Fundado en 1910

Robert Redford y Paul Newman, en un fotograma de Dos hombres y un destino

Cine

La escena de 'Dos hombres y un destino' que Robert Redford consideraba absurda: «Qué equivocado estaba»

La película sigue siendo considerada uno de los mejores wésterns de la historia

lo largo de toda su carrera, Robert Redford prestó su nombre a una larga lista de películas memorables, –entre ellas El golpe, Todos los hombres del presidente, Gente corriente, Memorias de África, Descalzos por el parque y El candidato, convirtiéndose en uno de los protagonistas más emblemáticos de su generación.

Sin embargo, cuando hay que hablar de uno de los momentos más emblemáticos de toda su carrera, Redford inicialmente asumió que no iba a funcionar. A día de hoy sabemos que un simple interludio musical jamás podría arruinar una película que ganó cuatro premios Oscar y estableció un récord en los BAFTA como la película más premiada en la historia de la ceremonia, pero el coprotagonista del clásico wéstern pensó que sí podría.

Hablamos, como no, de Dos hombres y un destino. En esencia, la película es una historia de lealtad, amistad y el inevitable paso del tiempo. Gracias a su ingenioso guion, sus cautivadoras interpretaciones y su vanguardista cinematografía, la película sigue siendo considerada uno de los mejores wésterns jamás producidos.

La película se basa parcialmente en las aventuras reales de Harry Alonzo Longabaugh (Sundance Kid) y Robert LeRoy Parker (Butch Cassidy), dos forajidos que lideraron la infame wild bunch en el Oeste americano. La película narra sus hazañas criminales, haciendo hincapié en sus audaces robos a bancos y trenes, su tenaz persecución y su partida final a Bolivia en busca de un nuevo comienzo. Sin embargo, el ejército boliviano les trae de vuelta su pasado para atormentarlos, dando como resultado uno de los finales cinematográficos más devastadores e inolvidables de la historia.

La relación entre Newman y Redford es uno de los puntos fuertes de la película. Paul Newman, ya un actor consagrado en aquel entonces, aportó su característico encanto y carisma al papel de Butch Cassidy, el líder y cerebro de la banda. Robert Redford, en la que fue su actuación revelación, retrató al lacónico y sanguinario Sundance Kid con una ferocidad contenida.

Su química en pantalla era natural, lo que contribuyó enormemente al éxito de la película. Sus interpretaciones fueron tan cautivadoras que forjaron una amistad que duró toda la vida, lo que los llevó a otra gran colaboración en El golpe (1973), donde trabajaron junto al director George Roy Hill.

Aunque Redford guardaba con especial cariño estos recuerdos, hubo una escena por la que no tenía devoción por la banda sonora que se utilizó: Raindrops Keep Fallin' on My Head, de Burt Bacharach.

A primera vista, parece que no encaja bien como banda sonora de un western lleno de tiroteos y balas. Al menos eso pensó Robert Redford. «Cuando se estrenó la película, fui muy crítico», admitió a USA Today . «¿Cómo encajaba la canción con la película? No había lluvia». Sin embargo, con el paso del tiempo, la escena en la que da el famoso paseo en bicicleta junto a Etta Place (Katherine Ross) terminó gustándole y admitió que la música acompañaba al momento.

Bacharach ganaría dos premios Oscar , tanto por la banda sonora como por la canción, además de un Globo de Oro, un BAFTA y un Grammy. El éxito fue inegable y su inmortalidad en la historia del cine, también.