La directora danesa May El-Toukhy, en el Festival de Venecia
Quinta jornada del Festival de Venecia con la única directora mujer que concursa por el León de Oro
Con 'La desconocida' de May El-Toukhy, estamos en la Dinamarca apenas salida de la ocupación alemana al final de la segunda guerra mundial
Buena quinta jornada la del 83º Festival Internacional de Cine de Venecia con tres válidos aspirantes a sus premios más importantes, los Leones de Oro y Plata a los mejores films y las Copas Volpi a las mejores actuaciones.
Porque entre el cuerpo femenino como campo de batalla de Kvinde ukendt (La desconocida) de la única directora en concurso, la danesa May el-Toukhy, el examen de las fracturas sociales y morales de la Corea del Sur de Ga-neung-han sa-rang (Amor posible) de Lee Chang-dong y las soberbias interpretaciones de Luca Marinelli, Susan Sarandon y Alicia Vikander de The Echo Chamber del italiano Andrea Pallaoro estará en juego gran parte del medallero de este festival.
Con La desconocida estamos en la Dinamarca apenas salida de la ocupación alemana al final de la segunda guerra mundial, cuando rencores, envidias y venganzas concurren al ajuste de cuentas de una población dividida entre resistentes, colaboradores y neutrales.
Marie es una nodriza que está por ascender socialmente al casarse con su empleador que le garantizaría seguridad económica y respetabilidad social pero esconde un terrible secreto, haber tenido un hijo con un soldado alemán y ser castigada por ello como colaboracionista con la consiguiente exclusión social.
Para salvarse, la mujer decide acusar de ese delito a una vecina del edificio y vivir el resto de su holgada vida de señora de la alta sociedad bajo el peso de esa terrible culpa.
A ochenta años del fin del segundo conflicto mundial, el-Toukhy, hija de un egipcio y una danesa, rememora rencores pasados para evocar una época en la que una mujer era poco más de un cuerpo dominado por los hombres que podían hacer de él lo que más les placiera.
Mathilde Arcel encarna admirablemente con gestos y miradas el conflicto interno de la protagonista mientras el-Toukhy, a su tercer largometraje después de varias series exitosas y su candidatura al Oscar al mejor film extranjero por su Opus 2, Dronningen, se revela como una de las voces más potentes del cine europeo actual.
Los intérpretes surcoreanos Sul Kyung-gu (izquierda) y Jeon Do-yeon, en la Mostra de Venecia
Lee Chang-dong, clase 1954, lleva adelante desde hace casi 30 años una carrera constelada de premios (León de Oro en Venecia 2002 por Oasis premio del mejor guión en Cannes 2010 por Poesía, PREMIO FIPRESCI de la crítica internacional siempre en Cannes por Burnish en 2018) y hasta se aventura en política, desempeñando entre 2003 y 2004 el cargo de ministro de la cultura de su país.
Es tal vez esta diversidad de intereses lo que lo hace el mejor observador de la vida política, social y cultural de Corea del Sur como en este Amor posible, donde dos parejas, una de alto nivel económico y otra proletaria, dialogan a cuatro sobre luchas sindicales, capitalismo salvaje, desempleo, depresiones, diferencias de clase y relaciones de pareja en dos horas 44 minutos sin dejar de interesar al espectador en lo que bien puede ser una proeza de narración cinematográfica.
Este espera de su séptimo largometraje, que sigue a un silencio de ocho años del anterior, es producto no solo de su actividad política, sino también de su deseo de interiorizarse por la complicada realidad de su país, que se debate entre despidos masivos y represión policial pero también en una creciente inestabilidad social y de crisis en las relaciones emocionales.
Preguntándose si fuese justo afrontar todos estos complejos problemas en un film de ficción y no en un documental testimonial, Lee ha creado un nuevo modelo narrativo que los aborda, no por medio de cifras y estadísticas, sino a través de personas de carne y hueso con sus ideas y sus sentimientos.
El actor italiano Luca Marinelli, Susan Sarandon, Alicia Vikander y Andrea Pallaoro
The Echo Chamber nace del último guión escrito por el difunto cineasta italiano Bernardo Bertolucci, ya en avanzada enfermedad que le impediría filmarlo, y habla de una relación intensa y atormentada entre un músico exitoso con problemas físicos y de dependencia de drogas y una fisioterapeuta que lo asiste.
Un hálito de muerte penetra todo el film que se vale de grandes actuaciones que sostienen la armazón dramática y que pueden valerle a Luca Marinelli, Alicia Vikander y a la gran Susan Sarandon, en el papel de una cantante amiga del protagonista, las codiciadas copas Volpi.
Pallaoro, 44 años, cuyos tres largometrajes precedentes también compitieron en Venecia (brindando con el segundo, Hannah, la posibilidad a Charlotte Rampling de ganar la Copa Volpi en 2017), afronta por primera vez en su carrera un proyecto no escrito por él pero afrontado con grande respeto e integridad y dirigiendo con pulso seguro a tres grandes intérpretes.