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La actriz italiana Barbara Rocchi, en el preestreno de 'Ritorno a Buenos Aires' en VeneciaEFE

Cine

El cierre del Festival de Venecia: dictaduras pasadas y presentes

Las películas Regreso a Buenos Aires y Un poco de luz completan los filmes a concurso en el certamen

Cincuenta años después de la dictadura militar argentina, inventora de los «desaparecidos», uno de los «sobrevivientes», Marco Bechis, retorna sobre esos hechos, de los que fue involuntariamente protagonista y testimonio, con un contundente «Ritorno a Buenos Aires», último film en concurso del 83o. Festival Internacional de Cine de Venecia. Le hacía digna compañía ”Kami nour” (Un poco de luz) de Ali Asgari, otro film que habla de represión pero de una dictadura contemporánea, la de su país, Irán. Bechis mismo fue una víctima de ese oscuro pasado argentino.

Nacido en Chile en 1955, de padre italiano y madre chilena, pero crecido entre Brasil y Argentina, fue secuestrado, torturado y finalmente liberado, pero ese episodio de su juventud lo sigue obsesionando, hasta el punto de dedicarle un vídeo en 1982, «Desaparecidos, dove sono?» (Desaparecidos, donde estáis?) y su segundo y más exitoso largometraje en 1999, Garage Olimpo, rememorando el centro de torturas donde estuvo prisionero durante un largo período.

En esta dolorida vuelta, que coincide a medio siglo de distancia con esa trágica fecha de la historia argentina, por el resto del mundo casi olvidada, Bechis cuenta la historia de un médico que es convocado a Buenos Aires para declarar en un proceso contra sus propios verdugos. Dividido entre su deseo de olvidar ese pasado, del que nunca confesó a nadie haber sido un colaborador para salvarse la vida, y su deseo de justicia, el protagonista, muy bien interpretado por Adriano Giannini que recita casi siempre en castellano con un acento ítalo-argentino, accederá finalmente a una confesión liberatoria, denunciando al hombre que le había salvado la vida a costa de su traición y que presenciaba el proceso en tanto ciudadano libre y no inculpado.

Con él figuran en el reparto Verónica Gerez, en el rol de la hija de una compañera desaparecida a la que él se había prestado a denunciar y que canta la tradicional canción «En que nos parecemos» con la que se cierra la película, Ana Celentano en «sobreviviente» declarante y Olivia Nuss como la madre denunciada y echada al río viva, desnuda y narcotizada. Este retorno del protagonista a Buenos Aires se reveló imposible para Bechis que filmó en Río de Janeiro las escenas que se suponían pasar en la capital argentina.

«Regreso a Buenos Aires» es un film que reabre viejas heridas para Bechis y es un gran mérito del director el haber hecho copartícipe al espectador de ese pasado doloroso. Un médico iraní, condenado a prisión y radiado de la orden con la prohibición de ejercer la medicina por haber atendido y curado a jóvenes heridos en manifestaciones contrarias al régimen de los ayatolás, decide suicidarse al constatar que su vida no tiene más sentido. Pero antes decide despedirse de sus seres más queridos comunicándoles su decisión pero al descubrir lo mucho que lo quieren y lo necesitan madre, hermanos y pacientes decide resistir y renunciar a su plan.

Asgari, 44 años, estudió cine en Italia y volvió a su país para dirigir su primer largo en 2017 con «Desaparición», presentada fuera de concurso aquí mismo en Venecia, adonde volvió en 2025 con «Divina Comedia», siempre en secciones paralelas, y ahora finalmente en concurso y con buena posibilidad de premio con «Un poco de luz». De ritmo pausado, como corresponde al de un hombre que se despide de la vida pero que se resiste a la muerte, el film de Agar (a quien en 2023 se le retiró el pasaporte iraní y se le prohibió filmar en su país tras la presentación en Cannes de «Kafka en Teherán») se rodó casi todo en interiores y en pocos exteriores irreconocibles, con capitales foráneos (Italia, Suiza, Canadá y Turquía) y rodeando la prohibición infligida tres años atrás.

Completaron la jornada, pero fuera de concurso, un emotivo y original documental italiano sobre Nino Rota, autor italiano de música para cine inconfundible e inolvidable, desde todos los films de Fellini hasta «El padrino» y «Romeo y Julieta» («Nino» de Walter Fasano) y un nervioso film francés «Un bon avocat» (Un buen abogado) de Tristan Séguéla, sobre un príncipe del foro, adicto a la droga y teniendo como clientes exclusivos a delincuentes comprobados que le arruinan la carrera y lo conducen a la exclusión de la profesión pero rescatándose a último momento con un arrepentimiento tal vez incoherente en la realidad pero creíble dramáticamente, gracias a una efectiva interpretación de un magistral Laurent Lafitte.