Michael Caine, en una imagen de archivo
Cine
Michael Caine revela su película favorita de la historia del cine: «No envejece»
Un filme de aventuras que él mismo protagonizó en 1975 acompañado de Sean Connery
L as jubilaciones en el mundo del cine son relativas. Michael Caine anunció en octubre de 2023, con 90 años recién cumplidos, que se retiraba de la interpretación tras el estreno de La gran escapada. Sin embargo, dos años después, se habló de que volvería a ponerse delante de una cámara con El último cazador de brujas 2 de la mano de Vin Diesel.
El proyecto aún está en desarrollo, pero eso no impide que el actor se haya desvinculado del todo del mundo de la interpretación. Con una filmografía tan extensa que abarca más de 150 títulos, es normal que, de vez en cuando, hable de cuáles considera sus mejores películas y cuáles relegaría al olvido. Entre las que recuerda con especial cariño es una adaptación que John Huston hizo del relato de Rudyard Kipling El hombre que pudo reinar. «No envejece».
Lo cierto es que la película habría sido bien distinta de haberla llevado a cabo cuando tuvo la idea por primera vez, en la década de 1950, poco después de estrenar La reina de África. Huston, entonces, quería que Humphrey Bogart coprotagonizara con el entonces decadente Rey de Hollywood, Clark Gable. Por desgracia, hubo retrasos en el lanzamiento del proyecto, Bogart falleció en 1957 y en 1960 le tocó el turno a Gable. Posteriormente, el guionista y director propuso otras alternativas que habrían sido magníficas.
«Luego lo intentó de nuevo con Kirk Douglas y Burt Lancaster, y después intentó sacarla adelante con Newman y Redford», recuerda Caine. «Por lo visto, fue Paul Newman quien nos sugirió a Sean y a mí, lo cual fue muy amable de su parte».
Y ese consejo de que se ciñera a actores británicos fue el mejor que pudo recibir, porque es lo que permite que funciona tan bien la historia de Peachy Carnahan y Daniel Dravot, dos suboficiales británicos recién retirados que deciden que el mundo en su país no es lo suficientemente grande para ellos. Han ideado una estrategia de convertirse en reyes. En concreto, en gobernantes de Kafiristán, una remota región de Afganistán donde «ningún hombre blanco ha entrado jamás... y salido con vida».
Sean Connery y Michael Caine, en El hombre que pudo reinar
«Iremos a esas tierras y le diremos a cualquier rey que encontremos: '¿Quiere vencer a sus enemigos?', y le enseñaremos a entrenar hombres; porque eso lo sabemos mejor que nada», dice Dravot. «Luego subvertiremos a ese rey, tomaremos su trono y estableceremos una dinastía». Antes de emprender su expedición, firman un contrato en el que se juran lealtad mutua y renuncian al alcohol y a las mujeres. Su testigo es el propio Kipling, un periodista que se cruza en el camino de los dos pícaros.
Para muchos, el placer de la película reside en la sensibilidad exótica y anticuada del escenario, que evoca las aventuras clásicas de Lanceros de Bengala o Gunga Din, pero con la mordaz crítica a la arrogancia colonial blanca. Para otros, en cambio, la trama funciona por este original dúo cómico de la época colonial. Sus ingeniosas réplicas y su química en pantalla probablemente se viera influenciada por la estrecha amistad que Caine y Connery mantenían fuera del set. Su camaradería aportó calidez y credibilidad a los personajes.
Fotograma de El hombre que pudo reinar
Caine, recuerda también una anécdota del rodaje con Connery. «No es muy aficionado a las alturas. Un día, mientras rodábamos en el puente colgante, Sean se giró hacia John y le preguntó: ¿Crees que el puente parece seguro? John bajó la mirada y le respondió: Sean, el puente tiene el mismo aspecto de siempre. La única diferencia es que hoy vas a estar justo en medio».
A pesar de ello, Connery guarda en su memoria con especial calidez esta película. «A menudo me preguntan cuáles son mis películas favoritas, pero aunque significan mucho para mí», explicó Connery, «si tuviera que nombrar una en particular, probablemente sería El hombre que pudo reinar , que hice con Michael Caine en 1975. Fue una película formidable de rodar».