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La idea original de la serie partió de su protagonista, Sancho Gracia

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El motivo por el que Sancho Gracia no siguió con Curro Jiménez en TVE: «Me aburrí de algunos que estaban allí»

La famosa serie de televisión fue un hito de presupuesto, de producción y de audiencia

El 22 de diciembre de 1976 la primera cadena sufrió una conmoción. En aquella época había cerca de 8 millones de televisores en España, más del 90 % en blanco y negro, y algunos programas como El hombre y la tierra, La clave o Un, dos, tres… responda otra vez conseguían cuotas de pantalla hoy inimaginables.

Los años 70 estaban siendo magníficos en cuanto a la producción de series y Los Ángeles de Charlie, Starsky y Hutch, Colombo, La casa de la pradera y Arriba y abajo así lo demostraban. Y en España, localista siempre, triunfaba Crónicas de un pueblo en televisión, al tiempo que en el cine el landismo alcanzaba su cénit, comenzaba el destape y también el cine de autor de la Transición con Garci y Saura a la cabeza. Por eso, 1975 fue un momento extraordinario para combinar la tradición del sabor y la idiosincrasia española con los ecos de la acción norteamericana. Por eso triunfó –¡y cómo!– Curro Jiménez.

Con un presupuesto inicial de 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros), la idea original de la serie partió de su protagonista, Sancho Gracia, que junto con el guionista uruguayo Antonio Larreta, concibieron la serie como una historia que combinara los códigos del wéstern con las novelas de aventuras folletinescas y el drama histórico en la época de la ocupación napoleónica.

Llamada inicialmente Bandoleros, para elevar el tono, además, se concluyó que debía rodarse en cine –35 mm– y con directores de cine, no con los realizadores habituales de Radio Televisión Española. Así se optó por la fórmula americana de encargar a varios cineastas la dirección de los trece episodios que conformaron la primera temporada de modo que se pusieron detrás de la cámara Mario Camus, Pilar Miró, Antonio Drove, Francisco Rovira Beleta y Joaquín Romero Marchent, este último gran especialista en spaghetti wéstern.

Pero la ambición de la producción no se quedó sólo en esto. Como ya se hiciera con Crónicas de un pueblo y se haría poco tiempo después con Verano Azul, se renunció a los habituales decorados de los estudios de Prado del Rey de Radio Televisión Española y se trasladó la producción a escenarios reales siendo la Serranía de Ronda, el Parque Natural de Doñana, la comarca de Axarquía y pueblos como Grazalema o Carmona los lugares elegidos para recrear aquella Andalucía de principios del siglo XIX en que se desarrollaba la historia.

Sancho Gracia

Los diseñadores de vestuario de RTVE confeccionaron más de 200 reproducciones fieles de los uniformes del ejército francés de la época, así como los ropajes propios de los bandoleros y campesinos andaluces de la Andalucía del 1800. Y a todo este despliegue se unió la contratación de decenas de extras y adiestradores de caballos para rodar ambiciosas escenas de acción, cabalgadas y caídas además de expertos en el manejo de navajas, trabucos y pistolas de chispa.

Sancho Gracia, que realizó él mismo casi todas las escenas de acción, tenía claro que uno de los grandes fuertes de la serie debía ser el reparto y puso junto a él a José Sancho en el papel de El Estudiante, a Álvaro de Luna en el de El Algarrobo, a Francisco Algora en el de El Fraile –trágica figura que desaparecería en la primera etapa– y, más adelante, a Eduardo García en el de El Gitano.

En noviembre de 1975, unos días después de la muerte de Franco, un equipo de más de 100 personas se trasladó a la Serranía de Ronda donde se rodaron en un tiempo casi récord los trece capítulos que conformarían la ficción completa. Y así, cuando aquel 22 de noviembre de 1976 se estrenó la esperada serie con una enorme expectación y éxito, corroborado semana tras semana durante los tres meses siguientes, RTVE dio luz verde para continuar la producción que se rodó entre octubre de 1976 y mayo de 1978 completando así las dos siguientes temporadas y llegando hasta los 40 episodios.

Los tres grandes protagonistas de Curro Jiménez

La prensa se volcó apasionadamente con la producción. La revista Triunfo, por ejemplo, destacó: «Bajo la apariencia de un folletín de aventuras sobre la guerra de Independencia y el bandolerismo, el personaje de Curro Jiménez conecta directamente con el sentimiento popular de justicia, libertad y rebeldía frente a la arbitrariedad del poder y del caciquismo».

Sancho Gracia, enorme en el que fue el papel de su vida, siempre habló con verdadero entusiasmo de él afirmando que disfrutó muchísimo realizando la serie –«¡Me lo pasé bomba!»– y que nunca le molestó que le identificaran siempre con él ya que «no he dejado nunca de ser un bandolero». Pero, quizá, lo que siempre sorprendió más es que con el éxito que arrastró la serie capítulo tras capítulo durante sus tres temporadas nunca se plantease la posibilidad de seguir realizándola. Gracia evitaba entrar en detalles hasta que al fin rebeló: «¿Por qué no se hicieron más? Porque me aburrí de algunos que estaban allí. A veces en la vida cuando das un poco te quieren quitar un mucho».

Y es que, el carisma, la hombría y la rebeldía de su personaje son historia de nuestra televisión. Historia viva que merece ser recordada.