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Fotograma de Remando al viento

Cine

'Remando al viento', la película de culto de Gonzalo Suárez con Hugh Grant que aguantó un año en los cines

La estrenó en 1988 y es considerada una obra maestra, no solo por su elenco internacional, sino por su capacidad para reflexionar sobre lo que es y no es literatura

El cine español está un poco más huérfano después de perder a Gonzalo Suárez a los 92 años en su domicilio de Madrid y tan solo unos meses después de recibir el Goya de Honor. Después de más de 60 años de carrera, el periodista, director, escritor, guionista y productor encontró el fruto de su trabajo reconocido con un nuevo galardón, que recibió el pasado mes de febrero en Barcelona, esa ciudad a la que guardaba un especial cariño porque es en la que comenzó a ser.

«Es donde empecé con el periodismo, la literatura y el cine. Enseguida me sentí muy acogido», explicó en declaraciones exclusivas a la Academia de Cine. El cabezón se sumó a la estantería donde descansan otros como el Premio Nacional de Cinematografía (1991), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes o el Premio Luis Buñuel.

Entre tanta película, artículo o guion el ovetense, sin embargo, se queda con la literatura. «Es lo que más libertad te da. Mucha más que el cine. Me encantan los rodajes, pero cuando tienes un guion ya has tenido que convocar los elementos, has hecho un casting, los técnicos tienen que saber lo que se va a hacer».

Quizás, por eso, en varias ocasiones a lo largo de su carrera ha querido conjugar cine y literatura: El sueño de Malinche, inspirada en su novela; El detective y la muerte, basada en su cuento homónimo; Don Juan en los infiernos, adaptación de La Reina Roja; o La regenta, versión de drama de Leopoldo Alas Clarín.

Sobre todas estas películas, en cambio, destaca otra que logró mantenerse en la cartelera durante más de un año, concretamente 58 semanas: Remando al viento. La estrenó en 1988 y a día de hoy es considerada una cinta de culto y no solo por su elenco internacional liderado por Hugh Grant y Elizabeth Hurley, sino por su capacidad para reflexionar sobre lo que es y no es literatura.

Mary Shelley dijo en una ocasión que la literatura era «la que nadie ha escrito todavía, donde la imaginación podría dar vida a la materia convirtiéndola en un poema viviente» y Remando al viento representa este concepto al dramatizar un momento influyente en las vidas de tres genios literarios: el pensador político radical convertido en poeta Percy B. Shelley (Valentine Pelka), su mujer Mary Wollstonecraft (Lizzy McInnerny), más tarde conocida como Mary Shelley y a menudo proclamada post mortem como la mejor novelista de ese tiempo, y el atormentado a la par que brillante Lord Byron (Hugh Grant).

Fotograma de Remando al viento

«Qué recuerdos tan extraños. La imaginación y la vida se confunden como las aguas de un mismo lago, nuestro lago, donde remamos juntos», dice Mary Shelley en voz en off. Ejerce de narradora de la película y es ella quien, a bordo de un barco que intenta atravesar el mar helado cerca del Polo Norte, recuerda y escribe con su tinta casi congelada cómo se cruzó con el joven y apasionado poeta Percy B. Shelley, cómo se enamoraron, huyeron juntos y conocieron a Lord Byron en Suiza.

Remando al viento es también el recuerdo de 1816, el apodado año sin verano, debido a una anomalía climática a consecuencia de la erupción del volcán Tambora. Fue en el transcurso de esos meses (no) estivales cuando la pandilla atormentada se reunió en Villa Diodati a orillas del lago Lemán.

Una noche, junto a una fogata en el jardín, decidieron competir por ver quién era capaz de inventarse la historia más estremecedora. Sin quererlo, nacieron dos de las obras fundamentales del género de terror: Frankenstein de Mary Shelley, y El Vampiro, de Polidori, médico personal de Lord Byron que escribió la primera obra de ficción sobre esta criatura que se alimenta de sangre.

Hugh Grant interpreta a Lord Byron en Remando al viento

Desde entonces, el apodado 'verano de la creación' ha dado lugar a multitud de adaptaciones, pero es la de Gonzalo Suárez la que vive en el imaginario colectivo. El director escribió el guion con su mujer Hélène Girad y Antonio Saura, hijo de Carlos Saura, y decidió junto a ellos rodarla en suelo español. Una finca con castillo a 50 kilómetros de Madrid hizo las veces de villa italiana y la playa de Borizu, en Llanes, simulaban esas playas de espíritu romántico en las que intentaban perder a sus demonios.

El éxito de la película no solo se mostró en la taquilla española, sino también en la crítica. Se hizo con la Concha de Plata a la mejor dirección en el festival de San Sebastián, además de lograr 13 nominaciones a los Premios Goya, llevándose a casa seis galardones en las categorías de dirección, dirección artística, dirección de producción, diseño de vestuario, dirección de fotografía y maquillaje y peluquería.