Cuando un colega muere en un accidente automovilístico, Steve Everett (Clint Eastwood), del Oakland Tribune, hereda una historia de interés humano sobre las últimas horas de Frank Beechum, un asesino convicto en el corredor de la muerte. El problema es que Steve es periodista de investigación por vocación, tradición y temperamento, y al comenzar a investigar el caso, empieza a sospechar que el despiadado Beechum podría ser inocente. Otra película de Eastwood inteligente –cuál no– que es capaz de convertir un thriller inusualmente perspicaz en un filme conmovedor sobre las emociones humanas.