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Ruth Lorenzo, tras su expulsión de MasterChef

MasterChef, con sus diferentes versiones (ahora MasterChef Júnior se emitirá en Disney+ y no en TVE, que emitía el programa demasiado tarde), es uno de los escasos reductos de televisión blanca, familiar, sin el martillo pilón del sanchismo que marca la programación de La 1 de la mañana a la noche. El lunes, en realidad ya en la madrugada del lunes al martes, los espectadores de MasterChef Celebrity Legends vieron cómo varios de sus aspirantes famosos se disputaban su continuidad en el programa jugando al strip-póker antes de la prueba decisiva. «Menos mal que nos hemos librado», celebraba desde arriba Anabel Alonso con Bibiana Fernández. Pues sí, Anabel: menos mal que nos libramos, la verdad.

Santiago Segura, Paz Vega, David Bustamante, Marina Rivers y Mala Rodríguez fueron apostando sus prendas, como marcaba el juego, para conseguir los ingredientes y electrodomésticos que necesitaban para elaborar sus platos. Ruth Lorenzo se sentó a la mesa, pero no intervino en el juego por pudor. Reconoció al final del programa que es «muy tímida, aunque no lo parezca». La cantante y presentadora terminó expulsada.

Por suerte, ahí estaba Santiago Segura para sacarnos una sonrisa a la misma velocidad a la que se iría sacando sus prendas. «Mi cuerpo es muy ofensivo a la vista y entonces prefiero mantenerlo tapado», bromeó el cineasta español de mayor éxito.

Del pudor que demostró Ruth Lorenzo no hubo mucho atisbo en Mala Rodríguez, que reconoció que ella había jugado al strip-póker... con los vecinos. «Me apetece muchísimo, vamos a ver quién llega más lejos. A ver quién sube las apuestas», admitió con sinceridad.

Marina Rivers empezó con un órdago a la grande (supongo que la terminología del mus no aplica al strip-póker, habrá que preguntar a Mala Rodríguez y sus vecinos). La influencer y presentadora de RTVE apostó dos prendas de golpe. Se quitó las botas, que contaban como una prenda, y la blusa. Debajo del delantal, en la parte superior, solo quedaba el sujetador. Las botas que se había quitado Marina Rivers se las empezaba a poner la audiencia.

Siguiente mano. Santiago Segura apostó dos prendas: los zapatos y los calcetines. Marina Rivers iba lanzada a elevar la apuesta, pero se percató de un detalle: «Si me quito tres prendas, me quedo desnuda».

Paz Vega se quitó también los zapatos y los calcetines. Santiago Segura subió la apuesta. Se quitó tres: los pantalones, la camisa y las gafas. «Los huevos, en la mesa», se oyó. Que la voz procedía de Mala Rodríguez, como así fue, se habría pagado en ese instante a 1.01 euros por euro apostado. Paz Vega se quitó otras dos: el pantalón y las bragas. Santiago Segura lo vio (la apuesta) y se quitó los calzoncillos. Paz Vega, el sujetador. Y Segura, la camiseta. Paz Vega, las bragas, como jaleaba Jordi Cruz. La mano, finalmente, la ganó Paz Vega, que conservaba aún la blusa y el delantal. Santiago Segura solo mantenía el delantal y la(s) vergüenza(s).

David Bustamante se quitó tres prendas de golpe: las zapatillas, el cinturón y los calcetines. Mala Rodríguez depositó sus bragas sobre la mesa de juego. Bustamante continuó sacándose los pantalones. Mala se disponía a prescindir de su sujetador cuando se dio cuenta de que el cantante se había presentado con más prendas que ella. Bustamante, ya sin camiseta, se llevó la partida.

El 'premio' al pudor de Ruth Lorenzo fue su eliminación de MasterChef Celebrity Legends. En el fondo, es el reflejo de lo que ocurre en RTVE con programas como La Hora de La 1, Mañaneros 360, Directo al Grano, Malas Lenguas, La Noche en 24 Horas, El perro andaluz o Al cielo con ella, que atacan sin pudor, como también hacen los Telediarios, a la oposición y defienden ciegamente los intereses de Sánchez y el PSOE. Son Cintora, Gonzalo Miró, Silvia Intxaurrondo, Fortes, Pepa Bueno, Marta Flich, Manu Sánchez y Henar Álvarez los que van cada día, cada semana, a calzón quitado a favor del sanchismo. Y nosotros, los españoles, quienes nos quedamos desnudos de verdad e independencia en la televisión pública que pagamos todos. En pelota picada.