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Paco González, este sábado en Tiempo de JuegoCope

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La emotiva carta de Paco González a los oyentes de 'Tiempo de Juego': «Mi intención era dejarlo»

A punto de cumplir 60 años, Paco González confirmó que continúa en Cope, Tiempo de Juego y El Partidazo y dibujó unas palabras de agradecimiento

A mediados de junio, en la presentación de la cobertura de Deportes Cope para el Mundial 2026 que un mes después ganaría España, Paco González explicó que llevaba meditando muchos años la idea de su retirada. El presentador y director de Tiempo de Juego, uno de los mejores comunicadores de la historia de la radio en España, tenía un sueño que, por desgracia, no pudo cumplir tras la muerte del querido y admirado (por todos, pero por él más que nadie) Pepe Domingo Castaño.

«Mi sueño hubiera sido, a la vez que Pepe hubiese dicho adiós, irme con él. Pero él se fue de manera no natural y ya no pudo ser. Tampoco mi banco me hubiera dejado retirarme en el 20 o 21. Pero me vais a tener que seguir aguantando en septiembre, si Dios quiere», reconoció entonces a El Debate.

En la tarde de este sábado, en el segundo fin de semana seguido sin Liga y antes del España-Chequia de la UEFA Nations League, Paco González se dirigió a sus oyentes de Tiempo de Juego. «A ver, una cosilla que tengo que decirles». La frase, con esa naturalidad y complicidad que atesora, anticipaba un anuncio importante. A más de uno debió de anudársele la garganta en ese instante temiendo que esa 'cosilla' que tenía que decir era que dejaba la radio.

«Si esto fuera una carta, que no lo es, sería una carta de agradecimiento, no de despedida. No de despedida, porque sigo en la Cope, en Tiempo de Juego y voy a seguir en El Partidazo. Si no es de despedida, ¿por qué? Pues por la misma razón por la que no hay que esperar a San Valentín para decir 'te quiero'. Y porque uno se va haciendo viejo y casco 60 años el próximo martes. Esta sería mi temporada 40 en la radio. De los 39 que llevo, he dirigido programas 37, y programas del fin de semana con este formato, 34. Me siento un poco pesado, la verdad», compartió sonriendo.

El nudo en la garganta era doble. El primero, el nudo provocado por la posibilidad de que Paco González anunciase su retirada, se había aflojado. El otro, el de la emoción, permaneció con su lazada hasta el final de su intervención. «Total, que como con la edad uno se vuelve más emotivo, al menos yo, y le apetece más el pueblo que la ciudad, y la tranquilidad que el ruido y no sé qué, pues digo: 'voy a soltar esta chapita hoy para quedarme a gusto'. No tengo vocación de Molière de morir en las tablas, que por cierto Molière no murió en las tablas. Si les digo la verdad, yo tenía una sana intención, que era dejarlo», admitió Paco González.

El confesionario había abierto sus puertas de par en par a los fieles: los seguidores de Tiempo de Juego. «Le tengo que dar gracias a Dios por la carrera impresionante que me ha dado, darle gracias a Dios por la radio, pero le tengo que dar más gracias por otro tesoro mayor, que es mi familia. Y mi sana intención era quitarle tiempo a la radio para dárselo a mi familia. Quitarle todo el tiempo a la radio para dárselo a mi familia. Javier Visiers, que es nuestro jefe y es una persona en la que tengo una confianza absoluta y le quiero un montón, pensaba que era mejor hacerlo de otra forma. Entonces, lo vamos a hacer de otra forma, pero eso no me quita las ganas el seguir. Sigo en Cope, sigo en Tiempo de Juego, sigo en El Partidazo no me quita las ganas de ser agradecido con los casi 40 años de carrera».

Sus compañeros escuchaban con una mezcla de admiración y emoción contenida. De forma especial, quizá, Jorge Hevia y Andrea Peláez, que estaba a punto de romperse.

«Agradecido, en primer lugar a los oyentes, también a los anunciantes, que son de lo que vivimos... Pero, en primer lugar, por encima de todo, a los oyentes porque si esta historia de una carrera tan longeva ha tenido sentido ha sido gracias a ustedes. Muy pocos oyentes pueden presumir de hacer a un programa líderes en dos cadenas distintas. En la historia de la radio no sé cuántos programas han sido líderes en dos cadenas distintas. Pues ustedes, sí, lo hicieron una vez y lo han vuelto a hacer otra».

«Le quiero dar las gracias también a las emisoras en las que he estado. A la Cadena Ser, que me dio una formación, me dio todas las oportunidades... y a la Cadena Cope, que me ha dado todas las oportunidades, todos los medios y, además, todo el afecto, que, como ya les he dicho, uno que está sensible, lo agradece más que nada».

«Por supuesto, quiero dar las gracias a todos los compañeros, pero no solo a los de la redacción de deportes que tenemos ahora que, por cierto, es la mejor redacción que yo he conocido en ninguna emisora de radio, a años luz de cualquier otra. Es la redacción de deportes más fuerte, más bestia, que yo he conocido en ninguna radio. Me refiero también a los compañeros de otros programas, a los técnicos y al personal de la radio en cualquiera de sus facetas aquí, en la Ser, en Telecinco con el Mundial y a Canal Plus. Quiero dar las gracias a los jefes. Suena muy pelota pero salvo un par de ellos que no merece la pena y son anecdóticos, siempre han creído en mí y me han dado bola. Por decir uno, diré Alfredo Relaño, que fue el primero que me hizo un contrato», recordó Paco González.

«Habrán visto que no he querido decir nombres en el asunto de compañeros porque es que estaría hasta pasado mañana y no contaríamos el partido España-Chequia, pero en realidad tendría que haber dicho por lo menos uno encarnando a todos los demás, que es Jorge Hevia, que es el alma del programa, el padre y la madre de Tiempo de Juego. No, no estoy emocionado todavía, tranquilos. Le quiero dar también las gracias a mis amigos de fuera de la radio», continuó el comunicador.

«Esta, repito, no es una carta, pero si lo fuera sería de agradecimiento y de gratitud por tantos años, al filo de cumplir los 60. Decía Anthony Hopkins en Conoces a Joe Black: '60 años, un suspiro'... Bueno, no ha sido un suspiro, pero la verdad es que las cosas se pasan rápido... y tan feliz. Tengo el mejor trabajo del mundo. Vuelvo a darle gracias a Dios por ello y tengo la mejor familia del mundo y estoy deseando estar con mi mujer, mis hijos, mis hermanos, todos juntos».

El último mensaje de Paco González fue para pedir algo, con cariño, a Andrea Peláez: que respete a Heri Frade, «que ahora es jefe». Sonó a confirmación de lo que ya viene ocurriendo con la deceleración, que no retirada, de Paco González de los micrófonos: que serán ellos sus sucesores.

Llegó el final de Tiempo de Juego y Paco González se despidió dejando otra muestra de esa habilidad única para emocionar hasta al tipo más duro mientras él habla y sonríe como si nada. «Hoy me voy a despedir con una canción a la que tengo mucho cariño, se van a reír estos cuando diga de lo que es, es una canción en teoría cantada por un cowboy, por un vaquero, que al final de un largo día de trabajo tiene reunido al ganado y se tumba a dormir al aire libre y sueña con volver a ver a su mujer. Con esta me despido, es hora de que el cowboy se vaya a soñar. Gracias por elegir la radio».

La canción era My Rifle, My Pony and Me, el mítico tema interpretado por Dean Martin con Ricky Nelson en uno de los mejores wésterns de la historia: Río Bravo. La voz de Paco González, como un vaquero a lomos de su caballo, se perdió por el horizonte lejano del Oeste, un lugar lleno de tipos duros. Hasta John Wayne se habrían emocionado escuchando a Paco González. Felices 60 y gracias desde aquí en nombre de tantísimos forasteros. Que sean muchos más y, a ser posible, aunque sea a ratos, algunos más en la radio.