José Mota dirige y protagoniza Arriba tutto
Crítica de cine
'Arriba Tutto', la película con la que José Mota reivindica el valor de la comedia frente al odio
Su debut como director demuestra que detrás de la risa también puede haber una mirada sobre el mundo y una defensa de la libertad
Hay películas que nacen para entretener y otras que aspiran a recordar al espectador por qué merece la pena seguir riendo incluso cuando todo parece perdido. Arriba Tutto, el debut de José Mota como director de largometrajes de ficción pertenece a esta segunda categoría. El cómico manchego cambia los códigos habituales de la pequeña pantalla por una historia de época en la que el humor, lejos de ser un mero recurso para arrancar carcajadas, se convierte en una forma de resistencia frente a la violencia, el rencor y la desesperanza.
La propuesta tiene algo de declaración de principios. En un tiempo en el que la confrontación parece imponerse en demasiados ámbitos de la vida, Mota mira hacia el pasado para reivindicar una idea tan sencilla como necesaria: la risa puede ser un refugio frente a la barbarie y una manera de conservar la humanidad cuando las circunstancias invitan precisamente a perderla.
La película arranca en 1905 con Michi, un niño de siete años que descubre el mundo de la mano de su padre, un cómico ambulante que recorre los pueblos con su compañía. De él aprende a encontrar la magia en las pequeñas cosas y a contemplar la realidad desde una perspectiva distinta.
Sin embargo, una tragedia rompe abruptamente aquella infancia feliz y marca el destino del protagonista, que años después se ha convertido en un hombre amargado, violento y dominado por el resentimiento. El reencuentro con su pasado y con Conchita, el amor de su niñez, abrirá la puerta a una aventura en la que Michi tendrá la oportunidad de recuperar aquella mirada que su padre le enseñó.
Uno de los principales aciertos de Arriba Tutto es que José Mota no se conforma con trasladar al cine el humor que le ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de la televisión española. Su primera película como director persigue una ambición distinta: construir un relato en el que la comedia y el drama convivan sin que ninguno de los dos elementos anule al otro.
En su planteamiento resuenan ecos de grandes referentes de la comedia cinematográfica, desde Charles Chaplin hasta las historias que han sabido utilizar el humor para hablar de las circunstancias más trágicas. No se trata únicamente de provocar una sonrisa, sino de mostrar cómo el ingenio y la imaginación pueden abrir una rendija de libertad incluso en los escenarios más adversos.
La película encuentra, además, un terreno especialmente fértil en el universo de los cómicos ambulantes. Aquellos artistas que recorrían los pueblos para ganarse la vida haciendo reír a los demás representan una forma de entender el oficio como entrega y como servicio al público. Su precariedad no impide que mantengan viva la ilusión, y esa resistencia cotidiana constituye uno de los aspectos más entrañables del relato.
Pablo Cabello y José Mota, en un fotograma de Arriba Tutto
En ese papel destaca Karra Errejalde, que deja una huella decisiva en la evolución del protagonista, pero no es el único que destaca en su personaje. También Olivia Molina, Pablo Cabello y el propio Mota contribuyen a sostener el componente emocional de la trama, moviéndose entre la caricatura más tierna y el drama más apacible.
El principal valor de Arriba Tutto reside, en definitiva, en su confianza en reconciliar al espectador con la parte más luminosa de la vida, sin que la comedia esté reñida con la reflexión. Quizá el mayor mérito de Mota sea precisamente ese. Quien se acerque a la película esperando encontrar únicamente al humorista televisivo descubrirá una faceta distinta, más ambiciosa y personal. Su debut como director demuestra que detrás de la risa también puede haber una mirada sobre el mundo, una defensa de la libertad y una invitación a no entregar al odio la última palabra.