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24 de julio de 2024

Resumen de la segunda semifinal del festival 'Benidorm Fest'

Benidorm Fest

El himno feminista de Rigoberta Bandini arrolla camino de Eurovisión

Las apuestas la situaban como la favorita. Y con ese rol llegará a la final después de convencer con su propuesta feminista al jurado –que estaba vez no llevó la contraria a la gente, sino todo lo contrario– y al televoto. También, pero algo menos (fue su segunda favorita) a los 350 miembros de ese sanedrín «demoscópico» que se ha sacado de la manga la organización. Con las semifinales finalizadas, Rigoberta Bandini es la mejor puntuada entre las ocho candidaturas que mañana sábado optarán a ganar el Benidorm Fest y, por tanto, representar a España en el Festival de Eurovisión.

Rigoberta (111 puntos) se clasificó anoche acompañada de Rayden (90), Xeinn (81) y Gonzalo Hermida (76). Completan la final los ganadores de la semifinal del miércoles: Chanel (110), Tanxugueiras (93), Blanca Paloma (79) y Varry Brava (74).

Vayamos con el uno a uno de la gala de anoche.

Xeinn

La actuación del vallecano Xeinn pareció sacada de Cachitos, o sea, traída al hoy desde un programa musical de los años 80, uno de esos (Tocata, Aplauso…) que apareció sobreimpresionado tras su repeinada presencia. Cantó Eco –mientras nos acordábamos de Pedro Marín, Iván o Miguel Bosé–, y no pareció gran cosa. Pero los que deciden pensaron otra cosa y lo colocaron entre los cuatro finalistas. Como los astros se alineen en su favor y vaya a Eurovisión nos vamos a pegar un tortazo tan grande como el que nos solemos llevar.

Xeinn, durante su actuación en la semifinal

Xeinn, durante su actuación en la semifinalRTVE

Marta Sango

Marta Sánchez es su nombre real, pero se lo tuvo que cambiar al hacerse artista por lo que ustedes ya saben. Es de Málaga, como Picasso, Banderas y Pablo Alborán. Antigua triunfita, Marta Sango aprendió en la academia a desenvolverse entre cámaras y esa solvencia escénica se dejó sentir anoche. Lució un vestido malamente (tra tra) inspirado en Jean Paul Gaultier que vestirá la ganadora de Eurovisión 3035, cuando se celebre en Marte. Sigues en mi mente se llamaba su canción, un tanto acamelada y con gotitas del «Ma-ma-ma, mamma Maria» de Ricchi e Poveri. No habría cruzado la pasarela en una gala final, así que menos iba a colarse entre las cuatro finalistas del Benidorm Fest.

Javiera Mena

Si algún indie se echa las manos a la cabeza con la presencia de Javiera Mena en el Benidorm Fest, que recuerde que Morrissey ha declarado varias veces que sueña con ir a Eurovisión y emular así a su admirada Sandie Shaw (que ganó el segundo año que fue Raphael). El electropop de Culpa causó el primer fogonazo de talento de la noche, pero no fue apreciado ni por el jurado, ni por los «demoscópicos» ni por los televotantes. Seguramente así fue porque el tema de la chilena no cumple el canon eurovisivo, pero no hay duda que se bailará con mascarilla en el próximo Primavera Sound. La performance sí tuvo aires eurovisivos, con Javiera a lo Jean-Michel Jarre tocando sintetizadores a cuatro manos mientras detrás se desplegaban unas espectaculares alas metálicas.

Gonzalo Hermida

El siguiente en salir al escenario tenía que ser Gonzalo Hermida. Pero el gaditano, que ha escrito buenas canciones para Malú, tuvo la mala suerte de pillar la ómicron. En todo caso, no fue eliminado de la carrera hacia Turín. Se puso el videoclip y entró en las votaciones exactamente igual que el resto. Lo vimos en directo desde el hotel y lo escuchamos en diferido entonando Quién lo diría, que es una canción que podría haber escrito para Pablo Alborán si Pablo Alborán no se escribiese sus propios temas.

Gonzalo Hermida no pudo cantar en directo

Gonzalo Hermida no pudo cantar en directoRTVE

Rigoberta Bandini

Rigoberta Bandini no es sudamericana, como Javiera Mera, aunque su apodo así podría parecerlo. Bajo ese nombre artístico se esconde Paula Ribó González, una barcelonesa de 31 años. Ay mamá, su himno feminista, la situaba como favorita en las apuestas. Empezó a cantar y nos vino a la mente La Bien Querida, lo que siempre es de agradecer.

La canción es muy original, una extraña perla pop con letra coreable. «No sé por qué dan miedo nuestras tetas», gritó Rigoberta sin enseñar pecho alguno –lo ha hecho en algún directo–, aunque sí vimos una reproducción gigante, con su pezón y todo, al final del número. El público, entregado ya desde antes de que sonase el primer acorde, pensó que aquello –el tema, no el pecho– era la leche y enloqueció.

Rayden

Calle de la llorería tiene más letra que el prospecto de un test PCR, pero como el madrileño la canta a ritmo de rap se hizo hasta corta. Fue una de las grandes actuaciones de la noche. Salieron otros cinco tipos al escenario a escoltar a Rayden, pero no para bailar en plan coreográfico, sino en onda festiva y guasona, lo que nos recordó a aquella banda multitudinaria, Los Inhumanos. Y no solo por el número, también por lo divertida que resultó la puesta en escena y la propia canción, que transmite un buen rollo muy en la onda Manu Chao. «Alegría, alegría, alegría», canta el madrileño. Pues eso.

Sara Deop

Según quedó en top, movió el trasero y empezó a cantar Make you say comiéndose las palabras con esa cadencia sexy tan de moda nos temimos que el jurado, que había colmado de honores a Chanel la noche anterior, aplaudiría con las orejas. Aplicando el criterio de la primera semifinal, Sara Deop, finalista en La Voz Kids, y semifinalista de Benidorm Fest, apuntaba a sorpresa de la noche, o sea, a finalista. ¿O es que con Chanel quedaba cubierta la cuota? En efecto, así fue. Ella ya se lo temía: «Prometo mejorar», dijo al acabar su actuación, cuando le pidieron defender su candidatura.

La votación

  1. El jurado fue el mismo que resultó abucheado el miércoles más por dejar fuera de las cuatro primeras plazas a Tanxugueiras que por encumbrar a Chanel: Natalia Calderón (actriz, cantante, profesora de canto y productora teatral), Miryam Benedicted (coreógrafa de televisión y de musicales) y Estefanía Garcí-Nieto (cantante lírica y coordinadora del Coro de RTVE) como miembros nacionales, y los internacionales Marvin Dietmann (coreógrafo y director artístico) y Félix Bergssom (jefe de la delegación islandesa en Eurovisión).

Ese jurado, cuya opinión representa el 50 % de la puntuación total, decidió esta vez no llevar la contraria al respetable y colocó en primer lugar a Rigoberta Bandini (56). Después situó a Xeinn (46), Rayden (45), Marta Sango (36), Gonzalo Hermida (28), Javiera Mena (28) y Sara Deop (21).

El voto demoscópico (emitido por 350 personas «elegidas concienzudamente para que representen a la totalidad de la población española», según la presentadora Alaska) eligió como sus cuatro primeras opciones a Gonzalo Hermida (30), Rigoberta Bandini (25), Rayden (20) y Sara Deop (18). Xeinn (15), Marta Sango (12) y Javiera Mena (10) quedaron detrás. Le correspondía a este senado de 350 miembros conceder el 25 % de la puntuación final.

Tras estas dos primeras votaciones, los cuatro clasificados para la final eran Rigoberta Bandini (81), Rayden (65), Xeinn (61) y Gonzalo Hermida (48). Quedaba por saber el 25 % de la nota final, el concedido por el televoto. No se varió este cuarteto.

Así votó el público: Rigoberta Bandini (30), Rayden (25) Xeinn (20), Gonzalo Hermida (18). Después quedaron Marta Sango (15), Javiera Mena (12) y Sara Deop (10).

De este modo, las plazas fueron para Rigoberta Bandini (111), Rayden (90), Xeinn (81) y Gonzalo Hermida (76). Fuera de la final se quedaron Marta Sango (63) Javiera Mena (50) y Sara Deop (49).

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