Yasunari Kawabata
Publican la novela inacabada de Kawabata, el primer Nobel japonés
Se ha editado en castellano el texto que estaba escribiendo cuando se suicidó: Dientes de león, su novela póstuma, mantiene vivo el inquisitivo espíritu infantil del autor ante los misterios de la existencia humana
Con su novela Lo Bello y Triste, Yasunari Kawabata se convirtió en 1968 en el primer escritor japonés en lograr el Premio Nobel de Literatura, gracias a su frágil pluma capaz de homenajear al hombre y sus emociones con sus letras. Por primera vez publicada en español, y traducida del japonés original por Tana Oshima, podemos disfrutar de su última novela que no pudo terminar por su muerte. La versión oficial afirma que se trató de un suicidio, al igual que su amigo y discípulo Yukio Mishima, el también célebre y aclamado escritor japonés que se quitó la vida dos años antes que su maestro mediante el seppuku o harakiri (ritual de suicidio japonés por desentrañamiento. Formaba parte del código ético de los samuráis y se realizaba de forma voluntaria para morir con honor) en 1970.
Todavía hay quien afirma que la muerte de Kawabata no fue planificada. Una de ellas es la escritora argentina Alejandra Kamiya, según afirma en el prólogo que escribió para Dientes de león: «Si el agua estaba corriendo en el baño en el que fue encontrado es porque él iba a darse un baño, que el caño de gas quedó abierto por accidente, que el agua aquella corría como la del río Ikuta en Dientes de león, que la historia no había acabado, porque las historias no acaban, continúan en otros».
Esta novela transcurre en un solo día. La protagonista implícita de la historia es Ineko, una joven enamorada a la que internan tras encontrarle una extraña condición: la «ceguera de cuerpo». La novela narra una larga conversación entre la madre y el novio de la chica mientras se alejan del manicomio, diálogo que mantiene encendida la llama infantil de Kawabata ante los misterios de la existencia humana. Estos diálogos se asemejan a la manera de los diálogos socráticos, pasando por temas esenciales y por paisajes que parecen contradecir los tonos oscuros de algunas de sus palabras.
El manicomio es parte de un templo o lo ha sido y este tiene una campana que marca el tiempo del pueblo. El tañido de esta campana es otro de los personajes de Dientes de león. La campana parece decir cada vez algo diferente a pesar de repetir siempre el mismo sonido. Hay un interno que escribe todos los días una frase budista que Kawabata mismo usó en el discurso que dio al recibir el Premio Nobel de Literatura. «Entrar en el mundo de Buda es fácil. Entrar en el mundo de los demonios, no». El viejo interno ocupa un lugar como el que ocupa lo divino en la vida cotidiana, es decir, a un costado pero ofreciendo una referencia para todo lo que pasa.
Capaz de cambiar el ritmo del tiempo
Kawabata se manifestó varias veces poco preocupado por las formas que adoptarían sus relatos, de ahí tal vez que publicara tanto por entregas, que algunas de sus obras quedaran inacabadas o fueran modificadas con toda libertad. Para el escritor nipón el corazón de la escritura no está en la forma de esta. En su genialidad también fundó también dos movimientos literarios en el intento de despegarse del naturalismo japonés y de la literatura proletaria: El Neosensorialismo y la Escuela del Nuevo Arte.
El escritor fue reconocido por su obra maestra País de nieve, una novela publicada en 1937 que narra las relaciones humanas a través de la sutileza y la fragilidad de las emociones, la galardonada Lo Bello y Lo Triste (1965), o su obra El Maestro de Go (1951), que Kawabata la consideraba su mejor trabajo. Publicó numerosos relatos brevísimos y obras como La bailarina de Izu (1926) y Mil grullas (1951), en las que desgranaba historias intimistas con una prosa lírica y evocadora de atmósferas. A lo largo de su trayectoria literaria, sembró un estilo minimalista, propio de su cultura para explorar temas como la soledad, la fragilidad de los vínculos humanos y la caducidad de la belleza.