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El escritor Jorge Fernández Díaz (Premio Nadal 2025) durante la entrevista con El DebatePaula Argüelles

Jorge Fernández Díaz, Premio Nadal: «Si España termina 'peronizándose' sería catastrófico»

El ganador del Premio Nadal 2025 recibe a El Debate para hablar de su novela galardonada, El secreto de Marcial

Jorge Fernández Díaz, flamante ganador del Premio Nadal 2025, es un hombre tranquilo, reflexivo, casi meditativo. Como buen argentino, sus frases están cargadas de ese espíritu borgiano que dota de solemnidad a lo que dice.

El periodista y escritor de 64 años, hijo de emigrantes asturianos que llegaron a Buenos Aires huyendo del apocalíptico escenario abierto en España tras el estallido de la Guerra Civil, ganó el que para él es el premio más prestigioso de España con su novela El secreto de Marcial (Destino), una historia en la que escarba en su historia familiar para descubrir quién era su padre.

Recibe a El Debate en el Hotel H10 Puerta de Alcalá de Madrid. En una salita del establecimiento, donde suena un hilo musical que tanto podría ser de hotel de cinco estrellas como de consulta de dentista –y que se colará en el audio de la grabación para dar un punto cinematográfico a la transcripción de la entrevista–, habla de lo que ha sido para él ganar el Nadal con un enigma, el enigma de quién era verdaderamente su padre.

–Antes que usted han ganado el Nadal Carmen Laforet, Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Francisco Umbral… ¿Da vértigo formar parte de ese club?

–Sí, da un poco de vértigo, por supuesto. Es muy emocionante. El Nadal es el premio más prestigioso y longevo de España. Lo ha ganado Juan José Saer, también escritor argentino…, lo que no sabía es que además era una bomba mediática. El día que lo recibí fue impresionante.

Jorge Fernández DíazPaula Argüelles

Me pareció una vuelta de tuerca bastante curiosa, quizás irónica, una ironía del destino, que mi padre regrese a España en una novela, él que desconfiaba tanto de la literatura, tanto que nos llevó a un distanciamiento de siete años cuando descubrió que yo quería ser escritor. La verdad es que esta vuelta de tuerca del destino es extraordinaria. La vivo con mucha emoción, y con mucha responsabilidad.

–En «El secreto de Marcial» se sumerge en su pasado familiar. ¿Ha habido miedo a lo que pudiera encontrar?

–Yo ya lo había hecho en Mamá, una historia íntima, hace más de 20 años, y ahí tuve pavor, directamente, cuando entrevisté a mi madre, emigrante asturiana, que era una gran matriarca, una prima donna de nuestra familia, muy elocuente, que había sufrido terriblemente, y mi padre era apenas un capítulo de aquella crónica novelada.

Cubierta de 'El secreto de Marcial'Destino

Con mi madre saldé todo lo que tenía que saldar. Fue mi gran interlocutora. Pero con mi padre siempre quedó la idea, no solo en mí, sino, también en general en mi familia, de que era un hombre enigmático. Tan enigmático como son los padres cuando uno se detiene y se formula esta pregunta subversiva: ¿quién fue mi padre?

A mi padre, por supuesto, lo vimos a lo largo de la vida, sabemos su historia, hay una novela familiar, como dice Freud, que es un relato consensual de quién es quién y qué pasó con la familia, pero en general ese relato consensual tiene muchas falsedades y muchos huecos. Las cosas sucedieron de muy diversas maneras en función de a quién preguntas y te encuentras con versiones distintas.

–¿Era una tarea pendiente este libro?

–El fantasma de Marcial a mí me persiguió durante diez años. Era un fantasma literario. Era un fantasma que se presentaba diciendo que era una asignatura pendiente. El problema era cómo escribir de él siendo que la mayoría de sus amigos y testigos oculares de su vida murieron. Cómo escribir de él solo con los recuerdos, recuerdos a veces difusos. Eso me llevó diez años, donde yo realmente quería escribir de mi padre, pero no podía.

Madre sólo hay una, pero cada padre es un enigma

Técnicamente yo diría que ésta es una novela de autoficción. La ficción viene en ayuda para incrustarse en las partes que no podían contarse con el género documental. Ni siquiera lo podía entrevistar a él. Esto no es una biografía de mi padre, es una historia entre un padre y un hijo que no podían comunicarse y el hijo tuvo que resolver ese enigma que siempre es el padre. Madre sólo hay una, pero cada padre es un enigma. Yo lo seré también para mis hijos, sin duda.

–Esta es una novela sobre la emigración asturiana a Argentina…

–El telón de fondo de todo es una España olvidada, una España del patio de atrás, la España de una emigración impresionante.

Esa España no tiene quién le escriba y va agonizando. Hay muy pocos libros sobre esa comunidad. Es una generación interesante porque se fue para allá, para Argentina, huyendo de la pobreza, de la violencia, iba a la tierra prometida y la tierra prometida se convirtió en poco tiempo en un pantano peligroso de arenas movedizas que se tragaba a sus hijos.

Argentina no puede dar lecciones a nadie. Cuando viene un argentino acá a dar lecciones a mí me da vergüenza ajena

Que el tema de la inmigración se esté manejando con sentimentalismo melodramático es gravísimo. La inmigración no puede ser manejada como insumo de populismo barato ni por la derecha ni por la izquierda.

Argentina no puede dar lecciones a nadie. Cuando viene un argentino acá a dar lecciones a mí me da vergüenza ajena. Nosotros somos el ejemplo más claro del fracaso de una sociedad. Hemos fracasado durante cincuenta años de manera consistente. Como dice Vargas Llosa, no hay otro ejemplo en occidente de un país que haya entrado en una decadencia sin límites, hasta el presente incluido. De manera que nosotros no podemos dar lecciones absolutamente a nadie.

Sin embargo, hay una lección interesante y es que fuimos el lugar de la inmigración. A Argentina, crisol de razas, vinieron de todos lados. Pero es interesante porque, gente de todos los partidos, gente que yo aborrezco, incluso, como estadista, por ejemplo, a Perón, sin ir más lejos, manejaron esa inmigración de manera racional. La manejaron muy bien.

Para ir a Argentina mis padres tuvieron que presentar una carta de que alguien los quería recepcionar en Buenos Aires, no podían tener antecedentes policiales, no podían tener impedimentos físicos para que pudieran trabajar y ser fuerza de trabajo… Es decir, había unos asuntos muy serios y una programación financiera muy seria. No se manejó con sentimentalismo barato ni demagogia. Eso es lo único que los argentinos podríamos enseñarle a Europa.

–La novela habla de las dolorosas heridas de la Guerra Civil, el sufrimiento de los exiliados, la represión… ¿Qué opina de que en España se haya pasado página de la reconciliación y se esté instrumentalizando la Guerra Civil y la memoria con fines políticos?

–Me parece horroroso. Me parece de una tristeza enorme. Si algo admirábamos en Argentina de España es cómo había construido la democracia, cómo había construido la Transición, cómo había recortado los extremos, cómo había tratado de atenuar los dolores del pasado para enfocarse en el progreso. Ese progreso siempre lo admiramos los argentinos de manera extraordinaria.

El melodrama es el género actual de la política con sus épicas, con sus supersticiones y sus modismos

Que ahora, por cuestiones de demagogia política, de sentimentalismo barato, de melodrama, se esté renunciando a eso…

El melodrama es el género actual de la política con sus épicas, con sus supersticiones y sus modismos.

–¿Es un error interpretar hechos históricos como la Guerra Civil desde un punto de vista maniqueo?

–Más allá de cosas objetivas, como el fascismo, la dictadura, la tortura, el Estado como terrorista, hay una frase que es totalmente falsa y es que la historia la escriben los que ganan. Eso quiere decir que hay otra historia. La historia, por lo general, la escriben los que pierden, curiosamente. Hay una historia oficial, pero la contrahistoria la escriben los que pierden.

En Argentina, voy a hablar de la Argentina, ponen el foco únicamente en las salvajadas y barbaridades que cometieron en la dictadura de Videla, con las cosas terribles que hicieron: los desaparecidos, los torturados, los secuestros, terrorismo de Estado…, el Estado terrorista.

Se ha borrado de la historia lo que hicieron las organizaciones armadas de izquierda: los Montoneros hicieron masacres

Ahora, lo que se ha borrado de la historia es lo que hicieron las organizaciones armadas de izquierda: los Montoneros…, hicieron masacres, practicaron el terrorismo, la crueldad, el fascismo de izquierdas…, un raro fascismo de izquierdas.

Eso ha sido borrado. Les han enseñado a los chicos en las escuelas que esos muchachos luchaban por un mundo mejor y que querían instaurar la democracia, cuando lo que querían era instaurar una dictadura de izquierdas y cargarse a un millón de personas.

La historia tiene que poder escribirse y entenderse de manera integral. No puede haber democracias de extremos, donde viene uno, instala una ideología y trata de crear una hegemonía cultural y política y, diez años después, viene otro a hacer los mismo en sentido contrario.

La democracia no está preparada para los extremos, está preparada para la Transición, para el acuerdo, para pensar un país no cainista, un país donde entren todos, o la mayoría. Los extremistas no entrarán, y es una decisión sabia que no entren los extremistas.

–¿Ve ticks kirchneristas en los planes del gobierno de Pedro Sánchez de controlar a los jueces y a la prensa? Incluso vemos que se emplea un mismo lenguaje para desacreditar a los críticos: lawfare, pseudomedios, guerra de fango…

–Si España finalmente termina peronizándose sería catastrófico. Muchas veces se compran argumentarios, ocurrencias, metodologías que han «funcionado» en otros sitios.

A algunos dirigentes de Podemos les encanta el peronismo, les encantan los Kirchner…, y han hecho mucho daño a la política en general

Por ejemplo, la idea de colonizar la justicia con militantes propios, es una idea catastrófica, antirrepublicana. Eso se practicó en Argentina. La idea de que no hay una verdad, sino un relato. Entonces, lo que entra en el relato es la verdad. Todas esas cosas ocurrieron durante 20 años.

Sé que hay algunos dirigentes de Podemos que les encanta el peronismo, les encanta Eva Perón, Perón, los Kirchner…, y que han hecho mucho daño a la política en general de España y a la política del PSOE en particular. No solo porque parte del PSOE se podemizó, sino porque ese virus populista impregna y es muy fácil que te contagie.

Hay unos personajes aquí que han ido a América Latina a proteger corruptos, a decir que las causas de corrupción contra dirigentes peronistas eran inventadas… Gente del PSOE y gente de Podemos han estado en Argentina. Yo no olvido eso.

–¿Cómo fue el proceso de construcción de la novela?

–Técnicamente es una novela de autoficción. Tuve que utilizar la novela en muchos casos para construir esta historia. Es una mezcla de memoria y de ficción. Está urdida para que no se sepa dónde empieza una y dónde termina otra, que es lo que pasa con las películas y con la vida, que no se sabe dónde termina una y empieza otra.

En Argentina se estudia a Borges como aquí se estudia a Cervantes

Es una historia profundamente humana de amigos, de amores, de padres e hijos, de distanciamientos y que, además la traté de escribir con el principio de condensación.

En Argentina se estudia a Borges como aquí se estudia a Cervantes: es una materia obligatoria y gozosa. Y el principio de condensación de Borges es muy interesante y consiste en escribir, en vez de una novela, la sinopsis de una novela. O en lugar de escribir un tomo de 600 páginas con una idea de un ensayo, hacerla en cinco páginas con una profundidad…

A mí ese principio de condensación me parece espectacular. Yo estoy aburrido de los libros tochos, siento que un libro puede leerse en un día y sentir ese viejo sabor de estar metido en un mundo. Para eso hay que hacer un ejercicio de condensación. Creo que esta novela puede leerse en un fin de semana.

Pérez Reverte la leyó en un día. Estaba navegando, se sentó a leer y a las 19:00 de la tarde la tenía leída.

–Un elemento central del libro es el cine de Hollywood. ¿Esas películas hilan la historia intergeneracional plasmada en el libro?

–Sí, y no sólo ese cine. Yo creo que todo el cine en general está conectado con nuestras vidas, nuestra forma de pensar, de ver el mundo, de ver la amistad, de ver la infidelidad, de ver el amor, de ver el engaño, de ver la valentía, de ver la cobardía.

Preminger, Mankiewicz, Ford, Hawks, Wilder..., fue como el Siglo de Oro español, pero en Hollywood

Yo seguí viendo después otro tipo de cine, pero ese Hollywood tenía algo y siempre volví a ese cine como un paraíso perdido.

Cuando ves a Preminger, a Mankiewicz, a Ford, a Hawks, a Billy Wilder, a William Wilder… La primera línea es que son genios, la segunda línea es que son extraordinarios y la tercera línea es que son magníficos. Fue como el Siglo de Oro español, pero en Hollywood, y es irrepetible.

Esas películas duraban 90 minutos. Eran geniales en su modo narrativo, en el modo en que manejaban las elipsis, las indirectas, los pequeños detalles. Cada vez que las ves de nuevo vas encontrando cosas nuevas.

Cuando vi Gilda a los 10 años significaba una cosa, Gilda cuando la vi con 30 años significaba otra y hoy significa otra. Es impactante. Son películas muy irrepetibles.

Hoy Scorsese, que a mí me encanta, necesita cuatro horas para hacer una buena película. Preminger lo hacía en 86 minutos. Laura dura 85 minutos. Era impresionante.