El gran clásico de Eduardo Mendoza y su irrupción en el mundo de la literatura. Con un tono mordaz, irónico, con mucho humor y generosas dosis de cinismo, Eduardo Mendoza traza los pasos de un pícaro, Javier Miranda, por la Barcelona de 1917. De fondo suenan los ecos de la Primera Guerra Mundial. España es neutral, pero no ajena al conflicto. En ese contexto, el industrial Savolta, quien ha hecho fortuna vendiendo armamento a las tropas aliadas, aparece asesinado.