Hemos citado cinco novelas donde el componente filosófico es un elemento central de la construcción narrativa. Pero, puestos a citar una novela antifilosófica, ninguna mejor que La conjura de los necios, de John Kennedy Toole. Ignatius J. Reilly, su protagonista, es un personaje disparatado, zafio, desagradable, maleducado, con un serio problema con la higiene, egoísta, mentiroso, pero, sobre todo, con una inteligencia que asusta. Ignatius J. Reilly sabe que es un genio, un portento de la inteligencia y, por eso, le resulta ofensivo tener que buscar trabajo, una labor que considera despreciable. Sin embargo, las circunstancias vitales le obligarán a lanzarse a las calles de Nueva Orleans a la búsqueda de un empleo, lo que dará lugar a la aventura más grande de su vida.