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Tomo a Flaviano de León Magno en griego y latín (impresión de Nicolaus Glaser, 1614)

Una lengua no tan muerta: expresiones del latín que seguimos utilizando en español

El español es una lengua romance, es decir, proviene del latín, idioma del que es deudora y que la enriquece

Pocos idiomas han tenido un impacto tan grande en la civilización occidental como el latín. Oficialmente se considera una lengua muerta, que no cuenta con hablantes nativos. No obstante, su influencia no se ha extinguido, sino que sigue muy presente desde hace más de 2.000 años.

En realidad, el latín pervive en nuestras vidas cotidianas, en nuestro día a día. Ya no solo en los nombres científicos de especies animales, por ejemplo, sino, sin ir más lejos, en inscripciones religiosas o en el lenguaje técnico del derecho o la filosofía. Todos nos hemos tenido que enfrentar a algún contrato indescifrable o estudiar términos filosóficos.

Más allá de los usos especializados, algunas expresiones latinas han logrado colarse en el habla común hoy en día, no sólo en ambientes quizá más cultos, también, por ejemplo, en redes sociales y medios de comunicación, y hasta en conversaciones informales.

Son frases breves, cargadas de historia y sentido, que han resistido siglos de evolución lingüística y continúan transmitiendo ideas con una precisión que pocas traducciones logran igualar.

‘A priori’, ‘carpe diem’ y otras expresiones latinas

¿Quién no ha visto El club de los poetas muertos y ha sentido ganas, además de ponerse a leer a Thoreau, de fundar una sociedad secreta? ¿Y, además, de comerse el mundo? ¿Y quién no ha dicho alguna vez carpe diem?

Aprovecha el día, no desperdicies el tesoro del tiempo. Con dos simples palabras, los latinos supieron compilar todo un sentimiento y el impulso que inspirado a autores durante cientos de años.

Dos expresiones que también se utilizan a diario, y en cualquier ámbito, son a priori o a posteriori. La primera se refiere a lo que se sabe antes de la experiencia; y la segunda, a lo que se conoce después.

No obstante, han trascendido su uso técnico y se han colado en el habla común como sinónimos de «de entrada» y «después de los hechos», respectivamente.

Si buscas trabajo, tienes que tener actualizado tu curriculum vitae. Queda mejor decirlo así que «carrera de la vida», que es lo que significa. En cualquier caso, es otro ejemplo perfecto de expresión latina que utilizamos en el lenguaje diario en español.

Cuando sucede al límite, se dice que ha pasado in extremis. Es una voz muy habitual en el terreno deportivo, cuando hay un gol, una canasta o un punto en el último minuto, por poner un ejemplo.

Estas expresiones son sólo una muestra del legado del latín en nuestra lengua. No acaba ahí, alter ego o quid pro quo son, igualmente, habituales. Y aunque ya no se hable en las calles, el latín sigue siendo una lengua de prestigio, de saber y de historia.

Su huella está presente en la estructura misma del español. Recordarlas y usarlas con conciencia es también una forma de mantener vivo el puente entre el mundo clásico y nuestra modernidad.