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Almodóvar, ataviado con su kufiya, durante el acto contra la guerra en Gaza en la Puerta del SolEFE

Gaza cohesiona a la nueva «Zeja» con la vista puesta en la campaña sanchista para las generales

La campaña contra Israel por las matanzas en Gaza aglutina un nuevo movimiento en apoyo a Sánchez con Almodóvar a la cabeza

La «Zeja» ha resurgido, renovada, más combativa que nunca y con muchas ganas de aportar su granito de arena para perpetuar a Sánchez en la Moncloa.

Aquella plataforma de artistas y creadores de apoyo a Zapatero en las elecciones de 2008, con la promesa de imponer un canon digital, llevaba años en horas bajas, con la decepción por los recortes impulsados por el gobierno socialista tras la crisis de 2008, la victoria de Rajoy y, sobre todo, por algunas bajas sonadas.

Como ejemplo, dos de los más fervientes integrantes de la Ceja, partidarios de Zapatero y referentes de la cultura de izquierdas, Miguel Bosé y Joaquín Sabina, hoy son detestados por la misma izquierda que un día los encumbró: a Bosé por ponerle más que «peros» a las políticas aplicadas por el gobierno Sánchez contra la pandemia. Y a Sabina por taurino.

Ambos han sido convenientemente cancelados por el sanchismo y expulsados de la «Zeja». Sin embargo, otros permanecen: Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Ana Belén, Pedro Almodóvar… A Javier Bardem nunca se le vio hacer el signo de la ceja, pero fue un ferviente partidario de Zapatero, así que se le ha incluido en el club.

Hoy la «Zeja» vuelve a estar en la cresta de la ola, en apoyo, ahora, de Pedro Sánchez y con la campaña contra Israel por la guerra en Gaza como combustible.

El pasado mes de julio, con Almodóvar a la cabeza, la nueva «Zeja», en la que también está Miguel Ríos, Manuel Rivas, Rosa Villacastín, Luis García Montero y políticos como Alberto Garzón, Leire Pajín, Manuel Chaves o José Montilla, firmaron un manifiesto en apoyo a Sánchez con el título de Por avances en Derechos Sociales y Políticos.

Pero el aglutinador es la guerra de Gaza, y lo hemos visto en los últimos días. El lunes, una nutrida representación de artistas, con Almodóvar como cabeza visible, se reunió en la Puerta del Sol de Madrid en un acto contra el genocidio en Gaza entre banderas palestinas y kufiyas. Por allí se dejaron ver también el popular violinista Ara Malikian y el director de cine Fernando León de Aranoa, además de habituales como Silvia Abascal, Luis García Montero o Miguel Ríos.

Muy lejos de allí, en Los Ángeles, Javier Bardem se encargaba de actuar como embajador de la «Zeja» en los Estados Unidos y de dar visibilidad internacional a la iniciativa española.

Bien abrigado con la kufiya palestina, se plantó en la alfombra roja de los Emmy Awards puño en alto y más reivindicativo que nunca: «¡Palestina libre!», proclamó ante las cámaras. No se llevó el galardón por el que estaba nominado.

La nueva «Zeja» sanchista parece que gana velocidad y que alza el vuelo preparándose para actuar de ariete en las próximas elecciones generales (sean en 2027 o antes) como en 2008 hicieron de ariete contra el Partido Popular.

Su nueva andadura empezó con pasos dubitativos. Los casos Koldo, Ábalos, Cerdán pesan mucho, y el tema de las prostitutas y la financiación ilegal no termina de ser una buena carta de visita.

Algunos de los habituales de la «Zeja» deslizaron tímidas críticas a Sánchez por la corrupción en su gobierno. Es el caso del hispanista alineado con la izquierda, Ian Gibson, quien afirmó sentirse decepcionado por la corrupción del PSOE: «Tengo el alma por los suelos», afirmó con dramatismo.

Otro icono de la izquierda cultura, José Sacristán, dijo que el asunto de Ábalos, Koldo y Cerdán era «vergonzoso, terrible y lamentable».

También Ana Belén se planteó en su momento «si con eso podemos seguir apoyándole», a Sánchez, se entiende.

Y un peso pesado como Jordi Évole hizo pucheros tras haber pedido que en Cataluña se le dedicara una calle a Santos Cerdán: «Confié en él. Era la austeridad pura y dura. Me la coló».

Ese connato de rebelión duró un suspiro. «Quien se aflige, afloja», soltó Sánchez a sus correligionarios tras la catastrófica derrota socialista en las últimas autonómicas. Parece que los de la «Zeja» hicieron suya esa máxima.

Un mes exacto tardaron en sacar el manifiesto en apoyo a Sánchez. No puede haber grietas en el búnker, y la «Zeja» está metida hasta las cejas (perdón) en el búnker.

Sin embargo, parece que todavía hay reticencias. Andreu Buenafuente, uno de los fichajes estrella de TVE la pasada temporada, se ha negado a firmar el manifiesto de Por avances en Derechos Sociales y Políticos, aunque sí firmó el primer manifiesto por la paz en Oriente Medio.

El caso de Buenafuente quizás sea una excepción, pero plantea una pregunta: ¿Logrará Sánchez que un movimiento surgido de una causa humanitaria como es el fin de las matanzas en Gaza se convierta en un movimiento de apoyo al sanchismo, en apariencia su verdadero objetivo?