Inauguración de la exposición 'Leica. Un siglo de fotografía', en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa de Madrid
Un siglo de historia visto a través del objetivo de una cámara Leica
Con más de 170 piezas, la marca alemana de cámaras celebra su centenario con imágenes que son historia
En la era contemporánea, dominada por la incesante circulación de imágenes en redes sociales, donde la mirada apenas se detiene unos segundos antes de desplazarse a otro estímulo visual, se evidencia una distinción esencial: se mira, pero no se observa.
La exposición Leica. Un siglo de fotografía (1925-2025), el Centro Cultural de la Villa de Madrid, se erige como un espacio necesario para desafiar esta lógica de la inmediatez, invitando al espectador a ejercitar una contemplación más profunda y sostenida ante lo que se presenta ante sus ojos.
Con motivo del centenario de la firma alemana, la muestra reúne más de 170 fotografías que trazan un itinerario visual por la historia de la humanidad, desde iconos políticos —como la célebre imagen del Che Guevara— hasta registros de conflictos bélicos e intervenciones artísticas en lugares como Bolivia o Ucrania.
Cada pieza porta un «aura» en el sentido benjaminiano: «la aparición irrepetible de una lejanía, por cercana que esta pueda hallarse». Aunque las escenas representen vivencias ajenas, la distancia temporal y contextual —marcada por la pobreza, la guerra o la diferencia cultural— intensifica esa cualidad aurática que nos recuerda la fragilidad del instante.
Histórica máquina Leica
La exposición propone una mirada retrospectiva sobre lo que hemos sido y las formas en que la humanidad ha aprendido a habitar el mundo.
No se limita a exhibir cámaras o la historia de una empresa, sino que ofrece un retrato simbólico de nuestra condición humana y de la manera en que hemos otorgado sentido a la existencia a través del tiempo.
Surge así un contraste inevitable: las fotografías más antiguas, tomadas en contextos históricos o en escenas cotidianas del siglo XX, transmiten una autenticidad casi teatral que conmueve y construye un relato irrepetible.
Una de las salas de la exposición
En cambio, las imágenes más recientes —aunque técnicamente impecables— parecen a veces más elaboradas, como si buscaran demostrar algo más que capturar un instante; se quedan, quizás, más en la forma que en la esencia.
Con sus logros y limitaciones, el paso del tiempo humano se plasma en esta galería, evidenciando cómo los artefactos creados por nosotros mismos actúan como extensiones del cuerpo: herramientas que nos han permitido documentar nuestra existencia de modo inédito, como si poseyéramos un ojo adicional con memoria propia.
En un contexto social que privilegia la gratificación inmediata, Leica. Un siglo de fotografía se presenta como un espacio sin tiempo. Su propuesta constituye un contrapunto frente a la utopía digital y a la crisis de transmisión cultural que lleva al individuo a confiar únicamente en sus propias percepciones, desestimando el valor de la historia y la herencia.
Al abrir sus puertas tanto a escolares como al público general, la galería cumple una función pedagógica esencial: preservar y transmitir la herencia cultural, no para restringir la autonomía, sino para dotar al ser humano de las herramientas necesarias para su desarrollo pleno.
La muestra, que abarca temáticas como la sociología, el deporte o la naturaleza, se erige como una expresión tangible de la experiencia humana en su diversidad, desde los sentimientos y emociones hasta las ideas.
Junto a su dimensión artística y humanística, el recorrido incorpora una sección técnica dedicada a la evolución de los dispositivos Leica, desde los primeros modelos hasta los contemporáneos. Esta yuxtaposición ilustra la dualidad de la cultura: la manifestación del perfeccionamiento humano y el conjunto de sus productos materiales.
Aunque se trata de una muestra conmemorativa, la exposición trasciende el homenaje corporativo para situar a la cámara en el centro de la experiencia humana, como instrumento capaz de transformar los recuerdos en permanencia.
La enseñanza que deja este recorrido es clara: los instantes cotidianos poseen tanto valor histórico como las grandes manifestaciones colectivas, porque la cultura se construye con todos nuestros gestos —de amor, de rebeldía, de enojo o de simple ocio—, incluso al fotografiar una abeja posada sobre una flor.
En este sentido, Leica. Un siglo de fotografía invita a reconocer en cada imagen una forma de memoria compartida, donde las vivencias individuales se entrelazan para conformar un espacio de reflexión y, sobre todo, una oportunidad para detenerse y observar verdaderamente.
Ficha técnica:
Lugar: Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.
Fechas: Del 10 de septiembre de 2025 al 11 de enero de 2026.
Precio: Acceso gratuito.