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El académico Arturo Pérez-Reverte

El académico y escritor Arturo Pérez-ReverteEFE

Pérez-Reverte: «A la extrema izquierda no le gustó que en Alatriste hablara de la España buena»

El académico recordó que cuando salió Alatriste «fue atacado tanto por la extrema derecha como por la extrema izquierda»

El académico y escritor Arturo Pérez-Reverte defendió la visión de la historia de España que plasma en su saga de novelas Las aventuras del capitán Alatriste y no se sorprendió de que los extremos políticos rechacen sus novelas.

«Es curioso, cuando salió Alatriste fue atacado tanto por la extrema derecha como por la extrema izquierda», señaló en su intervención en el podcast The Wild Project.

Pérez-Reverte –que se refirió a las novelas de Alatriste como un «caballo de Troya» donde, con la excusa de la aventura, introduce una historia de España alejada de los extremos– explicó que «para la extrema derecha Alatriste habla mal de España. Cuenta la España cruel…, que es verdad, existió. Además, yo quería contar eso».

«España fue un país poderosísimo donde hubo luz y sombra. Hubo crueldad y generosidad. Hubo miseria y grandeza, hubo corrupción y hubo honradez. Hubo de todo. América, Europa…, y al mismo tiempo fue un país podrido con una monarquía corrupta», recordó.

«Yo quería contar la historia de España en lo bueno y en lo malo, en lo grande y en lo menor. Y Alatriste responde a eso, y por eso ni exagero la gloria y escamoteo el dolor. A la extrema derecha no le gustó, y sigue sin gustarle, que Alatriste hable de la España negra, de la España oscura», aseveró.

Por el lado contrario, destacó que «a la extrema izquierda no le gustó que (en Alatriste) hablara de la España buena, de la España gloriosa. No le gusta».

La razón, recordó, es que «el franquismo abusó mucho de la historia. El franquismo no tenía una ideología y se adueñó del falangismo y de varias cosas. Ni siquiera eran fascistas, eran lo que eran y se adueñó de todo para hacer una ideología propia y mantener el régimen».

«Entonces lo que hizo fue coger todos los mitos españoles: el Cid, la Guerra de la Independencia, los Tercios de Flandes y se apropió de ellos. Tanto abusó de ellos, tanto los sobó que al llegar la democracia todos estaban contaminados».

«En vez de limpiarlos, en vez de decir, ‘vamos a quitarle la camisa azul al Cid’, dijeron, ‘no hablemos de eso’. La izquierda rechazó los mitos importantes de la historia de España porque, decían, hablar del Cid, de los Tercios era fascista. Alatriste contradice eso. Alatriste habla de los mitos. Está recuperando la parte luminosa de una España que también fue oscura. Y eso tampoco les gusta». Y concluye: «Si se enfadan ambos extremos es que lo he contado bien».

Por otro lado, hizo hincapié en que «Quevedo es el padrino intelectual de la serie Alatriste. Esa España amarga, dura…».

Y señaló que «para entender España hay que leer a dos autores: Quevedo y Cervantes. Cervantes es el Quijote, la bondad, el honor, la honradez. Incluso la dignidad en el fracaso. El hidalgo es un buen hombre que, loco o no loco, eso es discutible (yo creo que no estaba tan loco como parece) quiere mejorar el mundo. Incluso cuando fracasa lo asume con dignidad, con entereza. Es la España noble, la parte noble de los españoles».

Sin embargo, «Quevedo es lo contrario, es la mala leche, la ruindad, la puya, la crueldad, el talento puesto al servicio del ajuste de cuentas, la sátira, la venganza… Esas dos Españas, la España noble y la España cruel; la España satírica y amarga y agresiva y la España serena y decente se entienden muy bien leyendo a esos dos autores».

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