David Uclés en una imagen de archivo Barcelona
David Uclés presenta su Nadal en Madrid: «Si me quieren criticar me van a criticar incluso por la boina»
El autor de 'La península de las casas vacías' presentó en Madrid 'La ciudad de las luces muertas', Premio Nadal 2026
El escritor David Uclés, entre premios y polémicas, es el escritor del momento, o al menos del que más se habla y del que más se escribe. David Uclés ha estado en Madrid para presentar su novela La ciudad de las luces muertas, obra por la que se hecho con el Premio Nadal 2026.
Uclés llegó al Espacio Fundación Telefónica, con su ya archiconocida boina (marca de la casa, seña de identidad) acompañado de la periodista Susana Santaolalla, periodista de RNE.
Antes, unas palabras del director del sello editorial Destino, quien anunció la tercera edición del libro entre sonoros aplausos de los asistentes. Luego afirmó que Uclés es un «genio» y un «nuevo talento de las letras españolas».
Susana Santaolalla destacó de Uclés que es «una persona muy educada, con muchos valores, y buena persona».
Ya en materia, Uclés quitó importancia a las críticas y aseguró que «mi termómetro son los lectores. Cuando llegue a una librería, a un espacio, y lo vea medio vacío, me preguntaré si vale la pena seguir. Ese es el termómetro que quiero tener».
Al mismo tiempo, señaló que ha dejado de leer artículos sobre él y su obra, «ni buenos ni malos», y, por la misma razón, «las redes sociales ahora me las lleva una amiga», aunque reconoció que «cada tres o cuatro días les echo un vistazo».
Ese carpetazo a las redes sociales y a los artículos de críticos y periodistas, aseguró, le permiten dedicarse «a la vida real, y no a esa burbuja virtual que puede hacer mucho daño».
En el encuentro habló sobre el origen de la novela y del modo en que fijó el título. Anunció, asimismo, una segunda parte de La península de las casas vacías (que se ubicará temporalmente en la posguerra), incluso narró una anécdota sucedida en Xixón (Uclés dice Xixón, no Gijón) y afirmó que «leí Rayuela ante la tumba de Cortázar en el centro de París». Hubo tiempo para todo en la presentación en Madrid de La ciudad de las luces muertas.
La novela, en la que vuelve a recurrir a ese realismo mágico que tan bien le funcionó en la exitosa La península de las casas vacías, presenta una Barcelona onírica, mágica, en la que un repentino apagón hace que archiconocidos personajes barceloneses o relacionados con Barcelona regresan a la vida e interactúan entre ellos.
También anunció que se marchará fuera de España para seguir escribiendo lejos de los focos: «Estoy muy presente en vuestras vidas, va a venir bien que me echéis un poco de menos».
Susana Santaolalla le preguntó: «Si yo te digo Barcelona ahora mismo, ¿tú qué respondes?». A lo que contestó: «No sé, ‘andamio’. Es un andamio con cosas, un andamio de cuarenta plantas con cosas. No cabe en un plano, cabe en un andamio. Es una explosión, un cuerpo calidoscópico».
En la presentación, no esquivó las polémicas que protagonizó en las semanas previas, y trató de quitarle hierro con humor: «Si me quieren criticar me van a criticar por cualquier cosa, incluso por la boina». Y añadió: «Alguien me ha dicho: ¿eres así de verdad o la ropa te la compra alguien?».
En cuanto a la novela, aseguró que «tiene un mensaje muy contemporáneo, muy de actualidad: la lucha contra la oscuridad». «Es una carta de amor a Barcelona y si te acercas al libro tienes que tener ganas de regresar a Barcelona».
«Es mi novela más onírica», subrayó. «Es mi novela más barroca, es rococó, es el horror vacui». También lamentó que no le concederán la Bienal de Novela Vargas Llosa por las referencias que en la novela ha puesto sobre el escritor peruano, «y son 100.000 euros», lamentó entre risas.
Por último, hizo también un llamamiento a la esperanza: «Tenemos que ser capaces de tener esperanza y tener alegría, y no repetirnos el mantra de ‘qué mal, qué mal’».