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La salsa maravillosa (1890) de Jeahn Georges Vibert

Detalle de La salsa maravillosa (1890) de Jehan Georges Vibert

El ataque a la fe de la «cultura» española en los Goya que palidece frente al «anticlericalismo» clásico

Fe y tendencia. Búsqueda de algo más, de principios, frente al relativismo del presente, frente a lo «woke». En los recientes Premio Goya una actriz, Silvia Abril, mostró una sorprendente animadversión por esto

La fe cristiana se extiende en el mundo del arte. Cada vez son más los artistas que la muestran en público sin tapujos o que en sus obras exhiben su espiritualidad o abordan la religión o temas relacionados con ella.

El cristianismo está de moda. En realidad nunca ha dejado de estarlo, pero ahora se ve, se presenta, se expone frente a la introspección de otros tiempos. La fe está en las obras y en las manifestaciones de los artistas.

Estrellas internaciones de la música como Kanye West o Justin Bieber y del cine como Mark Walhberg son tres buenos ejemplos, pero no los únicos. En España el cristianismo de Marta Sánchez, por ejemplo, o la suerte de «espiritualidad» de Rosalía son bien conocidas.

Fe y tendencia. Búsqueda de algo más, de principios, frente al relativismo del presente, frente a lo «woke». En los recientes Premio Goya una actriz, Silvia Abril, mostró una sorprendente animadversión por esto.

Dijo exactamente: «Me niego a aceptar que la juventud tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano. Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren en la fe cristiana». Cualquiera diría que la fe cristiana atenta contra sus «creencias» en el más claro sectarismo también mostrado sin tapujos.

El ataque al cristianismo y a la Iglesia: «Menudo chiringuito tenéis montado», dijo también, en el anticlericalismo cutre y desfasado. El mismo anticlericalismo que choca contra el anticlericalismo en el arte que ya existió durante la Reforma protestante en el XVI y también posteriormente a fines del XIX y principios del XX.

Durero o Lucas Cranach el Viejo

Solo que aquello tuvo valor como arte. La ofensa a lo cristiano en la «cultura» actual, además de en las manifestaciones públicas sectarias como las de Abril en los Goya, han tenido a lo largo de los años manifestaciones «artísticas» y culturales de dudosa calidad.

Nada que ver con las obras de artistas universales como Durero o Lucas Cranach el Viejo o, más tarde las pinturas de cardenales de Georges Croegaert en escenas cotidianas, de tono burlesco; como también las obras de Francesco Brunery o de Jehan Goerges Vibert.

En cualquier caso arte sin ofensa salvaje. Simplemente una temática de moda y de calidad y no lo grotesco de muchas manifestaciones artísticas del presente y de sus versiones públicas totalitarias como la de los Premios Goya, muchos de cuyos habituales se definen a sí mismos como la actual «cultura» española.

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