La meta del estoicismo es encontrar la serenidad y la felicidad
Cultura
Qué significa realmente «memento mori» y por qué el estoicismo vuelve a estar de moda
La expresión va más allá de su significado literal, invitando a reflexionar sobre lo corto y frágil que es la existencia del ser
El estoicismo está últimamente en boca de todos de nuevo. Este no es más que una filosofía que trata de enseñar a vivir una vida plena y tranquila. De este modo, el objetivo es enfocarse en la virtud y aceptar que hay cosas que uno, como individuo, no puede controlar.
Basado en el dominio de uno mismo sobre las reacciones emocionales ante todo lo que nos rodea, la meta es encontrar la serenidad y la felicidad. Las palabras clave que definen al estoicismo son la sabiduría, el autocontrol y, quizás la más importante, la disciplina.
Esta filosofía de vida es el objetivo de muchas personas, puesto que dominar las adversidades en el mundo en el que uno vive es considerada como una de las claves del éxito. Todo lo que es ahora el click rápido, pantallas o redes sociales, que parecen ser lo más importante para mucha gente, es lo contrario a lo que representa el estoicismo.
El nacimiento de esta filosofía data de principios del siglo III a. C., y su fundador fue Zenón de Citio en Atenas. Centrada en aspectos como la razón, la virtud o la aceptación del destino, es cuando la frase «memento mori» adquiere más relevancia.
La traducción literal
Para ser más exactos, la frase «memento mori» ha destacado por ser una de las más representativas del estoicismo. Si esta se traduce literalmente quiere decir «recuerda que morirás». La expresión va mucho más allá de su significado literal, invitando a reflexionar sobre la brevedad y fragilidad que envuelve a la existencia del ser.
De este modo, anima a cada uno a vivir de manera consciente en cada momento de la vida. Pese a que en un principio pueda sonar pesimista, se trata de una expresión que busca contagiar todo lo contrario.
La reflexión estoica de «memento mori»
«Memento mori» obliga a cada uno a parar, a quedarse pensando en su propia existencia para poder aprovechar cada momento, puesto que, tal y como la frase afirma, todo se acaba.
La vigencia del estoicismo y su vuelta al foco se sustenta en frases tan profundas como esta, las cuáles deben ayudar a cada ser humano a pensar en lo que pasará en el futuro y, sobre todo, a disfrutar del momento.