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Umberto Eco y su 'antibiblioteca'

Umberto Eco y su 'antibiblioteca'Biblioteca pública de Soria

La 'antibiblioteca' de Umberto Eco: por qué el filósofo defendía acumular libros no leídos

El pensador italiano reivindicó los libros pendientes como símbolo de curiosidad y herramienta de conocimiento frente a la obsesión por contabilizar lecturas

Leer no consiste solo en abrir un libro y pasar páginas. Es un acto que trasciende la mera lectura. La literatura debe enriquecer a quien la consume y ofrecerle ideas, reflexiones y nuevas formas de entender la vida. De ahí la tendencia a acumular libros leídos como símbolo de cultura. Frente a esa lógica, Umberto Eco propuso el concepto de 'antibiblioteca'.

El intelectual italiano, fallecido en 2016, llegó a reunir más de 50.000 libros en su biblioteca privada. No todos habían sido leídos, ni pretendía que lo fueran. Eco consideraba los libros no leídos una herramienta de investigación: una reserva de conocimiento disponible. Los veía como una muestra de ambición intelectual, no de esnobismo, y los comparaba con un «botiquín» al que acudir cuando es necesario. Con esa idea, cuestionó el estigma de poseer solo lo ya leído.

Umberto Eco en el programa 'La Grande Librairie' en marzo de 2013

Umberto Eco en el programa 'La Grande Librairie' en marzo de 2013GTRES

Más que acumular, su interés estaba en las infinitas posibilidades de acceder a lo desconocido. Esa concepción la desarrolló en La memoria vegetal y otros escritos sobre bibliofilia, una recopilación de ensayos en la que reflexiona sobre el valor de las bibliotecas y el sentido de los libros pendientes.

En el ensayo De la biblioteca, recurrió a la analogía de los cubiertos y las herramientas para explicar que una biblioteca es un recurso potencial, no un examen de lectura. «Es una tontería pensar que tienes que leer cada libro que compras, porque es una tontería criticar a quienes compran más libros de los que nunca podrían leer. Sería como decir que debes usar todos los cubiertos, gafas, llaves o taladros que compraste antes de adquirir nuevos», argumentó.

En esa misma línea, defendía que los libros funcionan como una forma de «medicina» intelectual: es preferible tener muchos y elegir el adecuado en cada momento. No se trata de leer al azar, sino de acudir al volumen preciso cuando surge una necesidad concreta.

Umberto Eco

Umberto EcoEuropa Press

El filósofo se situó así frente a quienes tratan los libros como una mercancía desechable. «Los que aman los libros saben que un libro es todo menos una mercancía», sostuvo en De la biblioteca.

Para Umberto Eco, la 'antibiblioteca' actuaba además como un recordatorio constante de su propia ignorancia. Hoy, plataformas centradas en la lectura competitiva, como Goodreads, chocan con esa filosofía. Frente a la obsesión por contabilizar lecturas, su propuesta reivindica lo contrario: entender la cultura como un horizonte abierto, no como una lista cerrada.

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