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Taylor Swift en el La Defense Arena de ParísAFP

Los artistas actúan contra la IA: Taylor Swift blinda su voz con una ofensiva legal pionera

La cantante registra frases sonoras e imágenes icónicas para frenar imitaciones digitales en un movimiento que abre una nueva batalla por los derechos de imagen

La batalla de las estrellas por proteger su identidad ha entrado en una nueva fase. Taylor Swift ha dado un paso inédito para blindarse frente a los riesgos de la inteligencia artificial con una estrategia jurídica que apunta más allá de los derechos de imagen tradicionales: convertir su voz y su iconografía escénica en marcas registradas.

La artista ha presentado, a través de TAS Rights Management, tres nuevas solicitudes ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos. Dos son marcas sonoras para proteger expresiones asociadas a su voz —«Hey, it’s Taylor Swift» y «Hey, it’s Taylor»— y la tercera busca registrar una imagen muy reconocible de la cantante durante The Eras Tour: guitarra rosa, body multicolor y botas plateadas.

Taylor Swift, en una imagen de archivoGTRES

El movimiento refleja un cambio de paradigma en la defensa de las celebridades frente a la IA generativa. Ya no se trata solo de combatir falsificaciones o usos comerciales indebidos, sino de anticiparse a clones digitales capaces de replicar rostros, voces y gestos con gran verosimilitud.

Una nueva muralla legal

El objetivo es ampliar la protección frente a contenidos creados por inteligencia artificial que puedan inducir a confusión. Según expertos en propiedad intelectual, registrar frases vinculadas a la voz permite perseguir no solo copias exactas, sino también imitaciones «confusamente similares», un concepto clave en el derecho marcario.

La protección visual va en la misma dirección. No se limita a una fotografía, sino que refuerza la singularidad de una estética asociada a Swift y abre la puerta a impugnar imágenes manipuladas o recreaciones sintéticas que evoquen su identidad pública.

Taylor SwiftEuropa Press

Es un terreno especialmente sensible para la cantante. Su imagen ya ha sido objeto de deepfakes y montajes no consentidos. Entre ellos, imágenes pornográficas falsas que circularon masivamente en internet y generaron alarma sobre la capacidad de la IA para vulnerar la intimidad de figuras públicas.

También sufrió apropiaciones con sesgo político. Durante la campaña presidencial estadounidense de 2024 circularon imágenes generadas con IA que insinuaban falsamente un respaldo suyo a Donald Trump.

La maniobra de Swift puede sentar precedente. Frente a una legislación que avanza más despacio que la tecnología, las marcas registradas emergen como una vía complementaria para litigar.

No es un caso aislado. Matthew McConaughey ha impulsado una estrategia similar para proteger su voz e imagen. Pero el caso de Swift, por su dimensión global y su peso cultural, puede convertir una práctica defensiva en tendencia para la industria del entretenimiento.