El autor Albert Espinosa
Entrevista al autor de 'El mundo amarillo'
Albert Espinosa: «Tengo sueños con personas que se han ido y me dejan mensajes»
El reconocido autor publica su primer thriller emocional, 'Nunca estuviste solo', donde desvela parte de su vida más íntima puesta en la boca de sus protagonistas
Con años de cáncer (superado) a sus espaldas, el escritor de la narrativa emocional que ha acompañado a millones de lectores durante años, se abre a su público y desvela, por primera vez, su parte más espiritual. Albert Espinosa, creador de la película Planta 4ª y la novela El mundo amarillo se atreve por primera vez con un thriller emocional, Nunca estuviste solo (Grijalbo), en el que ofrece, de nuevo, una visión esperanzadora de la vida: que nadie está solo, cuenta con sus protectores.
-Nunca estuviste solo. ¿Es una convicción, un deseo o una realidad?
-El título tiene mucho que ver con la novela porque habla de los protectores. Para mí los protectores son gente que se ha ido de tu vida, familiares o amigos, pero siguen estando muy cerca de ti. Ese Nunca estuviste solo de la portada junto a esos dos personajes es una persona y su protector. La novela habla de eso, de un chico que tiene un don, que puede ver a los protectores de las personas y son esas personas que se fueron y que te ayudan a que no te pase nada malo.
-Háblenos de sus experiencias personales con las premoniciones y los sueños...
-He tenido premoniciones y sueños con personas que se han ido y me dejan mensajes. Los tengo desde que me dieron tanta quimio, radio... me hicieron casi 400 TACs y 300 radiografías. Recuerdo que me hacían firmar los efectos secundarios y, entre ellos, estaban que podrías tener sueños premonitorios, que para mí con 14 años, fue alucinante. En 2019 soñé que Messi iba a ganar el Mundial con dos goles. Lo dije en una entrevista y resulta que pasó en 2022. Hasta Messi me escribió para preguntarme: «¿Cómo lo supiste?». Y sí, es verdad que muchas veces, al estar en contacto con la muerte -muchos amigos míos en el hospital murieron- he tenido algunas experiencias, entre ellas la de un niño que se acaba de ir y que era un luchador brutal. Tuvo cuatro cánceres en los seis años que vivió y cuando murió estuve soñando con él toda una semana y me decía dos letras 'X, L'. No sabía lo que era y se lo dije a los padres y me dijeron que él quería una moto cuya marca tenía una XL. No la iban a comprar porque el niño había muerto, pero al soñar todo esto la compraron y esa moto ha unido a la familia. Han hecho excursiones y viajes con ella y es como que han vuelto a tener a Dylan. Así que sí, cuando duermo sueño cosas y he intenTado colocar en el libro parte de ese mundo que nunca había utilizado en ninguna de mis historias... pero en el que yo creo mucho porque hay personas que cuando se van, se quedan.
-¿Le han ayudado todas estas experiencias a acercarse más a la religión?
-Tuve una madre hospitalaria que tenía 93 años y animaba a todos los niños con cáncer a ser valientes. Un día le pregunté cuál era su religión y ella me dijo que su religión era la gente buena, para ella eran sus dioses. Yo tenía 13 años y pensé: «Yo quiero que mi religión sea la gente buena». Y creo mucho en eso, en la gente buena, personas que siguen en la vida con una sonrisa y felicidad aunque les haya pasado cosas terribles. Para mí son mi religión.
-Pero la gente es tangible... ¿todo ese mundo espiritual que vive no le ha empujado a querer profundizar y dar respuestas?
-Yo es que tengo la sensación de que cuando tienes una pérdida muy grande, cuando se muere tu padre, como fue mi caso, tardas 20 o 25 meses en superarlo, poco a poco te acabas convirtiendo en él... acabas transformándote un poco en ellos. Son personas que te han querido mucho, que están allí para evitar que te pase algo malo, no para conseguir que te pase algo bueno. El otro día me entrevistó Jordi González, y me contó que él cruzó la calle y de repente venía una bicicleta y estaba a punto de impactarle y una fuerza le tiró para atrás para evitarlo y luego sintió el perfume de su madre, que hacía años que no lo notaba. Y justo le había dicho antes que creía que su protector era una mujer poderosa... Entonces creo que hay una transformación cuando te marchas.
Al escribir esta novela decidí también colocar parte de lo que yo vivo
-¿Siente a las personas protectoras de otras personas?
-Sí, lo siento cuando estoy en contacto físico con alguien. Cuando tengo estas visiones, estas sensaciones extrañas... me impactan mucho y es algo que he intentado guardarme para mí. Pero al escribir esta novela y explicar cosas que le han pasado a amigos míos que han marchado o que me han contado, decidí también colocar parte de lo que yo vivo. Es un mundo que a la par siempre me ha fascinado, y nunca imaginé que podría escribir un thriller de estas características... pero ya está hecho y ya me han contactado tres productoras, una americana, una italiana y una española contándome que tienen ganas de transformarlo en una película o en una serie.
-¿Por qué cree que cada vez hay más interés por lo espiritual?
-Sí, es muy curioso. La historia de la novela sobre todo habla de dos cosas: por un lado, de esa búsqueda de alguien cuya madre creía mucho en los espíritus y que le ha pasado ese don a su hijo. Y también hay una parte que para mí es fundamental, que es cuando alguien de alguna manera te traiciona o te dice algo tuyo malo, que no es verdad y has de luchar por limpiar esa imagen. Pero sí que es cierto que habla mucho de qué ocurre cuando uno se va de este mundo y por ello dejé el mail en la última página, porque pensé que era interesante ver qué opinaban los lectores... y la verdad es que me han inundado el mail y a la gente le ha impactado mucho el libro y te cuenta historias muy impactantes...
-¿Entonces la acogida por parte del público está siendo buena?
-En Sant Jordi la novela se ha agotado, tanto en castellano como en catalán. Creo que desde El mundo amarillo no había vuelto a tener un impacto tan grande con mis novelas. Ha sido una gran sorpresa ver el impacto y también ver todas las cosas que le pasan a la gente a nivel de protectores. Incluso creo que da para un segundo libro con todo el material de más.
-¿Sus sueños le han ayudado a entender mejor la muerte o, al menos, a perderle miedo?
-Es que yo con los diez años de cáncer, hospital, perder una pierna, un pulmón, un trozo de hígado... vi morir a tantos... El miedo a la muerte nunca lo he tenido, al contrario. Me parece interesante porque creo que acabas descubriendo un gran secreto. Con 14 años me enviaron a Menorca a una isla a pasar los últimos dos meses de vida. Me dijeron que mi cáncer de hígado no tenía solución. Fui a Menorca a morir y ahí aprendí a vivir. Había tantos niños que morían... Eran los años 80. Los incineraban y podían ser lanzados al cielo menorquín, con fuegos artificiales y podías elegir los colores y la música. Recuerdo a casi 70 chavales que fueron lanzados y lo recuerdo como un acto de felicidad y de vida. Nunca he visto niños con más energía que aquellos que les quedaban 20 días. Yo tuve la gran suerte de que no morí. Mi cáncer era muy lento... no me moría. Había un laboratorio que estaba probando un tratamiento alternativo y necesitaba cinco niños del mundo y yo fui uno de ellos y tuve la suerte de que me funcionó.
-¿Y a usted quién le protege?
-Yo creo que mi padre. Mi padre fue el ser más inteligente que yo he conocido. Desde que me puse enfermo recuerdo que escribió libretas que aún conservo. Él decía que había que tenerlo todo escrito y creo que en sus letras valientes había parte de ese miedo de perder a su hijo. Mi madre hospitalaria decía que cuando moría alguien muy cercano, si podías hacerle una foto se la hicieras para poderlo mirar una vez al año y recordar lo que significaba en tu vida y que le darías mucho valor. Y empecé a mirar con mi padre fotos de gente importante que habíamos perdido. Y el día que le hice la foto a mi padre lo presentí muy cerca, detrás de mí. Y creo que continúa aquí. Pero bueno, si algún día muere mi madre, creo que tendré la suerte de tener dos protectores.
En la vida tienes que encontrar tu todo y este libro habla mucho de encontrar lo que quieres ser
-La historia arranca con un protagonista que lo tiene todo, pero se siente vacío. ¿Ha querido explorar esta contradicción de exposición pública con el vacío interior?
-El protagonista tiene 18 años y es un tipo que que se dedica a las redes sociales y en cinco años lo tiene todo. Me gustaba mucho colocar a un protagonista que las redes sociales lo han llevado a un límite y que ya no sabe hacia dónde ir. El nombre del protagonista, Guido, significa conocedor de caminos y la trama gira a través de una frase que decía mi madre hospitalaria en latín y que significa 'rema hacia adelante', con el objetivo de encontrar tu segunda cima. Decía que había tres cimas: a lo que te quieres dedicar en la vida, y cuando lo consigues te das cuenta que quieres quizá lo contrario. Y finalmente hay una tercera cima que aparece sin buscarla. Y yo creo que Guido decide ser a lo que está predestinado a ser. Nunca había hecho un protagonista tan pegado a la actualidad de estos tiempos. Pero creo que las redes sociales están creando muchas emociones en gente en muy poco tiempo y me parecía interesante colocar este tipo de protagonista. En la vida tienes que encontrar tu todo y este libro habla mucho de encontrar lo que quieres ser y eso es fundamental en la vida. Que una cosa es lo que la vida te da o lo que se te da bien y otra cosa lo que tú deseas ser. Este libro habla de conocer tu camino y ahí muchas veces tienen que ver los protectores...
-¿Y cuál es su todo, Albert?
-Creo que podría ser la pintura. Me gusta mucho. Creo que lo que más amo es pintar y creo que no debes convertir jamás tu todo en tu profesión. Creo que estaría entre eso y encontrar gente buena.
-Escribe para sanar almas, para acompañar... o ¿cuál es el propósito?
-Escribo porque encuentro un final que necesita una historia. Siempre intento escribir historias que me gusten a mí y la idea es simplemente que te ayuden en algún momento determinado o si no, que como mínimo te entretengan.
-Si tuviera que dejar un mensaje a alguien que se siente solo o perdido ¿cuál sería?
-¡Encuentra tu todo! eso que te llena, que no tiene que ser tu profesión ni tu vida. Lo segundo, algo que mi madre hospitalaria me regaló: ella me enseñó que vivir es aprender a perder lo que ganaste si vives mucho. Decía: «Apunta todo lo que tienes en una libreta. Lo tendrás que ir tachando poco a poco». Y yo creo que eso es vivir. Aprender a perder lo que ganaste. Entonces, si quieres vivir mucho, perderás mucho. El final todos conocemos cuál es, la muerte. Pero lo que no conocemos es el siguiente paso. Y cuando nadie ha vuelto significa que el siguiente paso tiene que ser muy bonito y muy alucinante.
-¿Alguna última premonición que pueda hacerse pública?
-Lo último que he soñado es que este Mundial lo ganará una selección que no lo ha ganado nunca. Podría ser Portugal u Holanda.