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Crónica deAndrés AmorósMadrid

En presencia del Rey, Diego Urdiales nos deleita con su torería clásica y abre la Puerta Grande

Corrida de la Prensa, tarde de máxima expectación, nobles toros de Juan Pedro y Roca Rey sólo corta una oreja

Diego Urdiales cruza a hombros la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Las VentasEFE

Una de las grandes tardes del año es la corrida de la Prensa, junto con la de Beneficencia, el Corpus de Sevilla, la goyesca de Ronda… Asiste desde una Barrera del Tendido 9 el Rey Felipe VI, asesorado por Victorino Martín. Los tres espadas le brindan su primer toro.

Los aficionados estamos encantados y desearíamos que el Rey de España acudiera con más frecuencia a los toros, la Fiesta española por antonomasia (ya se consideraba así en 1898). El Himno Nacional se acoge esta tarde con un clamor que impresiona. En esta Plaza, evidentemente, no han calado las estrategias independentistas. Por supuesto, una tarde más se pone el cartel de «No hay billetes».

A algunos les sorprende este cartel. Desde el punto de vista de la Empresa, las ventajas son evidentes:

  1. Se queda bien con México.
  2. Siempre se ve con simpatía dar la oportunidad de confirmar la alternativa a un joven.
  3. Los dos veteranos se libran de abrir cartel.
  4. Abarata un cartel en el que habrá que pagar mucho a Roca Rey.
  5. No plantea problema de competencia o rivalidad con Roca.

La Plaza de las Ventas, durante el Himno Nacional© Casa de S.M. el Rey

Don Felipe, con María Rey y Victorino Martín en la barrera en Las VentasEFE

Se ha elegido la ganadería de Juan Pedro Domecq, los toros «artistas», preferidos por las figuras (pero no por el sector exigente de Las Ventas). Esta tarde, son toros muy manejables, justos de fuerzas, apenas los pican: ideales para torearlos bien y cortarles las orejas.

Eso es lo que logra Diego Urdiales: una oreja en cada toro, después de faenas clásicas, con preciosos momentos, rematadas por grandes estocadas: abre la Puerta Grande. Solamente corta un trofeo Roca Rey, con dos toros muy manejables.

Confirma la alternativa Bruno Aloi, nacido en Ciudad de México hace 25 años. Es hijo de un rejoneador. Durante la pandemia, se vino a España, aprendió en la Escuela de Madrid. Ganó el Certamen veraniego de novilladas nocturnas en Las Ventas. En septiembre pasado, sufrió una grave cornada en El Álamo, que afectó a la safena. No sé si, desde entonces, ha toreado mucho…

Se cuela el primer toro en los lances de recibo y enseguida comienza a flaquear. Mansea y lo han de meter debajo del caballo, en la segunda vara. Quita con reposo –pero sin verónicas– el toricantano. Después de hacer el poste, corre la mano con suavidad en los derechazos; el toro se cierne un poco y flaquea; a los naturales, llega ya muy apagado. Un trasteo correcto, no más, acogido con simpatía. Mata muy mal y la benevolencia del público se acaba.

El último toro mansea, la lidia se hace premiosa. Vemos una mala suerte de varas. Brinda a Isabel Díaz Ayuso, que también ha estado en Las Ventas, igual que el Alcalde de Madrid. (En cambio, no he visto yo a Zapatero: quizá se me ha escapado o es que tiene otras ocupaciones, además de contar nubes). La embestida del toro es insulsa, distraída. El joven mejicano muestra su voluntad pero el trasteo no cuaja. Mata a la segunda.

Pase de pecho de Diego Urdiales al primero de su lote, de nombre Bullanguero y 538 kilosEFE

Urdiales, con el capote este jueves en Las Ventas, ante el segundo de su loteEFE

El riojano Diego Urdiales, ya veterano, sigue siendo uno de los diestros actuales que mejor torean: con pureza, con hondura, con clasicismo. Veroniquea con mucho gusto y es un gran estoqueador. Lucha con un inconveniente: no es novedad. Este año, le he visto excelentes faenas, insuficientemente valoradas por los públicos de la Maestranza y de Las Ventas.

Se recibe con suspicacia al segundo toro, terciado, que sale suelto. Urdiales va acoplándose poco a poco en las verónicas aunque el toro quiere irse y flaquea; tardea en el caballo, lo pican mal . Dibuja Urdiales en el quite solemnes verónicas: el toro se deja, sin más. Es poco toro, en todos los aspectos: presentación, fuerza y casta. Quita Roca Rey por chicuelinas y espaldinas. Urdiales aprovecha las nobles embestidas para trazar con facilidad derechazos clásicos. Sube el tono con la naturalidad de los naturales (no todos los que habitualmente vemos son así). El toro se apaga pronto. Ha faltado sólo la emoción que no ha puesto el toro, muy manejable. Agarra Diego una excelente estocada: ella sola merecía ya la oreja, que se concede.

Queda corto y flojea el cuarto pero el riojano logra algunas verónicas con gran ritmo y cadencia. La segunda vara no existe. Brinda Diego al público. El comienzo de faena, con ayudados a dos manos, es torerísimo. El animal es muy noble pero tiene las fuerzas justas. Con la sabiduría que dan los años, coloca Diego al animal en el terreno apropiado; se coloca él bien; traza muletazos suaves; remata con torería. Los ayudados rodilla en tierra son el broche perfecto. Deja una gran estocada, entrando muy recto, y acompaña en su muerte al toro, sin necesidad de que le den ni un solo capotazo: una preciosa estampa de torería añeja, que me ha recordado –¡nada menos!– algunas faenas de Antonio Bienvenida, ya veterano. La oreja y la salida en hombros me parecen justísimas. También se aplaude al bravo toro.

Andrés Roca Rey, con el segundo de su lote, al que cortó una orejaEFE

El diestro peruano, de rodillas, durante la faena de muletaEFE

El foco de la atención, por supuesto, se centra en Roca Rey. Las cornadas que sufrieron en Sevilla Morante y él fueron noticia nacional: se confirmó el peruano como la principal alternativa al sevillano, en una línea muy diferente. Ha tenido la desgracia de coincidir en el tiempo con este Morante del último año, con el que, ahora mismo, nadie puede competir. Pero Andrés es una primera figura del toreo: tiene cabeza, técnica, valor y, sobre todo, ambición. Además, por su edad y sus amistades, es una figura de la prensa «rosa». En Las Ventas, los exigentes le respetarían más si se anunciara aquí con toros más duros y con diestros que puedan ser sus rivales naturales.

Renquea algo de atrás el tercer toro en las correctas verónicas de recibo; embiste suave; acude al caballo pero se va. Quita Andrés por gaoneras. Su brindis al Rey es mucho más escueto que el de Urdiales. El toro tardea pero embiste con nobleza, le permite ligar muletazos mandones aunque algunos le afean la colocación y surge la esperada división de opiniones. El arrimón no logra la unanimidad, suena un aviso antes de coger la espada y mata vaciando bien la embestida. Con un toro muy manejable, hemos visto una faena correcta que no ha logrado entusiasmar: silencio. Para una primera figura, es demasiado poco.

Saluda con delantales al quinto, que humilla bien. Como tiene las fuerzas justas, apenas lo pican. Quita esta vez Roca por verónicas pero el recuerdo de las de Urdiales pesa… Replica Aloi por gaoneras. Mal tercio de banderillas. Roca Rey brinda al público. Comienza de rodillas en el centro, intercala dos pases cambiados por la espalda, acogidos con clamor. Engancha en la muleta al nobilísimo toro, liga muletazos mandones; vuelven a escucharse algunos pitos, por la colocación. Más en corto, se lo enrosca a la cintura. Mientras suena el aviso, acaba con unos derechazos a cámara lenta, que, en otra Plaza, hubieran suscitado la apoteosis. Mata a la segunda: oreja y protestas.

Diego Urdiales fue sacado a hombros por una multitudEFE

Roca Rey es una indiscutible figura del toreo pero no lo tiene fácil en Las Ventas: aquí, si se limita al repertorio clásico, no entusiasma. Si recurre a alardes, no a todos les agradan. Para ganarse a los exigentes, tendría que acudir con toros más encastados y enfrentándose a posibles rivales.

Esta tarde, se había anunciado Roca Rey en Las Ventas con reses de Juan Pedro y con dos compañeros que no parecían rivales duros, para él. Los toros no han fallado. Sorprendentemente, Diego Urdiales le ha ganado la partida con la baza eterna del clasicismo: lo que no se puede hacer mejor, lo que no pasa de moda, lo que deja huella. Sería bueno que todos, profesionales y aficionados, no lo olvidáramos.

Nota final: una corrida que dura casi tres horas es un despropósito. ¿Cuándo tomarán conciencia de eso los profesionales e intentarán remediarlo?

Sale a hombros merecidamente por la Puerta Grande de Las Ventas Diego Urdiales, con cincuenta años. En su honor, como su paisano Gonzalo de Berceo, brindo con «un vaso de bon vino». De la Rioja, su tierra, naturalmente.

FICHA

  • Madrid. Plaza de Las Ventas. Decimoctavo festejo de la Feria de San Isidro. Corrida de la Prensa. En una Barrera, asiste el Rey Felipe VI, al que acompaña Victorino Martín. «No hay billetes».
  • Toros de Juan Pedro Domecq, muy manejables, justos de fuerzas; destaca el bravo cuarto.
  • DIEGO URDIALES, de azul y oro, en el segundo, gran estocada (oreja). En el cuarto, gran estocada (oreja y salida en hombros).
  • ROCA REY, de nazareno y oro, en el tercero, estocada (aviso, silencio). En el quinto, pinchazo y estocada (oreja).
  • BRUNO ALOI, que confirma la alternativa, de blanco y oro, en el primero, cinco pinchazos y estocada ( aviso, silencio). En el sexto, pinchazo y estocada (palmas de despedida).