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Crónica deAndrés AmorósAranjuez (Madrid)

La suave armonía del concierto de Aranjuez de Morante

Pablo Aguado corta un rabo a un toro de Núñez del Cuvillo, premiado con la vuelta al ruedo

Morante de la Puebla y Pablo Aguado, a hombros de una multitudEFE

Esta tarde, Aranjuez es el centro de todo el mundo taurino. Reaparece Morante, que había causado baja en Nimes por un traumatismo torácico. Tiene gran tradición la corrida de toros de Aranjuez del día de San Fernando. Este año, trasladada al día siguiente, el cartel ha despertado una expectación fuera de lo común: se apunta un tanto importante Carlos Zúñiga, el empresario.

Es la segunda vez –después de la corrida de Jerez– que alterna Morante con Roca Rey, después de las graves cornadas que sufrieron los dos en la Feria de Sevilla. Y lo hace muy cerca de Madrid: en plena Feria de San Isidro, los afortunados que hemos podido conseguir entrada acudimos al acontecimiento.

Solemos comparar la Plaza de Aranjuez con las de Ronda y Sevilla: las tres, bicentenarias, tienen un Palco Real. ¡Qué ocasión para que hubiera acudido a él esta tarde el Rey Felipe VI!

La Plaza de Aranjuez la inauguró Carlos IV muy poco después de la Revolución francesa, en 1796. Se parece bastante a la antigua de la Puerta de Alcalá, en Madrid. Le dan su peculiar encanto la policromía, los dos pisos de gradas y los airosos arcos. Lafuente Ferrari, la gran autoridad, defendía que es la que aparece en una serie de cuadros y grabados de Goya. En ella se han rodado varias películas; por ejemplo, la muy original Blancanieves, de Pablo Berger.

Apenas se anunció el cartel, se agotaron las entradas. La Plaza está abarrotada. Junto a los aficionados, no faltan los que no quieren perderse los grandes acontecimientos. No veo, sin embargo, al ministro Urtasun, ni al ministro Óscar Puente, ocupados en sus importantes tareas, que incluyen denigrar la Tauromaquia.

Los toros de Núñez del Cuvillo, flojos, los dos primeros; bravos y nobles, los demás. Se da la vuelta al ruedo al tercero, al que Pablo Aguado corta el rabo, después de una faena artística arrebatada. Morante corta una oreja al primero y las dos del cuarto, en una faena absolutamente extraordinaria. Roca Rey no regatea esfuerzos pero se marcha en blanco.

Una oreja cortó Roca Rey en la corrida de la Prensa: bien, sin más. Sin la exigencia –a veces, puritana– de Las Ventas, ha de sacar todas sus armas para intentar competir con Morante. Esta tarde, resulta empeño imposible.

El segundo toro tiene clara querencia a tablas y flojea. En el primer muletazo, va al suelo. Roca Rey se muestra poderoso con un toro que carece de fuerza: eso tiene poca gracia. Mata con decisión.

Después del éxito de Aguado, en el tercero, y de Morante, en el cuarto, Roca Rey sale arreando, en el quinto: una serie de verónicas de rodillas, casi delantales, y una larga cambiada levantan una ovación. La faena es correcta, voluntariosa, pero no cala en el público: después de lo de Morante… Ha de tirar de recursos el peruano: los circulares invertidos y el arrimón, hasta que el toro lo trompica. La espada queda desprendida: la petición es insuficiente y el diestro peruano sakuda una ovación.

Pablo Aguado, durante la lidia del tercero, al que cortó las dos orejas y el raboEFE

El «tercer hombre» del cartel es el artista sevillano Pablo Aguado, que no ha tenido fortuna en la Feria de Abril ni, por ahora, en San Isidro (le queda una corrida más, el viernes 5 de junio). Esta tarde, en cambio, la fortuna le premia con un toro de vuelta al ruedo y él lo aprovecha.

Lo recibe con verónicas lentas, con cadencia. El toro se cae antes de varas y se da una vuelta de campana pero sigue embistiendo con gran nobleza. En el quite por chicuelinas, Aguado se cae en la cara del toro, él mismo se hace el quite y remata con una preciosa media. Asombra a todos cogiendo los palos: pone dos pares correctos y el tercero, al quiebro, trasero. Comienza con muletazos de rodillas, por alto, y dibuja dos trincherazos primorosos, de categoría. A los sones de Granada, de Agustín Lara, aprovecha la bondad de la res para trazar buenas series de muletazos por los dos lados. Muestra esta vez un arrebato que otras tardes no le hemos visto. Mata con decisión: dos orejas y rabo, más la vuelta al ruedo al bravo toro, que flojeó en varas pero ha ido a más. Pocas veces he visto a Aguado tan decidido.

El último, muy gacho, levanta protestas. Aguado sufre otra caída en las verónicas de recibo. Una tarde más, Iván García coloca pares de banderillas magníficos. Las embestidas del toro son desiguales; la faena de Aguado, también. Logra algunos buenos naturales da mano baja pero el toro acaba aburrido, en tablas, y la faena se diluye. Sale a hombros con Morante.

Morante de la Puebla, este domingoEFE

Todas las miradas están puestas en Morante, que luce un precioso vestido azul y oro. Al comienzo, no me parece que esté en plenitud física pero el toreo, como cualquier arte (Leonardo lo decía de la pintura) es «cosa mental».

El primer toro es bravito pero flojea mucho. Lo recibe José Antonio con preciosas verónicas. Sin probaturas, dibuja naturales y se adorna con gusto; por la derecha, el toro queda más corto. Tres naturales son verdaderamente monumentales y la bicentenaria Plaza de Aranjuez se viene abajo. Mata con decisión: oreja.

Morante de la Puebla, con el cuarto de la tarde, este domingo en AranjuezEFE

Al cuarto, le enseña a embestir, le baja la cabeza antes de dibujar estupendas verónicas. El toro derriba y han de hacer el coleo, como en el grupo escultórico de Benlliure. Brinda Morante a la Infanta Elena. En tablas, lo prueba, antes de unos muletazos tan suaves que ponen al público en pie. Suena la preciosa marcha procesional Caridad del Guadalquivir y Morante despliega toda su capacidad estética. Con un mínimo toque, engancha al toro y se lo enrosca a la cintura con muletazos suavísimos, al ralentí. El diestro se emborracha de torear. Supongo que parte del público no había visto nunca una armonía comparable. Y, encima, mata muy bien, marcando los tiempos, y el toro cae a sus pies: le dan dos orejas. Por mí, como si no le hubieran dado ninguna o todos los trofeos.

Morante brindó el segundo de sus toros a la Infanta ElenaEFE

No estoy exagerando. Recurro al testimonio de mis vecinos de localidad. A Janet, le ha recordado a las grandes estrellas del ballet que ella ha visto. Federico propone que se modifique el Reglamento para que Morante actúe siempre en último lugar: torear después de él, no es nada fácil…

Aunque es preciosa Caridad del Guadalquivir, lo que ha hecho Morante, esta tarde, a mí me ha recordado la armonía única del Concierto de Aranjuez, de Rodrigo: el rasgueo de la guitarra, la unión de lo popular y lo culto, la suave melodía, la oculta melancolía que disimula el fulgor de una belleza tan española… Algo inolvidable.

Ficha

  • Aranjuez. Domingo, 31 de mayo de 2026. Corrida extraordinaria de San Fernando. “No hay billetes.
  • Toros de Núñez del Cuvillo, bravos, justos de fuerzas. Destaca el tercero, premiado con la vuelta al ruedo.
  • MORANTE DE LA PUEBLA, de azul y oro, estocada desprendida (oreja). En el cuarto, estocada (dos orejas).
  • ROCA REY, de nazareno y oro, estocada (silencio). En el quinto, estocada desprendida y dos descabellos (aviso, petición y saludos).
  • PABLO AGUADO, de rioja y azabache, estocada (aviso, dos orejas y rabo). En el sexto, estocada (ovación). Sale a hombros con Morante.