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Bustamante vuelve a estropear su estupenda voz frente al Papa con el 'Himno a la alegría'

El cantante santanderino realizó una interpretación del arreglo de Waldo de los Ríos de la Novena Sinfonía de Beethoven repleta de sus habituales trinos innecesarios

David Bustamante durante su actuación en Madrid ante el PapaGTRES

Uno que era joven cuando aquella primera edición de Operación Triunfo pensaba que David Bustamante poseía la mejor voz de todos los concursantes. No sabía cantar y se supone que en la llamada Academia le iban a enseñar.

Antes de que aquel concurso se convirtiera en una especie de fábrica de Miriam Nogueras, uno lo vio, aquella edición original, donde a Bustamante, ese joven obrero que trabajaba en la empresa de reformas de su padre, le fastidiaron la voz.

Como a todos los demás. O mejor que la voz el estilo. Esa forma de cantar a gorgoritos, entre requiebros innecesarios y cambios de notas en la melodía supuestamente singulares, pero básicamente horteras. Operación Triunfo es, además de una escuela de Miriam Nogueras, una mala escuela de canto.

Podrían haberse fijado, aunque solo fuera un poco, en aquellas elegantes clases magistrales televisadas que daba a finales de los setenta Luciano Pavarotti a los alumnos de la prestigiosa Escuela Juilliard de Nueva York. En ellas el gran tenor italiano interpretaba junto a los alumnos para mostrarles el ejemplo de sus lecciones.

La respiración o la resonancia eran algunas de las claves que el mito de Módena daba a aquellos elegidos, donde ese gorjeo accesorio y vulgar de Bustamante (o de Bisbal), estaba tan prohibido como desagradable es, y más en una voz tan notable como la de Bustamante, completamente estropeada por esa forma de cantar.

Pero no tenían por qué ir a Pavarotti y a la Juilliard. Tan solo tenían que escuchar la magnífica versión original del Himno a la alegría de Miguel Ríos y su voz larga y serena y resonante como la de los grandes, desde Elvis a Freddie Mercury, pasando por Sinatra o Aznavour por poner solo algunos ejemplos.