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El Monte Olimpo, una de las últimas adiciones a la lista de Patrimonio de la Unesco

La Unesco añade 25 nuevos tesoros al patrimonio de la humanidad

La lista de patrimonio de la Unesco tiene como finalidad ayudar a proteger y mantener la conservación del patrimonio histórico, cultural y natural

Veinticinco nuevos tesoros de la humanidad se han incorporado a la prestigiosa Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, un sello que desde hace cinco décadas intenta preservar los lugares más emblemáticos del planeta, tanto culturales como naturales.

La ciudad surcoreana de Busan ha acogido esta semana la 48ª reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, el órgano encargado de decidir qué lugares se incorporan a la preciada lista, en la que ya hay 1.273 enclaves en 173 países. Entre las nuevas inclusiones, las playas del Desembarco de Normandía, el Monte del Olimpo en Grecia, la obra de Alvar Aalto en Finlandia o el castillo de Alamut en Irán.

Historia del listado

La Lista del Patrimonio Mundial se creó tras la adopción de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972 y surgió de la fusión de dos movimientos distintos: uno centrado en la preservación de sitios culturales y el otro dedicado a la conservación de la naturaleza.

El evento que aupó el movimiento fue la preocupación internacional que generó la decisión de Egipto de construir la Presa Alta de Asuán, que inundaría el valle que albergaba los templos de Abu Simbel, que finalmente fueron desmontados, trasladados a terreno firme y vueltos a montar. La operación costó 80 millones de dólares y la mitad de esta suma fue donada por unos 50 países, una operación de cooperación internacional sin precedentes que impulsó la creación de la lista.

El Templo de Debod, fue uno de los edificios trasladados por la creación de la Presa de Asuán.

Más allá del reconocimiento y el prestigio internacional, formar parte de esta lista conlleva una serie de beneficios como recibir ayuda financiera en caso de situaciones de emergencia o acceder al Fondo de Patrimonio Mundial, que cada año dedica 4 millones de dólares a la preservación y difusión de los enclaves incluidos en el listado.

Los países con más enclaves de la lista son Italia con 62 y China con 61, seguidos de España, con 50.

Diez de los tesoros más emblemáticos

Para formar parte de la lista es necesario poseer un valor universal excepcional y cumplir alguno de los diez criterios del selección. Los enclaves propuestos por los países pueden ser enclaves arquitectónicos (como el Coliseo de Roma), espacios naturales (el caso del parque nacional de Doñana) o una combinación de ambas (un ejemplo es el Monasterio de Geghard y valle alto del Azat en Armenia). El resumen del proceso se inicia con la inclusión de la candidatura en una lista inicial (en España conocida como Lista Indicativa), luego se prepara un expediente, se evalúa y se vota en la reunión del comité.

De los 1.273 enclaves, Efe ha compilado los más emblemáticos:

-- Las Pirámides de Giza, símbolo de la civilización egipcia (ingresó de los primeros, en 1979).

-- La Gran Muralla China, una de las mayores obras de ingeniería poliercética de la historia su ingreso se produjo en 1987.

-- La ciudad de Venecia y su laguna (1987), una ubicación única en la que el hombre ha sabido adaptarse a los canales y lagunas.

La ciudad de Venecia empezó a ser habitada en el siglo V d.CGTRES

-- El Santuario Histórico de Machu Pichu, construido a 2.430 metros de altura y la obra arquitectónica más importante del Imperio Inca (1983).

-- El Taj Mahal, el imponente mausoleo de mármol blanco que es una de las obras maestras de la arquitectura mogola (la fecha de acceso fue 1983).

-- El extenso complejo monumental de los templos de Angkor (1992), vestigios del imperio Jemer en Camboya.

-- Las Islas Galápagos, un enclave natural fundamental para el estudio de la evolución y uno de los primeros lugares en ingresar en el año 1978.

-- El complejo de la Alhambra, en Granada (ingresó en 1984), lugar de residencia de los sultanes nazaríes, y desde donde gobernaron el último reino musulmán de la Península Ibérica.

-- La ciudad prehispánica de Chichen Itza, uno de los centros más importantes de la civilización maya (1988).

-- El Parque Nacional de Yosemite en Estados Unidos (1984), un testimonio de estructuras de granito naturales modeladas por la glaciación.

Todos los detalles del listado se pueden encontrar en la web de la Unesco, una herramienta que permite ver, en varios idiomas, los detalles de cada uno de los enclaves inscritos a lo largo de los años. El enlace para el listado de la Unesco, facilitado por Efe:

No todos quieren ser patrimonio de la humanidad

Pese al reconocimiento que implica tener el sello, el proceso ha generado rechazo en algunos países. España decidió no seguir adelanta con la inscripción del «Paisaje del Olivar» (Andalucía) por el rechazó que generó la candidatura entre los agricultores, que temían que el sello penalizara la explotación de los árboles de la región.

Los vecinos de la aldea eslovaca de Vlkolínec, que ingresó en la lista en los noventa por ser un excepcional testigo de la arquitectura de madera de la región, han mostrado su rechazo a formar parte de la lista, por la enorme cantidad de turistas que reciben cada año (cerca de 100.000 en un pueblo de apenas 25 habitantes), según recoge el New York Times.

También se han generado tensiones por las trabas que el sello de la Unesco genera a los vecinos a la hora de desarrollar su día a día. Un ejemplo se da en Toledo, España. Allí los habitantes del Casco Histórico no pueden instalar paneles solares en los tejados de enclaves arquitectónicos protegidos. Problemas similares ocurren en Córdoba y Cáceres. Donde el mantenimiento del patrimonio choca con los cambios de estética que suponen los avances tecnológicos.