Recuero toreando
Héctor Recuero, novillero: «La tauromaquia tiene todos los valores que necesita una persona en su vida diaria»
El joven torero manchego reflexiona acerca del reciente auge de la tauromaquia entre los jóvenes
Héctor Recuero es promesa del toreo. Originario de la localidad manchega de Villanueva de Alcardete (Toledo), a sus veinte años ha demostrado una gran capacidad, determinación y pasión por el toreo, cuyo resultado más real han sido espléndidas tardes en Alcázar de San Juan y Tomelloso.
Recuero es también un joven consciente de la situación actual del toreo, una situación que define «en auge» al ver como cada vez más y más jóvenes acuden a los ruedos.
–¿Qué piensa del auge del fenómeno de la tauromaquia entre los jóvenes?
–Este auge es producto de un efecto rebote a todos estos años en los que se ha estado intentando desplazar a la tauromaquia del lugar social que ha tenido siempre. Los jóvenes, en gran medida, se han dado cuenta de que les estaban intentando quitar algo que desconocían; por ello, se han acercado ellos mismos y han descubierto algo que les gusta. A eso se debe este auge en la gran mayoría de plazas de España ahora mismo. De hecho, yo veo que hay bastante gente joven en contraste con otros años.
–¿Qué opina de las recientes declaraciones de Ione Belarra afirmando que la tauromaquia se encontraba en la UCI?
–Honestamente, yo creo que no es así. Principalmente porque ya no hace falta irte a grandes ciudades como Madrid o Pamplona para ver plazas llenas o una feria que esté dedicada solo al toro; te puedes ir a cualquier pueblo. Por ejemplo, uno de estos pueblos de la España vaciada que apenas tienen 300 habitantes. Allí ves que los días de fiesta el eje principal es el toro. Todo gira en torno a este, siendo el principal evento durante estas celebraciones.
Todo al final recae principalmente en el aficionado, que es al final el que mantiene esto
–¿Qué valores cree que transmite la tauromaquia a las nuevas generaciones? ¿O cree que al final es algo más estético? Es decir, cuando la gente joven va a los ruedos a ver una corrida, ¿usted cree que van por el simple hecho de ver al toro, la capa, el traje de luces, o por los valores que siempre se han asociado a la Fiesta?
–Yo creo que en gran parte sí. Es verdad que no todo el mundo acude por estos valores, sobre todo ese público casual que va porque no le importa ir; aunque es verdad que luego al final sí se acaba aficionando. Pero yo creo que sí, porque al final los toros son un espectáculo duro. Y si no entiendes el trasfondo que tienen y los valores que implica, y solo te quedas con lo primero que ves, es un espectáculo que a las personas les puede resultar duro de ver, claramente.
–Respecto a valores, ¿a usted a nivel personal te transmite algún valor la tauromaquia?
–Sí, hay valores, muchísimos. De hecho, yo creo que la tauromaquia tiene todos los valores que necesita una persona en su vida diaria. Es gracias a ellos que se logra afrontar la vida de verdad: haciendo las cosas como se deben de hacer y siempre tirando hacia adelante.
...ya no hace falta irte a grandes ciudades como Madrid o Pamplona para ver plazas llenas o una feria que esté dedicada solo al toro; te puedes ir a cualquier pueblo
–¿Cómo es para alguien joven empezar en el mundo de la tauromaquia desde cero?
–Pues yo creo que depende mucho de la circunstancia de cada uno. Yo empecé con dieciséis años: me apunté a la Escuela Taurina de Alcázar de San Juan y ahí estuve mis primeros años, donde maté mi primer becerro. Es complicado, sobre todo, abrirse paso si no tienes a alguien fuerte que te apoye de cara a ponerte en sitios, a torear en el campo o prepararte toreando animales a puerta cerrada; ese respaldo es necesario. Pero esto es una carrera de fondo y aquí lo que hay que hacer es aguantar y entrenar como si fueras a torear, aunque no se de todos los días. Después de Alcázar de San Juan, por circunstancias de la vida, me fui a estudiar a Albacete y me apunté a la Escuela de Albacete; tras eso, estuve un tiempo en la de Ciudad Real. Finalmente, por cosas de la vida, volví a la de Alcázar de San Juan, y es en la que me encuentro actualmente.
–Para concluir, ¿cómo ves el panorama del mundo de la tauromaquia de aquí a diez años? ¿Crees que la fiesta se va a seguir manteniendo, o que va a haber una decadencia?
–Si sigue el ritmo en el que está, yo creo que va a ir en auge; y la verdad es que las esperanzas que nos da son positivas. Porque hay muchos pueblos en los que desde hace diez o quince años no había toros y, justo en los años después de la pandemia, se han recuperado estos. Además, entra más gente que cuando las corridas eran anuales. Así que la verdad, es que si seguimos este camino y el sector lo apoya, veo un futuro muy favorable a la Fiesta. Todo al final recae principalmente en el aficionado, que es al final el que mantiene esto. Hay que tenerlo en cuenta y mirar mucho por él, porque que es el que paga la entrada y el que nos da de comer a todos.