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El CETI de Ceuta, colapsado y saturado y donde amenaza con romperse la convivencia

El CETI de Ceuta, colapsado y saturado y donde amenaza con romperse la convivenciaR.Marbán / El Debate

Fotografías de una ciudad herida

La 'nueva normalidad' de Ceuta: militares, playas atestadas y una zona donde los taxistas se niegan a ir

Grupos de Regulares y legionarios, junto a vehículos blindados, peinan los barrios en un operativo que busca localizar a aquellos que permanecen escondidos, mientras que el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes está desbordado y amenaza con sufrir problemas de convivencia

Son varias las fotografías que conforman la herida de Ceuta a día de hoy. Mientras que el centro de la urbe y su puerto marítimo han logrado recuperar cierta normalidad con la apertura de tiendas y supermercados, bares y restaurantes durante este fin de semana, la llaga supura en los alrededores, para desesperación de unos y frustración de otros.

La constante presencia de militares, entre el Grupo de Regulares, los legionarios y sus respectivos vehículos blindados, sigue recordando este domingo que la situación continúa siendo de emergencia, pese al regreso de una gran parte de los inmigrantes que irrumpieron en la ciudad el pasado jueves. Muchos de ellos continuaban deambulando aún hoy por las calles, o directamente escondidos en los montes de las afueras y en barrios inexpugnables como el de El Príncipe.

Un operativo coordinado de Policía, Guardia Civil y Ejército se ha afanado por localizar a estos grupúsculos incontrolados. Se cree que unos 5.000 marroquíes podrían continuar todavía en Ceuta. Si bien los que se volvieron ya han amenazado con volver, estos directamente tienen claro que prefieren estar aquí antes que en Marruecos, pese a quedarse sin comida, bebida ni dinero.

Ceuta recobra el pulso de la rutina, pero la presencia policial desmiente a aquellos que dicen vender que la situación es de normalidad

Soldados del Grupo de Regulares de Ceuta, junto a un vehículo blindado, inspeccionan una zona aledaña a una playaR.Marbán / El Debate

Una playa hacinada y el CETI, saturado

En la otra punta de la ciudad, en la zona de El Jaral, aparece la playa de El Trampolín, donde se concentran cientos de inmigrantes que han encontrado un CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) saturado y colapsado tras la reciente crisis migratoria.

Decenas de policías les custodian, mientras reconocen fuera de cámara que la situación empieza a tornarse conflictiva con los repartos de comida y bebida, insuficientes para todos ellos. Muchos de ellos habrían llegado a Ceuta antes de la gran oleada del pasado jueves, la cual ha acabado por desbordar la logística de la zona.

Más arriba, en el monte homónimo, la situación no es mejor. El taxista que nos ha traído a la zona se ha negado a llevarnos hasta la puerta, por lo que hemos de alcanzar la cima a pie. La carretera muestra los estragos de la falta de planificación. Más y más ilegales se agolpan a ambos lados de la vía en una subida que se hace eterna, y no solo por el esfuerzo físico.

Uno de los últimos policías que custodia el acceso nos ha advertido con serenidad de que la única seguridad que vamos a encontrar a partir de ahora es la de la empresa privada contratada por el centro, que a día de hoy tiene más que completas las 512 plazas de las que disponía. Todos los que se han quedado fuera son presa de la desolación al haber creído contar con una cama y un techo tras haber llegado hasta aquí, pero parecen no tener prisa por abandonar la zona y prefieren deambular por los alrededores en espera de que algún particular u ONG les acerque en vehículos particulares alguna vianda, lo que ha provocado peleas y enfrentamientos.

Según aquellos que que parecen dispuestos a hablar, pese a su español rudimentario, la actuación de la policía de Marruecos fue muy dura con ellos. De hecho, uno de los ilegales, con el torso desnudo, muestra un brazo vendado y unas grapas con varios puntos en otro, así como diversas heridas de distinta consideración. «Fue la Policía de Marruecos, nos golpearon y nos robaron», se queja.

Un inmigrante marroquí muestra sus heridas, supuestamente causadas por la policía de su país, en las inmediaciones del CET

Un inmigrante marroquí muestra en las inmediaciones del CETI sus heridas, supuestamente causadas por la policía de su paísR.Marbán / El Debate

La convivencia se complica cada vez más por la falta de alimento y la dureza de pasar la noche a la intemperie, puesto que ya van unas cuantas. Son los retratos de la desesperación y la prueba de que la crisis de Ceuta, lejos de lo que aseguraron Pedro Sánchez y Grande-Marlaska en su visita, está lejos de cicatrizar.

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