El monolito rinde homenaje a los veintitrés militares y un intérprete local que perdieron su vida en el cumplimiento de su deber

El monolito rinde homenaje a los veintitrés militares y un intérprete local que perdieron su vida en el cumplimiento de su deberEjército de Tierra

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El JEME reivindica el legado de los militares españoles en Bosnia: «Era un país roto cosido con el hilo de nuestras patrullas»

«Todos ellos mostraron su compromiso, entregaron su tiempo, y algunos derramaron su sangre hasta el último aliento de su vida por llevar a la paz a una Patria que en poco tiempo dejó de ser ajena»

El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general de ejército Amador Enseñat y Berea, ha reivindicado el legado de los más de 46.000 militares españoles que participaron en las distintas misiones internacionales desarrolladas en Bosnia y Herzegovina y ha destacado el profundo impacto que aquella experiencia tuvo en la transformación de las Fuerzas Armadas españolas. Enseñat pronunció un gran discurso durante la inauguración, en el Museo del Ejército de Toledo, de un monolito dedicado a los militares españoles y al intérprete local fallecidos durante aquellas operaciones.

En su discurso, el JEME situó la participación española en Bosnia como una de las principales contribuciones de España a la paz y la estabilidad en Europa durante las últimas décadas. El despliegue comenzó en 1992, cuando España envió un contingente de «cascos azules» para incorporarse a los observadores militares de Naciones Unidas y a los monitores de la Comisión Europea que ya se encontraban sobre el terreno.

El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general de ejército Amador Enseñat y Berea, y la embajadora de Bosnia y Herzegovina Vesna Andree Zaimović, presiden la inauguración del monolito que fallecieron en acto de servicio en aquellas operaciones

El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general de ejército Amador Enseñat y Berea, y la embajadora de Bosnia y Herzegovina Vesna Andree Zaimović, presiden la inauguración del monolito que fallecieron en acto de servicio en aquellas operacionesEjército de Tierra

Para Enseñat, aquella participación constituyó además una expresión del compromiso español «con la paz, con la legalidad internacional y la defensa de la dignidad humana». Un compromiso que, según ha señalado, se materializó junto a los esfuerzos diplomáticos, políticos y de cooperación mediante la aportación de los militares españoles.

El general ha recordado las diferentes operaciones en las que participaron las Fuerzas Armadas españolas: UNPROFOR, IFOR, SFOR y EUFOR. En ellas, los militares españoles estuvieron primero encuadrados en Naciones Unidas, después bajo estructuras de la Alianza Atlántica y posteriormente bajo la bandera de la Unión Europea. En total, más de 46.000 militares españoles pasaron por Bosnia y Herzegovina. «Todos ellos mostraron su compromiso, entregaron su tiempo, y algunos derramaron su sangre hasta el último aliento de su vida por llevar a la paz a una Patria que en poco tiempo dejó de ser ajena», ha afirmado Enseñat.

«Nuestra actuación en Bosnia y Herzegovina nos enseñó que la fuerza militar tiene sentido cuando está al servicio de la paz, de la protección de las personas y de la construcción de un futuro mejor»Amador Enseñat y BereaJefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general de ejército

El JEME destacó especialmente la dimensión humana de aquella misión. Los militares españoles, señaló, no se limitaron a cumplir sus cometidos operativos, sino que establecieron una relación estrecha con la población local. «Nuestros militares ofrecieron su esfuerzo y su sangre, y lo hicieron siempre mostrando su cercanía, humanidad y profesionalidad», ha subrayado.

Enseñat ha añadido que los militares españoles «supieron escuchar, ayudar y proteger» y que la imagen que quedó entre muchos ciudadanos bosnios fue la de «hombres y mujeres accesibles, equilibrados y profundamente comprometidos con su suerte». Esa percepción, ha afirmado, permitió que España fuera considerada «una Nación cercana y amiga».

El JEME ha recurrido también a una imagen utilizada meses atrás para describir aquella experiencia. «Aquel territorio era un país roto cosido con el hilo de las patrullas de los militares españoles», recordó, en referencia al papel desempeñado por los contingentes españoles durante los años de conflicto y reconstrucción.

La experiencia de Bosnia tuvo además consecuencias decisivas para el propio Ejército de Tierra. Enseñat ha explicado que aquellas operaciones demostraron que las Fuerzas Armadas españolas estaban preparadas para actuar junto a sus aliados y supusieron un cambio profundo en el modelo de Ejército. «Para el Ejército español, el paso por Bosnia y Herzegovina, además de poder demostrar que estábamos a la altura, cuando no por encima de los de nuestros Aliados, supuso un cambio radical», ha afirmado. A partir de entonces, el Ejército pasó «de ser un ejército orientado a la defensa territorial a un ejército de proyección, preparado y focalizado en el cumplimiento de su misión donde fuese necesario». Según el JEME, esa transformación contribuyó a construir el actual Ejército de Tierra, «necesario, eficaz y disponible», capaz de acudir allí donde lo requieran la seguridad internacional y la defensa de los intereses españoles.

La bandera nacional de Bosnia y Herzegovina junto a la bandera de la Unión Europea

La bandera nacional de Bosnia y Herzegovina junto a la bandera de la Unión EuropeaAdam Berry / AFP

Enseñat ha destacado asimismo la doble dimensión que caracterizó a los contingentes españoles. Por un lado, fueron capaces de actuar «con profesionalidad y eficacia en un entorno especialmente complejo y exigente». Por otro, mantuvieron una relación próxima con la población civil y fueron capaces de generar confianza. La experiencia de Bosnia, ha sostenido, dejó también una enseñanza sobre el sentido de la fuerza militar: «Nuestra actuación en Bosnia y Herzegovina nos enseñó que la fuerza militar tiene sentido cuando está al servicio de la paz, de la protección de las personas y de la construcción de un futuro mejor».

Libertad, paz y seguridad

El homenaje celebrado en Toledo ha estado especialmente dedicado a los 23 militares españoles y al intérprete local Mirko Mikulic que perdieron la vida durante aquellas misiones. «Su sacrificio forma parte inseparable de la historia de aquellas misiones y de la historia del Ejército español», ha señalado el JEME. Los nombres de los fallecidos han quedado vinculados al nuevo monolito, cuya placa incorpora elementos procedentes del monumento dedicado a los caídos españoles en la Plaza de España de Mostar. Enseñat ha expresado el deseo de que «su memoria perviva en la piedra como lo hace en nuestros corazones».

El monumento representa también, según el JEME, el compromiso de España con Bosnia y Herzegovina, los Balcanes Occidentales y «sobre todo, con la libertad, la paz y la seguridad de su pueblo», acompañándolo en su camino hacia la integración europea. Enseñat cerró su intervención con un reconocimiento a todos los militares y civiles que participaron en las operaciones y a sus familias, cuyo apoyo silencioso hizo posible aquel esfuerzo colectivo. También ha destacado que España mantiene todavía una presencia militar en Bosnia y Herzegovina.

El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra ha inaugurado el monolito conmemorativo de los caídos en las misiones de Bosnia y Herzegovina

El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra ha inaugurado el monolito conmemorativo de los caídos en las misiones de Bosnia y HerzegovinaEjército de Tierra

El recuerdo de aquellos años permanece así unido a una transformación profunda de las Fuerzas Armadas españolas y a una experiencia que, en palabras del JEME, dejó «un carácter que ha marcado a una generación de militares españoles». Para Enseñat, la memoria de Bosnia debe servir para recordar una contribución española que define como «honesta, generosa y profundamente comprometida con la paz y la convivencia entre los pueblos».

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