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Roberto Marbán, redactor de El Debate

Roberto Marbán, redactor de El Debate

La imagen de la saturación en Ceuta: cientos y cientos de inmigrantes, hacinados en los alrededores del CETI

El centro, con capacidad para algo más de 500 personas, hace tiempo que quedó desbordado: los que no tienen sitio se agolpan en los márgenes del camino a la espera de comida y bebida, lo que ha provocado peleas y enfrentamientos

Una situación de colapso dibuja el panorama actual del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Ceuta, que hace tiempo que quedó desbordado. De hecho, el taxista que nos ha traído desde el centro de la ciudad se niega a acercarnos hasta la puerta, dejándonos junto a la Playa del Trampolín, donde decenas de policías custodian a los inmigrantes que se hacinan en su arena.

«Puedes llegar por tu cuenta hasta la puerta, pero te advierto que allí solo hay seguridad privada», nos dice uno de los últimos agentes visibles, ya en las faldas de la colina sobre la que se sitúa el centro. Un ascenso dantesco por la Carretera del Jaral ilustra la situación: decenas y decenas de inmigrantes, muchos de ellos de aspecto subsahariano –al contrario de los que aún hoy deambulan por la ciudad, de origen marroquí– se resguardan del sol en los márgenes de la vía. La calma solo se ve interrumpida cuando algún vehículo particular llega con comida y agua, lo que provoca escenas de peleas y enfrentamientos y las críticas de algunos de los testigos: «Queda muy bien para el Instagram, pero solo acarrea más problemas».

Una vez arriba, comprobamos que el CETI de Ceuta ya no da más de sí. Con capacidad oficial para algo más de 500 personas, se ve incapaz de absorber esta marea humana que se congrega en los alrededores.

Solo localizamos tres vigilantes de la seguridad privada, del Grupo Eulen, que se niegan a hablar ante la cámara. «Mientras llevemos el uniforme, no nos permiten hacer declaraciones». Reconocen que la situación está controlada aunque es más que evidente que la tensión reina en el ambiente. Muchos de los inmigrantes piden cigarros y fuego al periodista, haciéndose entender por señas, ya que casi ninguno domina el español. Uno de ellos enseña sus heridas de guerra, donde sobresale un brazo vendado. Fue golpeado por la policía marroquí, lamenta. Alguno dice en inglés que espera que grabemos lo que allí ocurre, con la esperanza de que las autoridades españolas intervengan a su favor.

Los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) son centros de carácter asistencial situados en Ceuta y Melilla donde permanecen temporalmente personas inmigrantes y solicitantes de protección internacional. Las personas acogidas no están privadas de libertad: pueden entrar y salir, siguiendo normas de convivencia del centro.

Muchas de las personas que solicitan acceso al CETI en Ceuta se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad, sin recursos económicos y en situación de calle, tras haber entrado a nado.

​Según las ONG que trabajan con ellos, las personas permanecen allí hasta que son trasladadas a la península por parte del Ministerio del Interior o hasta que son devueltas a sus lugares de origen por tener una orden de devolución o expulsión.
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