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Cruz de los Caídos en la plaza de América de Cáceres

Cruz de los Caídos en la plaza de América de CáceresEFE

Extremadura blindará la Cruz de Cáceres como Bien de Interés Cultural

El Ejecutivo autonómico pretende el «reconocimiento y protección de este elemento del patrimonio cultural extremeño» a la vez que resalta que en 1984 se ejecutó una intervención que «modificó sustancialmente su lectura pública»

La Junta de Extremadura ha iniciado los trámites para proteger la Cruz de Cáceres, situada en la plaza de América, como Bien de Interés Cultural (BIC). El Diario Oficial de Extremadura (DOE) publicado el 18 de agosto, publicaba la resolución del Ejecutivo regional, que incoaba el expediente y abre un período de información pública para presentar alegaciones durante un mes.

Según el propio texto, esta decisión busca «el reconocimiento y protección de este elemento del patrimonio cultural extremeño», quedando sujeto a la legislación vigente y habiendo notificado al Ayuntamiento de Cáceres y al Registro General de Bienes de Interés Cultural del Ministerio de Cultura para «su anotación preventiva» y su publicación posterior en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Por su parte, el el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática del Gobierno central reclamaba su retirada al considerarlo como un símbolo franquista, al contrario que las administraciones local y regional.

De esta manera, el Ejecutivo de coalición de PP y Vox cumplen con uno de los acuerdos de investidura. Bajo el título «Promoción de la concordia en Extremadura», se comprometían a impulsar «actuaciones de protección, recuperación, restauración y puesta en valor del patrimonio histórico de Extremadura perseguido por las leyes ideológicas de la izquierda, incluyendo la tramitación para la declaración como Bien de Interés Cultural la Cruz de los Caídos de Cáceres».

«Desvinculada de su sentido conmemorativo originario»

«Si bien el monumento tuvo su origen en el acuerdo municipal de 9 de septiembre de 1937 para erigir una cruz en homenaje a los caídos, siendo levantado en plena Guerra Civil e inaugurado en mayo de 1938, la intervención municipal realizada en 1984 modificó sustancialmente su lectura pública, al eliminar las inscripciones y referencias explícitas de exaltación del régimen franquista y dotarlo de un nuevo significado acorde con los valores constitucionales», continúa el DOE.

Es por ello que desde la Junta consideran que «su valoración patrimonial actual debe entenderse desvinculada de su sentido conmemorativo originario» y poner en valor sus características patrimoniales y arquitectónicas. Asimismo, sostienen que el monumento, «muy simple en sus formas, aunque no en su dimensión», fue uno de los cuatro proyectos similares anteriores al final de la guerra, por los 72 posteriores que se documentaron entre 1939 y 1942.

Del mismo modo, su «grandiosidad» no es exclusiva del monumento, sino que «se extendió también al espacio urbano generado en torno a él y que respondía igualmente a un plan arquitectónico y urbanístico» franquista sin el cual la Cruz «no se entendería o perdería parte de sus rasgos definitorios».

En aquella modificación de 1984, con Juan Iglesias como alcalde, se introdujo una placa con el texto: «La ciudad de Cáceres en memoria de sus hijos muertos por la Patria».

Delimitación del entorno

De declararse BIC, quedará sometido a la normativa de protección determinada por su «su compatibilidad con la investigación, la conservación, la puesta en valor y el disfrute del bien, debiendo contribuir a dichos fines sin degradar la imagen del monumento, poner en peligro su conservación o alterar sus valores patrimoniales», regido por el artículo 31 de la Ley 2/1999, de 29 de marzo y necesitará la autorización de la Consejería competente de cultura y patrimonio, así como de licencia municipal.

El mismo documento delimita tanto el monumento como su entorno con el fin de regular su «protección, conservación, restauración, investigación y utilización»:

«Comprenderá la totalidad de la estructura monumental de la Cruz, incluyendo su basamento, elementos pétreos asociados, plataforma, espacio ajardinado inmediato y cuantos elementos materiales formen parte de su configuración monumental».

En cuanto a su entorno, también tiene en cuenta «el ámbito de la plaza de América que da soporte ambienta, visual y urbano al monumento, así como los espacios inmediatos desde los que se producen sus principales visuales de aproximación y contemplación». Así, afirman que la protección tendrá como finalidad mantener «la escala, percepción visual, presencia urbana y correcta lectura patrimonial del monumento» e impide modificaciones o instalaciones de mobiliario, señalización, iluminación, ajardinamiento o pavimentación «que puedan alterar negativamente su contemplación, su relación con el espacio público o su carácter de referencia urbana».

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