Imagen de archivo de una puerta precintada de una vivienda
«Vengo a notificarle su desahucio»: el surrealista error que casi deja en la calle a un propietario en Alicante
Un vecino alicantino frena su desalojo erróneo tras comprobar la referencia catastral en su propia puerta
Un residente de un municipio de la provincia de Alicante ha experimentado un episodio tan insólito como perturbador en el umbral de su propio hogar. Todo comenzó con una llamada rutinaria al timbre de su vivienda. Al abrir la puerta, el propietario se encontró frente a un hombre que le notificó un desalojo por impago, lo que desató la inmediata incredulidad del residente.
La situación resultaba completamente inverosímil para el afectado, quien lleva tan solo un mes y medio habitando el inmueble tras haber formalizado su compra a finales del pasado mes de junio.
Frente a tal desconcierto, el dueño de la casa intentó averiguar qué nombre figuraba en el documento para confirmar lo que a todas luces parecía una equivocación. No obstante, el individuo que acudió a realizar la notificación le indicó que no disponía de ese dato, argumentando que en la pantalla de su dispositivo únicamente tenía acceso a la referencia catastral asociada al expediente.
Fue en ese momento crítico en el que le exigían firmar la notificación cuando el propietario decidió comprobar los datos. Al cotejar la numeración, comprobaron que no coincidía en absoluto con la del inmueble en el que se encontraban, evidenciando de inmediato que la orden iba dirigida a otra propiedad y que todo obedecía a un grave fallo de localización.
La sombra de la entidad bancaria
Según ha podido saber El Debate, el vecino todavía intenta asimilar cómo se pudo llegar a cometer un error de estas características. Aunque desconoce a ciencia cierta quién estaba detrás de la orden, el afectado sospecha que el emisario actuaba a instancias de la entidad bancaria acreedora de la deuda del inmueble correcto. Sin embargo, no ha podido confirmarlo debido a la total opacidad y falta de información de la que disponía el propio notificador.
Una vivienda tapiada para evitar su okupación ilegal
«Te quedas completamente helado. Estás en el salón de tu casa, que acabas de comprar, y de buenas a primeras se presenta alguien con una tablet a decirte que tienes que hacer las maletas», relata el protagonista a este periódico, subrayando la tensión que sintió en ese instante.
Tras aclarar la discrepancia con el registro del Catastro, la entrega de la notificación quedó paralizada en la misma puerta, dejando al propietario con el susto en el cuerpo y la incredulidad ante el procedimiento ante este tipo de situaciones.