Maris Pacifici de Ortelius (1589). Uno de los primeros mapas impresos que muestran el océano Pacífico
El otro 1492 de España: el año en que se incorporó Navarra y se descubrieron Florida y el Pacífico
1513 fue uno de esos años en los que la historia de España avanzó de forma decisiva en varios frentes a la vez: la incorporación de Navarra, la expansión en el Caribe, el descubrimiento de Florida y el avistamiento del océano Pacífico
Para los conocedores de la historia de España –muchos menos de los que serían deseables, pues los españoles conocen poco su propia historia–, si existe un año mágico en el devenir del país, ese año es 1492, cuando varios acontecimientos decisivos se suceden casi de forma simultánea.
El 2 de enero los Reyes Católicos entran triunfalmente en Granada y lo hacen, además, con un coste de sangre prácticamente nulo, gracias a lo capitulado con el último soberano nazarí, Mohamed XII, más conocido como Boabdil el Chico.
El 31 de marzo se promulga el Edicto de Expulsión de los Judíos, que concede a estos un plazo de cuatro meses para optar por la conversión y permanecer en España o perseverar en el judaísmo y marcharse. El 18 de agosto se publica la primera gramática de una lengua moderna, la del español, obra de Antonio de Nebrija, que la titula Gramática de la lengua castellana.
Y el 12 de octubre, aquellos tres barcos que habían zarpado del puerto de Palos de la Frontera el 3 de agosto avistan unas islas y protagonizan dos descubrimientos, aunque solo acostumbre a hablarse de uno de ellos: por un lado, el de los confines del océano Atlántico, mar del que, antes de aquella descabellada aventura, apenas se conocía el 20 % de sus aguas; y, por otro, el de un nuevo continente, al que la historia, de manera palpablemente injusta, dará el nombre de América.
A estos cuatro acontecimientos de máxima importancia todavía se ha de añadir otro que no suele tomarse en consideración. El 11 de agosto, en Roma, la Ciudad Eterna y antigua capital del mayor imperio conocido hasta entonces, es elegido un Papa español que dejará una huella imborrable: Alejandro VI, de la familia Borja. Era sobrino de otro Papa hispano, Calixto III, y tercer Papa español de la historia, si se acepta que también lo fue san Dámaso, quien ordenó a san Jerónimo la traducción de la Biblia del griego al latín.
Conviene reparar en la densidad histórica de aquel mes de agosto de 1492. En apenas unas semanas se publica una gramática absolutamente innovadora, la primera de una lengua moderna; zarpa una expedición que descubrirá todo un continente, y es elegido un Papa español.
Hay, sin embargo, otro año en la historia de España que casi iguala el esplendor de 1492: 1513.
Para empezar, en ese año se produce la verdadera consumación de la unidad de España, que no tiene lugar –como acostumbra a decirse– en 1492, con la conquista de Granada, sino en 1513, con la incorporación de Navarra.
Es verdad que todavía faltan algunos territorios para completar la España que se conoce hoy: Ceuta, incorporada en 1580, u Olivenza, en la provincia de Badajoz, en 1801, tras la llamada Guerra de las Naranjas. Pero el grueso del territorio español se halla ya unificado.
Retrato imaginario del rey Fernando el Católico realizado por Joaquín Domínguez
Pamplona había sido tomada el 24 de julio de 1512 por un ejército de 16.000 soldados al mando del II duque de Alba, Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez. El 23 de marzo de 1513, respaldadas por la bula papal Exigit Contumacium, de 18 de febrero de ese mismo año, escrita por el Papa Julio II –que moriría solo tres días después–, unas Cortes convocadas en la capital navarra juran a Fernando el Católico como rey de Navarra.
Lo hacen en su calidad de rey de Castilla, no como rey de Aragón, pese a que su padre, Juan II de Aragón, había sido rey consorte de Navarra por su matrimonio con Blanca de Navarra. Navarra se une así a los reinos españoles como un virreinato castellano, al modo en que Valencia, Mallorca o Cataluña ya lo eran aragoneses. Un virreinato más, como los que se constituirán en América pocos años después.
También en el ámbito americano se producen tres acontecimientos de máxima importancia.
1513 es el año clave de la conquista de la isla de Cuba. Aunque Colón la había avistado en su viaje de 1492 –de hecho, llegó a pensar que Cuba era ya el continente asiático, tal vez China, e hizo jurar a sus marineros que aquello era Tierra Firme, como se llamaba entonces al continente–, todavía no había sido conquistada por los españoles.
Ese año, Diego Velázquez, gobernador de la isla, funda la ciudad de San Salvador de Bayamo y Pánfilo de Narváez obtiene la importante victoria de Caonao.
De este episodio existen dos crónicas: la del propio Diego Velázquez, que lo presenta como un episodio militar más, y la de Bartolomé de las Casas, quien, muy en la línea de toda su literatura, lo describe como una matanza perpetrada por los españoles, la «Matanza de Caonao». Cuba permanecerá ininterrumpidamente española hasta 1898: 385 años, casi cuatro siglos.
Retrato coloreado de Juan Ponce de León
El 27 de marzo, el conquistador español Juan Ponce de León descubre la península de la Florida y, con ella, puede decirse, los actuales Estados Unidos. La llama Florida no, como podría pensarse, por la abundancia de flores, sino por haber sido descubierta en un día de Pascua Florida, nombre con el que se conocía en muchos lugares de España, entonces y todavía hoy, el Domingo de Resurrección. La Florida permanecerá española hasta 1821: 308 años, más de tres siglos.
Y el 25 de septiembre tiene lugar, por último, uno de los grandes descubrimientos geográficos de la historia de la humanidad: el del océano Pacífico, avistado desde el istmo panameño por el conquistador español Vasco Núñez de Balboa.
Balboa le dará el nombre de «Mar del Sur», a pesar de tratarse, en realidad, del gran mar situado al oeste del Nuevo Mundo. La explicación está en la geografía panameña: el istmo se extiende de este a oeste y, tras entrar por el norte desde el Caribe, Balboa contempla el océano hacia el sur.
Este descubrimiento representa un paso fundamental para la expedición iniciada en 1492, cuya finalidad, bien definida desde el primer momento, no era otra que llegar a las costas orientales de Asia: el Catay (China), el Cipango (Japón) y la Especiería (las Molucas). Para lograrlo, era imprescindible descubrir ese mar situado al oeste del Nuevo Mundo que hiciera posible alcanzar aquellos territorios.