Dos personas pasan ante la 'Cabeza colosal' de Zurbarán en la National Gallery
Las diferencias en el trato que el Museo del Prado y la National Gallery dan a una obra maestra de Zurbarán
El público londinense se ha mostrado fascinado con la Cabeza colosal de Zurbarán durante la exposición dedicada al pintor barroco español en la National Gallery
La reciente, y ya finalizada, exposición sobre Zurbarán en la National Gallery de Londres, además de una acogida de público excepcional y unas críticas de los especialistas excelentes, ha dejado una incómoda reflexión sobre el tratamiento que se ha dado a una de las pinturas estrella de la muestra en su emplazamiento habitual, el Museo del Prado.
Se trata de la Cabeza colosal, una de las obras que mayor interés ha suscitado en Londres, que durante la muestra ha ocupado un lugar central y que, sin embargo, en la pinacoteca madrileña suele colgar en una escalera secundaria, en una zona de paso.
Cabeza colosal, de Zurbarán
La ubicación exacta que la pintura suele ocupar en la colección permanente del Prado –habrá que esperar para volver a verla, ya que la pintura se trasladará ahora al Louvre de París– es la escalera Muguruza, en el Edificio Villanueva.
La explicación oficial es que la enorme pintura, de 246 X 205 centímetros, ocupaba en su emplazamiento original en 1661 una escalera de tránsito del antiguo Palacio del buen Retiro, y que su emplazamiento en el Prado trata de emular aquel origen.
Justificable o no, lo cierto es que la impresionante Cabeza colosal de Zurbarán desluce y mucho en la escalera, a pocos centímetros del pasamanos y bajo un lucernario.
Frente a ese discreto tratamiento que el Prado da a la pintura, en la National Gallery se sintieron fascinados con una obra que gran parte del público británico desconocía. En ese sentido, la Cabeza colosal ha sido todo un descubrimiento en una de las pinacotecas con mayor resonancia a nivel mundial.
En particular, los críticos y expertos se sintieron abrumados por el origen de un retrato tan contundente, donde el marco se cierra sobre el rostro gigante del hombre de rasgos duros, mirada intensa y expresión dura.
¿Por qué pudo haber sido creada?, se preguntaban los especialistas de la pinacoteca londinense, que no dudaron en describirla como una obra maestra del barroco español.
Y la National Gallery así la ha tratado, situándola en un lugar protagonista de la exposición, en una sala donde su ubicación, iluminación y relato le daban el puesto que la pintura merece. En el Prado volveremos a poder verla cuando termine el recorrido de la exposición. En una escalera de paso.