El robo del Tesoro de Villena reabre el debate sobre dónde custodiar las grandes joyas del patrimonio
Las redes plantean si el Tesoro de Villena no debería haberse custodiado en el Arqueológico Nacional, mientras que los detractores de la idea la rechazan por centralista
El Tesoro de Villena
El dramático robo del Tesoro de Villena, que ha supuesto la pérdida de un conjunto de orfebrería en oro de la Edad de Bronce valorado en 5 millones de euros, ha abierto el debate: ¿deben las joyas del patrimonio español custodiarse en los museos nacionales?
La cuestión saltó en redes sociales poco después de conocerse la noticia del Museo de Villena (Alicante). Los argumentos a favor defienden que los museos locales no tienen presupuesto para garantizar la seguridad de las piezas de más valor, principalmente ajuares de oro y piedras preciosas.
Estos objetos, cuyo valor histórico-artístico es muy superior a su valor material, pero que los ladrones tienen como objetivo predilecto para fundir los metales y extraer las piedras, son los que plantean las mayores dudas.
ENCUESTA
Sin embargo, aquellos los detractores de esta opción la rechazan con el argumento de que se trataría de una medida centralista, que solo favorecería a Madrid (donde se encuentran casi todos los museos nacionales, como el Arqueológico) y que sería una injusticia para las localidades de origen de las piezas.
La cuestión central en el debate es la imposibilidad de que cada pueblo, cada sitio arqueológico pueda custodiar in situ las piezas que se encuentran en su territorio. Una cierta centralización es inevitable, y de hecho ya se da sin que se produzcan mayores polémicas.
La polémica se desata únicamente cuando esa centralización se produce en museos nacionales, y no tanto en museos locales o provinciales. La razón es evidente, y encierra cuestiones políticas y, habitualmente, de corte nacionalista. Se ha visto con otras piezas, como la Dama de Elche o el Guernica de Picasso.
La asociación Hispania Nostra –la organización que vela por la protección del patrimonio español y una voz respetada en el sector– no ha permanecido ajena al debate. Su portavoz, Víctor Antona, en declaraciones a Europa Press, lamentó el robo y advirtió que «es imposible recuperarlo». «El oro es un problema, porque acaba fundido», lamentó.
En ese sentido, Antona explicó que el foco del debate no debe situare en la centralización de los grandes tesoros histórico-artísticos de España en los grandes museos nacionales.
Lo que ha que exigir es que las autonomías y las demás administraciones locales (como las diputaciones provinciales y los ayuntamientos) revisen urgentemente sus medidas de seguridad y tomen las medidas necesarias para garantizarlas.
Solo si ese ayuntamiento concluye que, por incapacidad o falta de voluntad, no puede garantizar la seguridad de las piezas, se debería plantear el traslado de sus tesoros a museos dependientes de administraciones superiores, ya sean provinciales, autonómicas o estatales.