Toros modernos, flojas lidias, faenas ligeras, público sin exigencia y trofeos de poco peso
Castella, David de Miranda y Marco Pérez cortan una oreja en Bilbao
Sebastián Castella cita de rodillas al segundo de su lote
Los aficionados que acuden a Bilbao desde todo el mundo taurino continúan comentando la noticia feliz del día anterior, el «No hay billetes», y la noticia sorprendente de cómo entró a matar Roca Rey, sin muleta, en el último toro, y logró la estocada.
Lo solía hacer así Galán, al que llamaban cariñosamente «el Loco»; lo hizo alguna vez un gran estoqueador como era Iván Fandiño. He vuelto a ver en vídeo la suerte y Roca Rey no lo hace volcándose sobre el morrillo a tumba abierta, «a topacarnero», que es lo más frecuente, sino jugando bien la mano izquierda. Es un gesto torero indiscutible; en una primera figura, más. Demuestra su orgullo profesional, una de las mayores virtudes de Roca Rey.
Este viernes es festivo en Bilbao, se inicia así el fin de semana que cierra la Semana Grande. En las dos últimos corridas, lidia la misma ganadería, con sus dos divisas: el viernes, Domingo Hernández; el sábado, Garcigrande.
El cartel de este viernes es interesante pero no incluye ninguna primera figura y la entrada vuelve a ser floja: lo lamento mucho. Los toros de Domingo Hernández, astifinos, alguno, escurrido de carnes, mansean pero, en general, son muy manejables.
Sebastián Castella es un maestro veterano, que ha triunfado ya en todos los cosos; en su vuelta a los ruedos, después de un descanso, está toreando mejor. Sus lunares siguen siendo la excesiva duración de las faenas y la espada.
Sebastián Castella, con el primero de la tarde
Sale muy suelto el primer toro, mansea mucho, no quiere ir al caballo. La lidia es deslucida, premiosa y desordenada. El toro se duele, en banderillas. Lucha Castella por fijarlo, por bajo, pero el toro está deseando huir a tablas y allí se refugia. Un manso de libro, pero los mansos también tienen su lidia… A éste no se le ha dado. Lo que no sé es si la hubiera valorado este público. Mata cerca de tablas, a la segunda, y necesita dos descabellos. ¡Vaya comienzo!
El cuarto toro también sale suelto, es incierto y flaquea. En el desordenado tercio de varas, el toro prende al caballo por el pecho y lo derriba. Para hacerle el quite, un monosabio realiza el coleo; el toro lo arrolla y queda a su merced, en la arena, durante unos momentos angustiosos: lo hiere en el glúteo y lo conducen rápidamente a la enfermería. Noticias sin confirmar dicen que el monosabio, de la cuadra Equigarce, ha sufrido una cornada en el glúteo de 15 centímetros.
Un monosabio ha sufrido una cogida durante el segundo toro de Castella
Comienza la faena de muleta Castella llamando de lejos al toro para los inevitables péndulos de cada tarde, algo que el público acoge como si fueran algo insólito. Después de mansear, el toro saca un fondo muy manejable: Sebastián lo aprovecha para ligar muletazos mandones por los dos lados. La faena es correcta pero nada más: falta la sal de la bravura del toro, que se ha parado pronto, y de la inspiración del torero. Castella se mete entre los pitones, acaricia el testuz y la gente, encantada, aplaude el alarde. Mata de espadazo trasero y perpendicular: oreja.
Se presenta en Bilbao David de Miranda, que está encadenando muchos triunfos. Ha optado –igual que Víctor Hernández– por la quietud vertical, a la manera de José Tomás. Es muy arriesgado pero conectan con el público. (Curiosamente, lo apodera ahora Enrique Ponce, rival de José Tomás, que tenía un estilo muy diferente).
Manoletina de David de Miranda este viernes en Bilbao
Animan a David por bulerías sus partidarios (algunos, venidos de Huelva). El segundo toro acude al caballo con sosería, sin entrega. Quita Marco Pérez por chicuelinas, dejándolo pasar; replica David con el capote a la espalda: es un conato de rivalidad que el bondadoso público agradece. Cita de Miranda con la muleta desde el centro, aguanta en varios estatuarios, con apuros. El toro es manejable, saca buen fondo. David no le duda, liga muletazos en corto, con mucha entrega. Destacan los cambios de mano y los pases de pecho, echándose todo el toro por delante. Manda parar la música antes de las manoletinas (¿), en las que casi sale atropellado. Se ha ganado la simpatía del público pero pincha, antes de una estocada en el rincón, y saluda.
Protestan un poco de salida el quinto, muy escurrido: «Una raspa», sentencia mi vecino. Además, se va del capote. Sí acude de largo al caballo aunque sale suelto y va al de reserva, antes de volver al titular, sin que nadie lo corte. ¡Vaya lidia! El toro se mueve mucho. De rodillas, de Miranda liga muletazos por alto. De pie, traza naturales suaves. Cuando el toro se para , se mete literalmente entre los pitones, con un arrimón que entusiasma a la gente Todavía los asusta con las bernadinas cambiadas. Se tira a matar, el pitonazo le rompe le chaquetilla pero la espada cae baja: por eso, supongo, aguanta Matías, el Presidente, y sólo concede un trofeo, a pesar de la gran petición del segundo. El diestro da dos vueltas al ruedo.
Con sólo dieciocho años, Marco Pérez está cortando trofeos muchas tardes. Ésta es su segunda temporada como matador. Su examen decisivo lo pasará en la Feria de Otoño, al confirmar su alternativa. Antes, también era un examen duro acudir a las Corridas Generales de Bilbao. Ahora…
Muletazo de Marco Pérez al tercero de la tarde
El joven salmantino tiene capacidad y variedad, les hace muchos cosas a los toros. Los taurinos suelen hablar de este tipo de diestros que «saben más que los ratones colorados», se acuerdan de los comienzos del Niño de la Capea… Pero Pedro supo evolucionar a mejor, llegó a ser un gran lidiador. En el toreo, como en cualquier arte, más que la cantidad importa la calidad de lo que se haga.
Pitan algunos de salida al tercero. Marco los acalla con una larga de rodillas, cerca de tablas, y lances moviditos. Después del puyazo, el animal flaquea mucho y se devuelve. Corre turno.
El nuevo toro tiene más kilos pero poca bravura: vemos otra lidia mala, con el toro huyendo por todo el redondel sin que nadie lo sujete. Brinda al público su toro de presentación en esta Plaza, que sí que embiste pero desordenado. Marco le saca muletazos vistosos, movidos, embarullados, que al público le encantan. Matías manda parar la música. Un joven aficionado, a mi lado, sentencia: «Esto, en Madrid…». No hace falta decir más. Mata a la tercera y saluda.
El último toro va de largo al caballo. Se luce Marco galleando. Brinda a Enrique Ponce, que recibe una gran ovación. Vemos otra faena que comienza de rodillas, en el centro. El toro es noble y no para, le deja al diestro ligar muletazos fáciles, vistosos, llevándolo prendido a la muleta. Es el típico toro moderno que «se deja» y Marco lo aprovecha. Al final, hace la noria: muletazos circulares, agarrado a los cuartos traseros del toro. Es un recurso barato pero provoca la locura. Concluye con las luquecinas, que también se han puesto ahora de moda. Pincha antes de la estocada desprendida pero eso no es óbice para que corte una oreja.
A la salida, me aborda un señor, radiante, con una frase futbolística: «¡Han empatado a una oreja! ¡Los tres!». Es verdad: asiento con la cabeza. ¿Qué voy a decir?...
El público sale feliz: ha visto cortar trofeos. Me he acordado de lo que, en casos como éstos, escribía Antonio Díaz Cañabate: «Salgo agotado de la Plaza. Nos han molido a muletazos…».
Mi resumen telegráfico sería éste: pobre entrada. Toros modernos, mansos, flojos, muy manejables. Malas lidias. Faenas ligeras, interminables. Público bondadosísimo, sin exigencia. Trofeos de poco peso. Resumen: la Fiesta moderna, lo que vemos tantas tardes y que, al día siguiente, olvidaremos.
FICHA
- BILBAO. Corridas Generales. Plaza de Vista Alegre. Viernes, 28 de agosto de 2026. Media entrada.
- Toros de Domingo Hernández (6º, sobrero): en general, astifinos, mansos y manejables.
- SEBASTIÁN CASTELLA, de azul e hilo blanco, pinchazo, estocada y dos descabellos (silencio). En el cuarto, estocada trasera y perpendicular (oreja).
- DAVID DE MIRANDA, de negro y oro, pinchazo y estocada desprendida (aviso, saludos). En el quinto, estocada caída (oreja, petición de la segunda y dos vueltas al ruedo).
- MARCO PÉREZ, de azul y oro, dos pinchazos y estocada (saludos). En el sexto, pinchazo y estocada desprendida (oreja).