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Daniel Luque da la vuelta al ruedo tras cortar una oreja al segundo de su loteEFE

Con un lleno aparente, concluyen las Corridas Generales de Bilbao. Si torean Morante o Roca Rey, se llena la Plaza. Los demás días, hablamos con generosidad de media entrada. ¿Vemos el vaso medio lleno o medio vacío? A mí, desde luego, me preocupa.

¿Es aficionado al fútbol el que sólo acude a un Madrid-Barcelona? ¿Es aficionado a los toros el que sólo acude a una corrida de Morante o de Roca Rey? Resulta muy dudoso. Parece, más bien, que le interesan sólo los acontecimientos: un signo –nada bueno– de los tiempos que corren.

Cuando Telemadrid ha retransmitido en directo, en abierto, la Feria taurina de San Isidro las cifras de audiencia han sido espectaculares. Lo mismo ha sucedido con Canal Sur y la Feria de Abril. Y con numerosas retransmisiones, en el Canal de Castilla la Mancha. Sin embargo, ni un solo festejo de estas Corridas Generales de Bilbao han podido verse por televisión: ni pública ni privada; ni en abierto, ni de pago. Es un síntoma más que preocupante.

Hace años, el alcalde de Bilbao apoyaba decididamente los toros: no sé si era aficionado de verdad o no pero entendía lo que suponen para el turismo de la ciudad. Y el lendakari asistía a alguna corrida. ¿Sucede ahora lo mismo? Me temo que no. No son sólo anécdotas sino síntomas importantes.

En la transición, a diferencia de lo que pasaba en Cataluña, los políticos vascos, incluso los independentistas, decidieron apoyar los toros, proclamando que era también una Fiesta vasca, no sólo del resto de España. Me temo que eso ya es historia.

En varios hoteles (el Ercilla, el Carlton, el Indautxu) había un gran ambiente taurino y los coloquios se llenaban de aficionados. En el último de esos Hoteles, un hermoso toro disecado nos recibía, en el vestíbulo.

Los aficionados de toda España veíamos siempre con respeto y admiración al Club Cocherito, uno de los dos más antiguos de España (el otro es el de Murcia). Con motivo de su centenario, se organizó una corrida extraordinaria: recuerdo que la presencié en el palco del Club con mi amigo Mario Vargas Llosa. El Cocherito, como el Club Taurino, eran símbolos de la vigencia social de los toros, en Bilbao. Y sus socios, aficionados de verdad, mantenían un criterio de seriedad y exigencia que daba categoría a esta Plaza.

¿Hay que hablar de todo eso en pasado? Como decía Francois Villon, «¿dónde están las nieves de antaño?». Han sido muchos años de campaña política antiespañola y de mala gestión. Las consecuencias se ven en Bilbao, en San Sebastián y en Vitoria.

La única esperanza viene de que llegue también a las Vascongadas lo que ahora sucede en casi toda España: un nuevo interés de los jóvenes por la Fiesta, que se ha vuelto a poner de moda. Y, al margen de los gustos de cada uno, gran parte del mérito la tienen Morante y Roca Rey.

Con Morante, desde luego, las cosas cambian. (Igual que sucedió el jueves con Roca Rey). Se percibe hoy en la ciudad el ambiente taurino, la gente habla de toros en los bares, se llena la Plaza de Vista Alegre, hay colas en los ascensores que suben a los pisos altos…

Se lidian, esta tarde, toros de Garcigrande, la otra divisa de la misma casa ganadera del día anterior, Domingo Hernández. No agrada la presentación de varios de ellos y tampoco dan buen juego, aunque cumplen en el caballo.

El fenómeno social que suscita Morante es ahora mismo imparable. Su forma de torear también es diferente. Arriesga mucho, todas las tardes. Ha sufrido últimamente varios revolcones pero sigue con ganas de torear, anunciándose en muchas Plazas, no sólo las más importantes. Saludo esta tarde a muchos aficionados madrileños que han venido a ver a Morante. Lo recibe el público con una ovación.

El primer toro, bien armado, echa la cara arriba en los lances de recibo. Lo pica bien Germán Gónzález, aunque algunos protesten.

El toro no le ha dejado a Morante dar ni un capotazo lucido pero acude al caballo por su cuenta dos veces más, cuando ya habían cambiado el tercio: bronca. Lo prueba con suavidad José Antonio por los dos lados. Va mejor por el derecho y surgen muletazos lentos, primorosos, con naturalidad y empaque. Aunque por la izquierda queda más corto, le saca también naturales magníficos, provocando la arrancada, aguantando y jugándosela de verdad: la gente, enloquecida. Una serie de naturales ha sido sensacional. Y todavía logra una serie de derechazos lentos, inacabables: ¡qué torero!... Hace tiempo que no escuchaba olés semejantes. El único lunar, la espada: mata a la segunda, desprendido. Ni le piden trofeos. Da igual: con un toro sólo regular, es difícil torear mejor, con tal naturalidad, sencillez y pureza.

Morante, con la muleta ante el primero de su loteEFE

Embiste el cuarto a topetazos, con feo estilo. Le pegan fuerte, el toro se para. De nuevo, Morante no ha podido dar ni un lance lucido. Por alto y a media altura, va enseñando a embestir al toro. Remata con un cambio de mano extraordinario. El animal tiene una arrancada cortísima, es un auténtico marmolillo. Tragando mucho, Morante demuestra que no tiene un pase, aunque algunos se enfaden. Con habilidad, se lo quita de delante a la segunda: división de opiniones.

Daniel Luque es ahora mismo uno de los lidiadores más poderosos. Es una lástima que, por motivos personales, Roca Rey no acepte rivalizar con él.

Recibe con verónicas –como debe ser y vemos tan raras veces– al segundo pero el toro mansea: ha de lidiarlo, enseñándole a embestir por los dos lados. Sí que va al caballo y mide bien el castigo El Patilla. Quita Borja por chicuelinas y el toro se va. Replica mejor Luque, cargando la suerte. El animal se mueve pero se refugia en tablas, en su querencia, y huye descaradamente de la muleta. Allí mismo lo torea Luque, muy seguro. Como decía Marcial, ¿para qué empeñarse en sacar a un toro del terreno donde quiere estar y mejor va a embestir? Aprovechando la querencia, Daniel le va bajando la mano, en muletazos muy poderosos. A la hora de matar, el toro se pone andarín, no cuadra. Aún así, logra un rotundo espadazo: después de un natural y de cogerle el pitón, el toro rueda a sus pies. Hemos visto una faena importante a un toro muy manso: justa oreja. Por mucho menos, otras tardes, pedían la segunda.

Luque estuvo especialmente bien con el quinto de la tardeEFE

Tampoco gusta de salida el quinto toro, que embiste incierto, aunque Luue vuelve a mostrar su seguridad con el capote. Sí acude pronto al caballo, como su hermanos: pica bien Jabato. Vemos un original quite de Luque, que enlaza recortes a una mano. Aguanta mucho Juan Contreras, con los palos, y Daniel le hace un gran quite. Brinda a un monosabio, en homenaje a su compañero, herido el viernes: muy buen detalle. A dos manos, el diestro mete al toro en la muleta. Muestra su dominio con un toro que flaquea y que se desentiende. Acaba haciendo con el toro lo que quiere, por los dos lados: una demostración de poderío apabullante. Se va detrás de la espada, logra otra gran estocada.

Elogio el deseo de Matías de mantener la seriedad de Bilbao pero esta vez, no coincido con su criterio: yo le hubiera dado a Luque las dos orejas sin la menor duda. Le obligan a dar una segunda vuelta al ruedo, entre gritos de «¡Torero, torero!».

Hace un año, Borja Jiménez vivió en Bilbao el momento cumbre de una buena temporada, al indultar a Tapaboca, de La Quinta: el primer toro indultado, en la historia de la Plaza. Esta mañana, el diestro ha recibido el premio a la mejor faena de la pasada feria. Sólo los fallos con la espada limitan a veces los éxitos que está logrando, con su gran entrega y buen oficio.

Borja Jiménez, este sábado en Bilbao, con su primer toroEFE

Devuelto el tercero por romperse los pitones en el peto, el sobrero, escurrido y cuernivuelto, gusta poco. El toro acude pronto al caballo, va largo, pone en apuros a los banderilleros. Como era de esperar, el diestro brinda al público. El toro es pronto, repite incansable, transmite mucho. Dándole distancia, Borja liga muletazos largos, mandones, de mano baja. Se lo enrosca a la cintura, aunque el animal es tan codicioso que cuesta rematar limpiamente las series. Si no estás muy en forma, un toro así se te sube a las barbas. Borja ha aguantado el envite pero, como tantas veces, no lo remata bien con la espada y se queda sin premio.

Sale suelto el último toro, se deja pegar, en el caballo. Se luce con los palos Juan Carlos Rey. Comienza Borja doblándose bien pero el toro, pronto y violento, protesta al final de cada pase, emborronando los muletazos. La gente agradece la porfía del diestro con un toro que ha pegado arreones y que acaba rajado en tablas. Mata pronto pero no bien y lo despiden con una ovación.

El resumen es fácil. La corrida, en conjunto, no ha gustado, ni por presentación ni por juego. Borja Jiménez no ha regateado esfuerzos pero no ha logrado repetir el triunfo del año pasado.

Morante sigue con su suerte pésima, en los sorteos. A pesar de eso, ha aprovechado el mínimo resquicio que le han dejado los toros para torear de maravilla, primorosamente, y exponiendo mucho (salvo con la espada). Esta tarde, no ha podido dar ni una verónica.

Daniel Luque ha tenido una tarde completa, demostrando su enorme capacidad lidiadora. Da igual que haya cortado sólo dos orejas aunque yo le hubiera dado una más y habría salido a hombros.

Viéndole torear, esta tarde, uno se pregunta por qué no está anunciado en la Feria de Otoño: no sé si no se lo han ofrecido o no ha querido. Me gustaría saberlo.

Para que el gran público se entere de lo gran torero que es Daniel Luque, le falta cuajar en Las Ventas un toro como hoy ha cuajado al quinto.

Un detalle más: no me gustan nada los toreros aspaventeros, que torean mirando al tendido, pero entre eso y la seriedad casi hosca de Luque debe haber un término medio. ¿No podía sonreír un poquito, alguna vez? Creo que eso le ayudaría a conectar mejor con el público. Pero, como dijo un torero histórico, « uno es uno y tiene sus caunás».

Sin apoteosis, aunque no haya podido lucirse Morante tanto como el gran público esperaba, hemos visto torear muy bien esta tarde: con arte de verdad, con dominio y con valor. Y la Plaza ha vuelto a llenarse: otra gran noticia.

Me despido de Bilbao, deseando toda la suerte del mundo a mis amigos del Club Cocherito y del Club Taurino, en su difícil empeño por recuperar y mantener la grandeza taurina de la ciudad.

POSTDATA. Se confirma la noticia de que la Plaza de Toros de Buenavista, de Oviedo, va a sufrir una profunda reforma para convertirla en recinto multiusos, olvidándose por completo de la finalidad para la que fue construida y haciendo imposible la celebración de espectáculos taurinos.

Ya lo había anunciado repetidamente el alcalde, Alfredo Canteli, que pertenece al PP. Me sigue asombrando la facilidad con la que algunos políticos cometen errores absolutamente innecesarios y favorecen así que siga gobernando Pedro Sánchez, sin que la dirección de su Partido diga nada.

El mejor comentario es un verso de un gran escritor de Oviedo y gran aficionado a los toros, Ramón Pérez de Ayala: «¡Viva, viva la estulticia!». Parece escrito para esta ocasión.

FICHA

  • Bilbao. Corridas Generales. Plaza de Vista Alegre. Sábado 29 de agosto de 2026. Lleno aparente.
  • Toros de Garcigrande, de escasa presentación y juego desigual; en general, poco lucido.
  • MORANTE DE LA PUEBLA, de rosa e hilo blanco, pinchazo y estocada desprendida (saludos). En el cuarto, pinchazo y estocada corta (división).
  • DANIEL LUQUE, de malva y plata, gran estocada (oreja). En el quinto, gran estocada (oreja, fuerte petición de la segunda y bronca al Presidente).
  • BORJA JIMÉNEZ, de blanco y oro, pinchazo y estocada contraria (saludos). En el sexto, estocada (ovación de despedida).