El escritor Naguib Mahfuz
Veinte años sin Naguib Mahfuz, el primer Nobel árabe de Literatura que creía en la paz con Israel
El autor egipcio denunció sin reservas a los imanes que llamaban a la violencia por el Islam, por lo que fue víctima de un atentado que le ocasionó graves secuelas, entre ellas la incapacidad para escribir
Naguib Mahfuz murió el 30 de agosto de 2006, pero podría decirse que su vida acabó de algún modo, sobre todo la literaria, en 1994, cuando fue apuñalado en el cuello por un integrista islámico (dos en realidad fueron ahorcados un año después como responsables) en la puerta de su casa.
Tenía 83 años y el atentado le dejó graves secuelas. Perdió la movilidad de la mano derecha y sufrió daños irreversibles en la vista y el oído, lo que le impidió seguir escribiendo. Hacía «solo» seis años que había recibido el Nobel de Literatura, por lo que se había convertido en una celebridad mundial después de ser durante décadas el discreto filósofo de carrera y funcionario público que escribía en su tiempo libre.
'El callejón de los milagros'
Empezó escribiendo cuentos y novelas históricas sobre el Antiguo Egipto antes de dedicarse por completo a describir y profundizar en la sociedad de su país. Su obra más prestigiosa fue La trilogía de El Cairo , la más famosa El callejón de los milagros y la que precipitó su señalamiento y posterior atentado fue Hijos de nuestro barrio, prohibido en Egipto y en lengua árabe durante décadas, donde se representaban alegorías de Mahoma y personajes bíblicos.
Tres obras (o cinco) como etapas señaladas de una carrera literaria prodigiosa en temática y estilos y profundidad y extensión narrativas. Una riqueza absoluta que le valió para recibir el premio de la Academia sueca en 1988 (no pudo viajar a recogerlo y en su lugar lo hicieron sus hijas), el primer árabe al que se le concedía dicho honor.
Un hombre sujeta un retrato de Naguib frente a la mezquita de Al Hussein en El Cairo
Mahfuz abordó sin tapujos todos los aspectos de la vida de sus conciudadanos, derribando de forma fundamental los obstáculos como los que aquellos eran vistos. El ataque sufrido le impidió seguir escribiendo (aunque dictó algunas obras y pudo crear algunos pequeños cuentos), pero no le impidió seguir pensando igual que cuando sí podía escribir.
Apenas un año después del atentado, sufriente de sus secuelas, dijo que algunos imanes llamaban a la violencia y al asesinato desde sus mezquitas. También fue partidario de establecer relaciones diplomáticas con Israel, dos pensamientos y circunstancias casi imposibles de encontrar expresadas sin más en la actualidad.
Traslado del ataud de Naguib Mahfuz cubierto con una bandera islámica en la mezquita de Al Hussein en El Cairo
La vida normal reflejada en los libros maravillosos de Mahfuz es el retrato de un pasado feliz que no volverá (o al menos que no ha vuelto) como los recuerdos nostálgicos de Stefan Zweig y la Europa que el delicado autor austríaco estaba convencido de que iba a desaparecer con la victoria de Hitler, razón por la que huyó a Brasil, donde se quitó la vida (junto a su mujer) incapaz de soportar la idea.
Naguib Mahfuz no se suicidó. Vivió hasta los 94 años con su proverbial rutina, en absoluto exenta de alegría, funcionarial, expresada en sus costumbres fijas. El costumbrismo de sus novelas trasladado a su propia vida (o al revés). Incluso después del atentado a tan avanzada edad pretendió seguir viviendo como siempre a pesar del avance de los tiempos y de los cada vez más lejanos y mucho más relativos, aquí en el mejor sentido (frente al radicalismo destructor), buenos tiempos de su Egipto de juventud y literario que confesó añorar al final de su vida.