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El director de la Filarmónica de Nueva York, Gustavo DudamelEFE

Dudamel reivindica el poder unificador del español para la comunidad hispana de EE.UU.

Dudamel reivindicó la hispanidad durante un acto en Nueva York con motivo del Mes de la Herencia Hispana

El director venezolano Gustavo Dudamel, primer director hispanoamericano que se sitúa al frente de la Filarmónica de Nueva York, reivindicó este lunes sus raíces venezolanas y destacó la capacidad de la música y del español para servir como elementos de unión entre la comunidad hispana de Estados Unidos.

Lo hizo durante un acto celebrado en el Museo del Barrio de Nueva York, donde fue recibido con aplausos como invitado de honor.

En una breve intervención, Dudamel quiso situar su lugar de origen incluso por delante de su profesión. Explicó que, antes de presentarse como músico, siempre recuerda que es «venezolano de Barquisimeto».

Se trata de un orgullo que, según relató, ha procurado mantener en todos los escenarios internacionales por los que ha pasado, siguiendo un consejo que recibió de su tío antes de emprender el viaje que le llevaría a dirigir durante 17 años la Filarmónica de Los Ángeles, en California.

Precisamente, evocó aquellas palabras que le acompañaron desde entonces: «Me dijo: 'Vas a recorrer el mundo, pero donde quiera que vayas debes llevar algo tuyo', y eso es lo que he tratado de hacer: llevar siempre conmigo a Barquisimeto, a mi Venezuela».

Ese vínculo con su país, añadió, no se limita a una cuestión de procedencia, sino que ha influido directamente en su trayectoria y en su manera de entender el arte. «Estoy convencido de que no solo ser, sino sentirme venezolano, ha marcado mi vida artística de manera fundamental.

Ha impactado en mi forma de hablar, de soñar, de hacer música y dirigir una orquesta. Siento que no solo represento a Venezuela, sino a toda la hispanidad», afirmó.

El encuentro fue organizado por la Embajada de España en Washington y el Caucus Hispano del Congreso, presidido por el dominicano Adriano Espaillat. Entre los asistentes se encontraba también la infanta Cristina. La cita tuvo lugar coincidiendo con la celebración en Estados Unidos del Mes de la Herencia Hispana.

Espaillat explicó a Efe que la iniciativa partió de la embajada y que decidió aceptarla con el propósito de explorar fórmulas para que, desde el liderazgo de la comunidad, las nuevas generaciones mantengan y aprendan el español.

Durante su intervención, Dudamel también puso el acento en la riqueza y diversidad de la música hispana que escuchó desde pequeño en su hogar. Una tradición que, según explicó, «forma parte de mi cultura musical tanto como Beethoven, Wagner (...) y no hay ninguna contradicción en eso; al contrario, esa mezcla me ha hecho ser quien soy».

El director venezolano profundizó en esa idea al recordar que la música hispana es «profundamente rica», aunque su importancia, precisó, supera ampliamente los aspectos estrictamente técnicos.

Está dotada, dijo, de un sentido «que va más allá de la técnica: tiene un alma única que habla de aquello que nos duele y que nos mueve, la alegría de Celia Cruz, el dolor de Héctor Lavoe, Atahualpa Yupanqui, la verdad de Joan Manuel Serrat, de Carlos Vives, de Simón Díaz».

A partir de ahí, Dudamel vinculó esa riqueza musical con la capacidad de una comunidad para reconocerse y expresarse a través de elementos compartidos. «Es parte de nuestro lenguaje común y ha sido el gran instrumento que hemos tenido para reflejar lo bueno y lo malo que nos ocupa.

Nos permite crear belleza y alegría, nos permite narrar nuestras tragedias, nuestra voz», señaló. A continuación, sostuvo que «algo muy similar ocurre con el español».

En este sentido, destacó que tanto la lengua española como la cultura compartida por los hispanos «nos han hecho crear cosas maravillosas, nos han hecho ser una comunidad que brilla y que tira hacia adelante».

Dudamel puso además en valor «la solidaridad, la animosidad, la empatía, la valentía y el sentido de bien con el que vivimos».

El músico calificó como un «honor absoluto» la responsabilidad de dirigir la Filarmónica de Nueva York. También resaltó la profunda huella que, a su juicio, la música y la cultura hispana han dejado en la ciudad, «como bien lo sabía Leonard Bernstein», exdirector de la propia orquesta. «Me gusta recordar que la historia está viva», argumentó.

Su discurso incluyó igualmente una reflexión relacionada con la política. Dudamel afirmó que cada vez con mayor frecuencia «nuestros pueblos terminan sintiendo que la política representa agendas e intereses particulares, pero no representa a los ciudadanos y es en este momento de desgaste colectivo que el valor y la importancia del arte crece y se multiplica».

Antes de concluir, se dirigió directamente a quienes asistían al encuentro para dejarles un mensaje centrado en la convivencia, la amistad y la capacidad de la cultura para superar las diferencias. «Quiero que se lleven esto», les dijo.

Después añadió: «En un mundo que no escucha, nosotros cantamos; en un mundo que significa diferencia, nosotros reivindicamos la amistad y la tolerancia, nos tomamos de la mano para abrazarnos. Creo que ese es nuestro 'latino way', que también podemos llamar la ruta de los latinos», afirmó.

La jornada se completó con dos paneles de debate. En ambos hubo coincidencia al destacar los avances alcanzados por la comunidad y su creciente poder económico.

Al mismo tiempo, los participantes señalaron la necesidad de avanzar hacia una mayor representación y unidad, además de asumir una mayor responsabilidad en la promoción y conservación de la lengua materna.