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Khemisset (Morocco), 19/09/2026.- Activists and supporters of the Progress and Socialism Party gather at the weekly market in the village community of Ait Iko in the Khemisset region, on September 19, 2026, ahead of the Moroccan legislative elections. The electoral campaign for these entitlements took place ahead of the parliamentary elections scheduled to be held on 23 September. (Elecciones, Marruecos) EFE/EPA/JALAL MORCHIDI

Activistas y simpatizantes del Partido del Progreso y el Socialismo se reúnen en el mercado semanal de la comuna rural de Ait IkoEFE

Elecciones en Marruecos: qué se vota, por qué no hay encuestas y el papel de Ceuta

Se celebran con más de 600 presos por protestar contra el régimen y tres temas tabú: monarquía, religión y la integridad territorial

Marruecos celebra este miércoles unas elecciones legislativas de las que saldrá el nuevo Gobierno y los 395 diputados de su Parlamento por un periodo de cinco años. Una cita marcada por el desencanto, el fantasma de la abstención y el sometimiento a Mohamed VI.

Las particularidades de este sistema son notorias. El régimen marroquí prohíbe las encuestas, el jefe de Gobierno no necesariamente tiene que ser candidato y el Palacio real tiene la última —y la primera— palabra en la designación de carteras estratégicas del Ejecutivo. Son los llamados «ministros de soberanía». En cualquier caso, los deseos de Mohamed VI son ley a efectos reales y no hay norma que pueda contradecirle.

Ceuta en el horizonte de los candidatos

La avalancha en forma de invasión de más de 70.000 marroquíes a Ceuta no ha pasado desapercibida en estas elecciones. Las imágenes transmitieron mensajes contradictorios. Por un lado, agitaron el sentimiento nacionalista y de conquista de una ciudad que la monarquía alauí reclama, aunque nunca estuvo bajo su soberanía, como propia.

Por otro, puso en evidencia el malestar de una población que ve más allá de sus fronteras, en España, la tierra prometida. Es decir, Marruecos no es país para los suyos. Los candidatos se movieron entre dos aguas que, solo en el asalto del 30 y 31 de julio se cobró más de un centenar de muertos.

Las alertas sobre una repetición de estos sucesos para el día de las elecciones están sobre la mesa.

¿Qué se vota?

Marruecos es una monarquía constitucional en la que el rey Mohamed VI, también considerado «Comendador de los creyentes», como recuerda Efe, conserva importantes poderes ejecutivos.

Cada cinco años, las legislativas renuevan la Cámara de Representantes (Parlamento), con 395 miembros elegidos mediante un sistema proporcional de listas.

El reparto de escaños se calcula sobre la población con derecho a voto, es decir, sobre los electores inscritos en cada circunscripción y no sobre los votos válidos emitidos. Esta fórmula favorece la fragmentación parlamentaria, hace imposible que un partido obtenga la mayoría absoluta y obliga a formar gobiernos de coalición. Los escaños se dividen en circunscripciones locales (305) y regionales (90).

En las elecciones legislativas de Marruecos, las mujeres pueden presentarse por dos vías diferentes: un total de 92 circunscripciones locales mixtas, compitiendo con los hombres, y 12 regionales, estas últimas reservadas exclusivamente a candidatas.

Según la Constitución, el rey nombra al jefe de Gobierno «del partido político que haya quedado en primera posición en las elecciones a la Cámara de Representantes, atendiendo a los resultados obtenidos». No es necesario que sea candidato, sino que pertenezca al partido más votado.

Además, hay carteras estratégicas con relación directa con el Palacio: Asuntos Religiosos, Defensa, Interior y Relaciones Exteriores.

¿Quién tiene derecho a voto?

Para votar es necesario ser mayor de edad e inscribirse en las listas gestionadas por el Ministerio del Interior, institución que organiza las elecciones.

Esta vez hay 15,8 millones de inscritos, cifra que, según el Consejo de Europa, es «netamente inferior al de las elecciones precedentes y muy por debajo de la población que se estima en edad de votar», 28 millones según las estadísticas.

Además, solo el 3 % son jóvenes, lo que evidencia la falta de interés en el sistema electoral un año después del surgimiento del movimiento juvenil GENZ212, que pedía mejoras sociales y quedó diluido tras miles de detenciones.

De los registrados para votar, un gran porcentaje se abstiene: un 57 % en 2016 y casi un 50 % en 2021. Los analistas vaticinan una importante abstención el día 23.

Sin voto por correo ni urnas en Consulados

La Constitución reconoce el derecho a voto de los marroquíes residentes en el extranjero –más de cinco millones, una de las principales fuentes de ingresos de divisas del país–, pero no existe el voto por correo o urnas en los consulados.

El marroquí residente en el exterior debe viajar a Marruecos para votar o autorizar a un familiar o conocido inscrito para que vote en su nombre mediante una plataforma digital del Ministerio de Interior.

¿Cómo funciona el sistema electoral?

A estas elecciones se presentan 7.288 candidatos agrupados en 1.850 listas de 28 partidos para disputarse los 395 puestos en el Parlamento, más de 18 aspirantes por cada escaño.

Las mujeres representan el 36,47% de las candidaturas registradas, impulsadas por la cuota mínima (90 escaños) y un avance en las cabezas de las listas locales.

El 57 % de los diputados del actual Parlamento vuelve a presentarse. Y al menos 15 legisladores, según medios locales, han cambiado de partido apresuradamente en un mes para garantizar su asiento.

¿Cuáles son los principales partidos?

Los tres partidos que han gobernado Marruecos desde 2021 y se perfilan como posibles ganadores de estas elecciones son RNI, PAM e Istiqlal:

Agrupación Nacional de Independientes (RNI, centro-derecha), formación del actual presidente del Gobierno, el millonario Aziz Ajanuch.

Autenticidad y Modernidad (PAM, liberal). Principal rival del RNI y con protagonismo creciente tras fichar a Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Marroquí de Fútbol y favorito para acceder a la Jefatura de Gobierno, según expertos locales.

Istiqlal (PI, nacionalista), encabezado por el ministro de Obras Públicas y Agua, Nizar Baraka. Fundado en 1944, el más antiguo de los grandes partidos marroquíes cuenta con un importante bastión electoral en las provincias del Sáhara Occidental.

La oposición está liderada por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que gobernó una década (2011-2021) y ahora apenas cuenta con 13 escaños.

La Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP, miembro de la Internacional Socialista), el Partido del Progreso y Socialismo (PPS, excomunista), y el Movimiento Popular (MP, berberista), son tres formaciones históricas que aspiran a recuperar el peso perdido.

Libertad, derechos y censura

Tras la represión del GENZ212 –más de mil procesados y 660 en prisión– organizaciones civiles internacionales, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, alertan de un aumento de la represión en el país con menores en celdas de aislamiento y suplicios sistemáticos.

La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), la más crítica, considera que existe una regresión en las libertad de expresión y prensa.

En Marruecos existe un margen de crítica contra el Gobierno, pero hay tres ámbitos considerados «líneas rojas» y cuya vulneración puede ser castigada por la ley: la monarquía, la religión y la integridad territorial, que incluye el concepto de soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

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