El actor Carlos Bardem
Carlos Bardem o Jorge Javier Vázquez firman una carta a Pedro Sánchez pidiendo que se acabe con los toros
Llega en paralelo a la iniciativa del diputado de Sumar, Nahuel González, quien ha logrado la firma de 45 diputados para tratar de derogar la norma que protege a la tauromaquia como Patrimonio Cultural
«La cultura» o, por completar, «la cultura sanchista» no da abasto. Se han puesto a trabajar en lo suyo, que no es trabajar en lo suyo, sino armar follón, desviar la atención con sus nombres, ideologizar, organizar cruzadas... cualquier cosa con tal de que no se hable, como siempre, de lo que se tiene que hablar: como de Ceuta o del juicio de Begoña Gómez, entre otras cosas.
Sumar ataca de nuevo
De la acampada el sol por la vivienda a la tauromaquia. Justo ahora. Resulta que en el Congreso vuelven a la carga contra los toros. Lo de la carta de los habituales abajofirmantes, que están en todas (se va a producir un imperdonable retraso en la creación novelística fundamental de Carlos Bardem) viene por la abstención del PSOE que echó abajo la ILP que pretendía que los toros dejasen de ser Patrimonio Cultural.
El diputado de Sumar Nahuel González ha logrado ahora la firma de 45 diputados para que la Mesa del Congreso apruebe la tramitación de una proposición de ley que busca derogar la norma que protege a la tauromaquia. En paralelo a esta iniciativa llega la carta firmada por más de veinte nombres de «la cultura» (también se considera «cultura» al presentador Jorge Javier Vázquez o a la actriz Clara Lago), donde «muy preocupados» por el sufrimiento de los toros, piden a Sánchez que se pueda votar por el «futuro de la tauromaquia».
«Anomalía legislativa»
La excusa para volver a la carga es que la abstención socialista impidió que se votara una iniciativa con muchas firmas (más de 600.000) que no sirvieron para nada. Es lo que tiene la democracia y la legalidad, que los autoritarios prohibicionistas de la izquierda antitaurina no aceptan, como es habitual.
Lo llaman «anomalía legislativa» y le piden a Sánchez que contribuya a la «España moderna» con una «votación libre», es decir: como ellos quieran y de la forma que sea con tal de que les salga a favor, mientras, de paso o viceversa, se distrae la atención de otras cuestiones.