El ministro de Cultura, Ernest Urtasun
Las tres prestigiosas iniciativas culturales españolas degradadas por ocho años de sanchismo
Los Premios Nacionales, la Caja de las Letras o la reivindicación de la Hispanidad han sufrido los efectos de los envites ideológicos del Ministerio de Cultura
Los ocho años de Pedro Sánchez en la presidencia del Gobierno están dejando un balance de instituciones y organismos colonizados por Moncloa que difícilmente será reparable en el futuro.
El mundo de la cultura no es una excepción. Las iniciativas impulsadas desde el Ministerio de Cultura han pasado de un cuidado respeto por la neutralidad política y pluralidad ideológica con la excelencia como meta, a un nicho para leales al sanchismo que se traduce en degradación y mediocridad.
El caso más paradigmático lo encontramos en los Premios Nacionales que otorga el Ministerio de Cultura. Nada más ser nombrado ministro, el titular de la cartera, Ernest Urtasun, eliminó el Premio Nacional de Tauromaquia, un golpe al mundo del toro que ha sabido darle la vuelta al intento de humillación y convertir la actitud sectaria del ministro en virtud: nunca como ahora el mundo de la tauromaquia había vivido tal popularidad (arrastrada por la excelencia de Morante de la Puebla en el ruedo) con plazas tan llenas.
Pero es en los demás Premios Nacionales (Poesía, Narrativa, Cómic, Teatro…) donde la degradación se ve de forma más clara.
Con Urtasun en el Ministerio se ha procedido a unos criterios donde prima la discriminación a autores y obras en español mientras los premios quedan prácticamente monopolizados por autores en lenguas cooficiales (catalán, vasco o gallego) y, preferentemente, perfiles ideológicos de izquierda o independentista cercanos a los partidos de la coalición de gobierno (PSOE y Sumar) o a sus socios parlamentarios independentistas.
Otra iniciativa otrora excelente y hoy degradada al nivel del esperpento más grotesco es la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
Su director, el poeta Luis García Montero, ha hecho del seguidismo servil a Sánchez y al ministro Albares (de quien depende el Instituto Cervantes) la prioridad en su gestión. No es de extrañar así que la Caja de las Letras, reservada a las más insignes figuras de la literatura y la cultura en lengua española, haya acogido en los últimos años los legados de personas cercanas ideológicamente a Moncloa o que han actuado como propagandistas de Sánchez y su gobierno.
Miguel Ríos, Ana Belén, Iñaki Gabilondo, Rosa Montero, Maruja Torres, Manuel Rivas, Aitana Sánchez-Gijón… comparten ahora espacio con gigantes como Machado, Buero Vallejo, Lorca, Unamuno o Miguel Delibes.
Una tercera iniciativa cultura positiva española, que se había visto respaldada por excelentes historiadores, escritores y pensadores de primer orden, es la reivindicación de la Hispanidad como espacio de encuentro y concordia forjada a lo largo de los siglos de contacto entre España y América.
El ministro Urtasun quiso echar por tierra todo ese esfuerzo al asumir los postulados de la Leyenda Negra antiespañola como forma de contentar a la izquierda bolivariana y su defensa del indigenismo y la justificación del fracaso de sus fórmulas izquierdistas en las maldades de los españoles en América.
Para congraciarse con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, y su exigencia de que el Rey pida perdón por la conquista de América, Urtasun primero anunció que procedería a la descolonización de los museos estatales españoles, particularmente del Museo de América y del Museo de Antropología. El proceso de descolonización, no obstante, se ha dejado sentir también en los Museos Reina Sofía o en el Thyssen por medio de su programa expositivo.
En 2025 Urtasun hizo unas polémicas declaraciones donde reconoció «los posibles abusos y las posibles injusticias que se pudieran cometer» en el período histórico de la conquista española de América.