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'Los tres créditos' en vez de 'Los tres cerditos' y otros disparates «culturales» de la acampada en Sol

Las dudosas condiciones de salubridad de la protesta en el centro de Madrid tiene su eco en las manifestaciones culturales, algunas de ellas dirigidas y pensadas por nombres de la autodenominada «cultura» española

Madrid

Imagen de la estación de Metro de Sol

Imagen de la estación de Metro de SolEuropa Press

El primer día de la acampada en Sol, por la noche, cuando la Plaza ya estaba llena, unos estudiantes de Bellas Artes tuvieron la inspiración de dibujar un mapa del campamento («en su cabeza era una ciudad espectacular», hubieran podido decir los de Pantomima Full), nombrando las «calles» como, por ejemplo, plaza de Gaza o calle Palestina.

Ingenio excelso de tan jóvenes artistas: «calles» en una rave (sin tecno, pero sí con otras músicas o ruidos) por la vivienda y Gaza y Palestina. ¿Qué tiene que ver Gaza con los alquileres? Da igual. Todo cabe en esta poción mágica no de Panoramix, sino de Pedrosanchix. Aunque no todo, porque sí puede echarse al mejunje la bandera de Palestina, pero no la de España o la de Ceuta.

El ridículo anónimo de las calles tuvo nombre en la metáfora de Los tres cerditos pergeñada en el caletre del actor y director Sergio Peris-Mencheta, versión que tituló Los tres créditos. Genialidad la de los cerditos que descubren que «una casa de paja puede resistir si alrededor hay suficientes manos» para concluir: «Hasta que el lobo descubre que para llevarse una casa tiene que echarnos a todos».

Adiós a Shakespeare y el discurso de San Crispín de su Enrique V. Para arengas la de Los tres cerditos de Peris-Mencheta, rebautizada como Los tres créditos. Ingenio sublime en la acampada de Sol donde los meados sobre la Real Casa de Correos no son tales, sino como las Pinturas de oxidación o «Piss paintings» de Andy Warhol, auténticos óleos «pintados» con orina.

Y mientras pintan los artistas, resuena la tonadilla republicana, de la II República (¿qué tiene que ver el problema de la vivienda con la II República? Pues nada, pero a la pócima de Pedrosanchix y a ver qué pasa): En la plaza de mi pueblo: «Pero dime, compañere, si estas tierras son del amo, ¿por qué nunca le hemos visto trabajando en el arado?».

No hay lugar para el alipori en esta Sirat guerracivilista sin sentido ni sensibilidad movida al ritmo de batucadas y «fanfarrias transfeministas», el equivalente actual, en disparatada mugre «artística» a, por ejemplo, la virtuosa y «limpia» protesta de los esclavos de Nabucco de Verdi.

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