Herido grave por el tercer novillo, Álvaro Serrano no puede culminar su hazaña de matar seis, en la Feria de Otoño
Lidian las otras reses los sobresalientes Héctor Roberto y Aitor Fernández
Álvaro Serrano durante la cogida
La grave cornada al novillero madrileño Álvaro Serrano, en el tercer novillo de la tarde, le impide matar seis, en solitario, en Las Ventas , como se había anunciado.
Con sol, temperatura fresca y gran expectación, comienza el segundo fin de semana de esta Feria de Otoño: incluye tres festejos y culminará el día del Pilar y de la Hispanidad con el muy esperado acontecimiento de la vuelta a Las Ventas de Morante.
Se apunta un gran tanto Telemadrid, que retransmite estas tres corridas en directo. (Es lástima que no se pudiera ver en toda España la corrida del Día de la Comunidad Valenciana, que retransmitió A Punt sólo para esa Comunidad).
Comenzamos este sábado con una novillada singular: seis reses de distintas ganaderías para un novillero, en solitario. (Ha sido totalmente inútil mi empeño de que no se llame a esto una «encerrona», con el sentido peyorativo que eso supone: una encerrona es algo malo, que te imponen; una corrida en solitario, algo bueno, que has elegido. Pero no hay solución, la rutina manda: seguiré leyendo que se trata de una «encerrona»).
Triunfó en San Isidro el novillero madrileño Álvaro Serrano: demostró capacidad, variedad y conexión con el público, además de una entrega total, alegre: lo que siempre se ha esperado de un novillero. (Ahora, algunos jóvenes vienen a torear a Madrid encorsetados, sin despeinarse, como si ya lo hubieran conseguido todo). Y acabó de emocionarnos el brindis de Álvaro Serrano a su abuelo, enfermo, que lo había introducido en la afición taurina y que pocas horas después falleció.
Cuando se anunciaron los carteles de la Feria de Otoño, sorprendió un poco éste, cuya iniciativa –como luego hemos sabido– partió de la empresa, no del protagonista: matar seis toros en Las Ventas es empresa muy árdua, en la que han encallado muchos toreros, incluidas primeras figuras. (Prefiero no citar nombres). Requiere, entre otras cosas, un dominio de la lidia y una variedad que no es fácil tenga un novillero. Claro que un triunfo fuerte supondría, para Álvaro Serrano, un aldabonazo y le abriría el camino para la alternativa, la próxima temporada. La cornada deja esto en suspenso.
Tampoco le agrada mucho a los aficionados ver reses de seis ganaderías. Obviamente, esto no es una corrida concurso: ¿es que, a fin de temporada, no se ha encontrado un encierro completo de garantía o se trata de lo que tradicionalmente se ha llamado una limpieza de corrales?
Esta tarde, se han elegido novillos de tres ganaderías más encastadas y tres, de divisas presuntamente menos exigentes. Su juego, lógicamente, es variado. El más manejable, el primero, de Domingo Hernández, al que Álvaro Serrano hubiera cortado la oreja, si lo hubiera matado bien. Herido grave por el tercero, alternan en los restantes los dos sobresalientes, Héctor Roberto y Aitor Fernández.
Álvaro Serrano toreando
Después del paseíllo, Álvaro Serrano saluda una ovación. Recibe con verónicas al primero, de Domingo Hernández, con trapío pero cómodo de cabeza; protesta en el caballo, flojea un poco pero embiste con codicia. Después del quite por verónicas, el novillo hinca los pitones en la arena y cae. Brinda el diestro al cielo. Muy decidido, sin una duda, lo engancha bien y liga muletazos mandones por los dos lados. El novillo repite y transmite emoción; el novillero muestra sus buenas condiciones. Pierde la oreja por el espadazo trasero y atravesado: saluda una ovación.
Reciben con aplausos al segundo, de Fuente Ymbro, muy bien presentado . Lo pican trasero las dos veces, flaquea un poco pero embiste pronto y largo. Se luce con los palos Iván García, como casi siempre, y saluda. El novillo protesta al final de los muletazos, es menos claro que el anterior. Lo intenta el joven diestro por la izquierda; al ver que no se presta al lucimiento, corta la faena. Mata mal, a la cuarta, entrando con la mano suelta.
Muy poco le falta para ser un toro al tercero, de Mayalde, de buen trapío, que sale suelto del caballo. El quite por faroles no ayuda a fijar a un novillo que derrota por alto con violencia. Lo sujeta bien Álvaro con ayudados a dos manos pero, en el pase de pecho con el que cierra la primera serie, sufre la cornada. El sobresaliente Héctor Roberto, salmantino, mata rápido.
A partir de ese momento, alternan los dos sobresalientes.
Lidia el cuarto novillo el segundo sobresaliente, Aitor Fernández, de Chinchón. El animal, de Luis González Conde, es noble, flaquea. Aitor intenta torear con gusto al natural pero las embestidas son cortas. El público agradece su entrega. Mata a la segunda.
Mansea el quinto, de Monte Alto, serio, cuajado. Se tarda en picarlo por no llevarlo más cerca de chiqueros, como se debe, al comprobar que no acude en la contraquerencia: surge un derribo . Iván García, que ha asumido la lidia, lo lleva al otro picador, como siempre se ha hecho , en esos casos, aunque algunos piten. Se la juega Víctor del Pozo, en un gran par, muy aplaudido. Después de doblarse con él, Héctor Roberto traza aceptables muletazos y mata a la segunda.
El último, un jabonero de Julio de la Puerta, cornigacho, también se va del caballo. Comienza Aitor Fernández con tres pases cambiados por la espalda, hoy tan habituales, en los que el toro tropieza la muleta: eso no ayuda a dominarlo. Lo engancha bien pero sufre un pitonazo en la ingle. Derrota el novillo y surgen dos desarmes y momentos de apuro. Mata con dificultades.
La mejor noticia es que la cornada que ha sufrido Álvaro Serrano, dentro de su gravedad, es sólo muscular, no ha afectado a ningún vaso importante.
Álvaro Serrano, en el suelo
El joven diestro madrileño no ha podido culminar su fuerte apuesta pero ha mostrado sus cualidades: tiene desparpajo y variedad con el capote, piensa delante del toro, conecta con el público. Su punto flaco, esta tarde, ha sido la espada: entra con el brazo suelto, sin cruzar adecuadamente; así, los espadazos suelen quedar traseros. Es algo que debe remediar, para consolidar su carrera. Le deseo una pronta y total recuperación.
POSTDATA. Con el descubrimiento de un azulejo, la Comunidad de Madrid ha rendido un justísimo homenaje al doctor Máximo García Padrós: sucedió a su padre, don Máximo García de la Torre, como cirujano jefe de la Plaza y lleva sesenta años en la enfermería de Las Ventas. La Feria del Pilar , que ahora comienza, rinde homenaje a don Carlos Val-Carreres, cirujano jefe de la Plaza de Zaragoza (una muy acertada iniciativa de Morante).
Álvaro Serrano durante la cogida
Los dos son grandes médicos y grandes personas, que han desarrollado una extraordinaria labor, reconocida unánimemente por los profesionales y los aficionados. Me adhiero de todo corazón a los dos homenajes. Como ellos mismos han señalado, lo hago extensivo a la benemérita tarea de los cirujanos taurinos, que dentro de unos días van a celebrar su Congreso en Ronda y que son un elemento decisivo, en la Fiesta. Una vez más, lo hemos comprobado, esta tarde.
fICHA
- MADRID. Feria de Otoño. Plaza de Toros de las Ventas. Sábado, 10 de octubre de 2026. Casi lleno: 21. 854 espectadores.
- Novillos de Domingo Hernández, Fuente Ymbro, Conde de Mayalde, Luis Gálvez Conde, Monte Alto y Julio de la Puerta, de juego lógicamente variado.
- ÁLVARO SERRANO, de rioja y oro, en solitario. En el primero, estocada trasera y atravesada (petición de oreja y saludos). En el segundo, cuatro pinchazos y dos descabellos (silencio).
- Herido por el tercero, lo mata HÉCTOR ROBERTO: estocada (silencio). Mata el cuarto AITOE FERNÁNDEZ: pinchazo y estocada (aviso, palmas). El quinto, Héctor Roberto, dos pinchazos y dos descabellos (silencio). El sexto, Aitor Fernández, cuatro pinchazos y descabello (aviso, silencio).