Retrato de Miguel Gil Casares
«Recogían emigrantes gallegos de forma clandestina y se los llevaban a Cuba»: las crónicas de Gil Casares
CEU Ediciones publica 'Crónicas de un viaje a La Habana', las crónicas que Miguel Gil Casares escribió durante su viaje en 1928 a Cuba y EE. UU.
CEU Ediciones rescata la figura del que fue senador durante el reinado de Alfonso XIII, además de médico, catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela e inventor, Miguel Gil Casares.
Intelectual polifacético de inquietudes humanistas, Gil Casares viajó a Cuba y a Estados Unidos en 1928 enviado por el Gobierno para participar en una conferencia médica panamericana.
Fruto de aquel viaje escribió y publicó en el Faro de Vigo una serie de breves crónicas de viaje donde plasmó, desde su partida en Santiago de Compostela, su visión de las comunidades españolas en La Habana y en Estados Unidos.
Aquellas crónicas son las que ahora recoge –junto con varios textos inéditos– CEU Ediciones en el libro Crónicas de un viaje a La Habana.
El responsable de la edición, y autor de la introducción, José Manuel Varela Orela, explicó a El Debate que el origen del libro se encuentra en una recopilación, para uso familiar, de los textos ahora publicados.
Cubierta del libro
«Después del viaje la familia recopiló los artículos publicados en el Faro de Vigo, a los que luego añadieron algunos artículos inéditos, y sacaron una pequeña publicación para la familia en 1928 con cien ejemplares», explica.
José Manuel Varela Orela señala como hecho fundamental para que el proyecto saliera adelante la presencia como colegial del Colegio Mayor San Pablo del tataranieto de Miguel Gil Casares.
«La familia nos sugirió que tal vez a CEU Ediciones podría interesarle hacer una edición más seria, pensada para un público amplio, y no solo aquellos cien ejemplares. El consejo editorial lo aprobó tras encontrar el proyecto y la vida de Gil Casares muy interesante», señala.
Al fin y al cabo, Miguel Gil Casares «fue una persona muy brillante en su época. Era profesor en la Universidad de Santiago de Compostela, médico, inventor, político, políglota… Si te acercas a su biografía te encuentras con un hombre de peso».
Además, al libro «le añadimos una introducción histórica para contextualizar el libro, donde se cuenta cómo era Cuba y Estados Unidos en 1928. La Cuba que se encuentra Gil Casares era una Cuba que había dejado de ser colonia española solo unas décadas antes, con lo cual todavía estaba muy presente la cultura española y todo lo que conlleva».
En sus artículos, Gil Casares «muestra una enorme preocupación por la emigración gallega, por las malas condiciones en que llegan los emigrantes gallegos a Cuba. En particular, se preocupa por las condiciones higiénicas y, en ese sentido, subraya la importancia del cuerpo de sanidad militar. De hecho, en varios de sus discursos hace una defensa enconada del cuerpo de sanidad militar».
«Muchas veces son enfermedades que contraen por el hacinamiento en los barcos, que, en ocasiones, los llevan de forma clandestina. Igual que ahora estamos hablando de las pateras que llegan a nuestras costas procedentes de África, él hablaba en un discurso en el Senado de la cantidad de barcos que de forma clandestina recogen emigrantes gallegos y se los llevan a Cuba. Y los llevan en condiciones malísimas, hacinados, lo que favorece que enfermen y lleguen a Cuba ya enfermos. Gil Casares analizará la crueldad de la emigración tanto desde un punto de vista humanitario como científico».
«La Cuba de entonces es una Cuba previa al castrismo, con lo cual es una joya de la corona española perdida, con mucha riqueza, donde la cultura española está en todas las capas de la sociedad».
Gil Casares mostró siempre una visión analítica y científica de la situación higiénica y sanitaria. Por ejemplo, «como luego se demostraría científicamente, él siempre fue un gran defensor de que la lepra no se contagiaba en un momento en el que todavía se pensaba que sí era contagiosa. Allí, en Cuba, visitaría varios centros de lepra».
Por los artículos de Gil Casares, por otro lado, desfilarán varios personajes, particularmente durante los viajes, tanto de ida como de vuelta, cuando regresa de Estados Unidos en barco. Son personajes, en general, de gran interés: arquitectos, médicos y, sobre todo, políticos, con los que conversa o comparte mesa en las cenas de gala a las que se le invitaba, también en tierra, en La Habana y en Estados Unidos. Los responsables de la presente edición se esfuerzan por identificar a todos ellos en las notas a pie de página.