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Ernest Hemingway y su segunda esposa, Pauline Pfeiffer, en 1927, un año después de la publicación de Fiesta

Ernest Hemingway y su segunda esposa, Pauline Pfeiffer, en 1927, un año después de la publicación de Fiesta

La 'Fiesta' de Hemingway cumple un siglo, la novela que convirtió en estrella a un marginal autor de cuentos

El libro que cumple este jueves cien años e inmortalizó a España y los Sanfermines a partir de las vivencias personales del autor, consiguió la perfección del éxito de ventas sin renunciar a su sencillo modernismo estilístico

Ernest Hemingway era un joven escritor de cuentos marginales e «inaccrochables» (que no se pueden «colgar», como decía su amiga Gertrude Stein) cuando publicó en 1926 su primera novela, The Sun Also Rises ( «El sol también se levanta», una cita de La Biblia, del Eclesiastés), publicada en España y conocida así para siempre como Fiesta.

Cubierta de la primera edición de Fiesta

Cubierta de la primera edición de Fiesta

En ella inmortalizó la vida española y europea la futura celebridad mundial con sus descripciones sencillas y directas provenientes de un estilo nuevo, sin adornos, lleno de diálogos reales, incluidos los absurdos de la vida misma. Era lo revolucionario de su escueta narrativa cuentista estirada hasta el punto de que su entonces amigo, protector y devoto Francis Scott Fiztgerald, que acababa de publicar El gran Gatsby (gran influencia para Hemingway) le sugirió suprimir sus primeras treinta páginas.

El resultado final significó un enorme éxito que convirtió al escritor minoritario en estrella. El libro se lo dedicó a la esposa abandonada, Hadley, tras los recientemente acabados primeros años en París (se volvió a casar con la periodista de Vogue o Vanity Fair Pauline Pfeiffer). También le cedió todos los beneficios en arrepentido pago por la infidelidad que acabó con una época.

Hemingway y su primera esposa, Hadley, con su hijo Bumby, meses antes de separarse

Hemingway y su primera esposa, Hadley, con su hijo Bumby, meses antes de separarse

Fue cruzar una frontera en muchos sentidos del camino de Hemingway, quien confesó sentirse culpable de aquello en su suerte de memorias de aquellos años escritas cuatro décadas después al borde la muerte, tituladas con evidentes reminiscencias: París era una Fiesta (A Moveable Feast, en el original).

Pero antes de París, que también aparece en Fiesta, la fiesta estuvo en España. En ella sintió Hemingway bullir la vida y lo contó. En Fiesta sale España como nunca antes había salido contada por un autor estadounidense, con permiso de Washington Irving, consiguiendo un efecto similar, pero moderno, de un lugar pintoresco y maravilloso que descubrir.

El impulso surgió (llevaba tiempo buscando la manera de estrenarse con la novela mas allá de sus cuentos) tras un viaje a Pamplona en San Fermín con un grupo de amigos que narró con ficcionado detalle hasta el punto de representar con sorprendente y desacomplejada crueldad a los protagonistas.

Hemingway (a la izquierda) en Pamplona en 1925 junto al grupo de amigos que se convirtieron en los protagonistas de Fiesta

Hemingway (a la izquierda) junto a los amigos (su mujer en el centro) que se convirtieron en los protagonistas de Fiesta

El joven escritor demostró con ello que estaba dispuesto a todo con tal de lograr su objetivo de ser famoso y grande. El argumento incluye el escándalo de la herida íntima de Jake Barnes, el corresponsal estadounidense en París y protagonista principal (silenciosamente narrada y fiel a su teoría del iceberg), que fue censurada, lo que aumentó la fama del libro.

La Fiesta que en realidad era una tragedia sin dar la sensación. Todo cambió después de Fiesta, desde la propia vida del autor a la literatura y la visión de España y de la sociedad que retrató con la simplicidad que velaba lo complicado y lo terrible nunca antes así mostrado como en los cuadros de Cézanne, ídolo artístico del que terminó siendo Premio Nobel en 1954.

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