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León de San Marcos. Scuola Grande di San Marco (Venecia)Didier Descouens

'República de Venecia': a lomos del león alado

Una guía para conocer lugares y momentos de la Serenísima, destino al que, saliendo hoy, llegaremos antes de ayer

Verano, estación ideal para viajes y lecturas. Mejor si se mezclan. Traemos aquí una guía que es mucho más. Forma parte de un proyecto desarrollado por el periodista italiano Giovanni Vale, corresponsal en Zagreb de diversos medios, y su mujer, Ivana Pogačić, intérprete y traductora. De paseo por las calles de Dubrovnik a finales de 2017, hallaron más alusiones a la serie Juego de tronos que a la historia, fascinante, de la propia República de Ragusa, que había mantenido su independencia entre los siglos XIV y XIX. Decidieron contarla, pero por motivos prácticos abordaron antes la de la República de Venecia.

Armaenia (2026). 320 páginas

República de Venecia

Giovanni Vale

Gracias a una fructífera campaña de financiación colectiva en internet y tras dos años de investigación, con numerosas entrevistas, nació esta guía que inaugura la serie Países Extintos (la web de Extinguished Countries, en inglés e italiano, ofrece buena parte del material reunido). La finalidad es celebrar, «sin nostalgia ni revisionismo», esas riquezas culturales que comparten pueblos agrupados ahora con unas fronteras distintas a las de entonces. La editorial Armaenia, que presenta esta colección en su catálogo, se encarga de publicarla en España.

La República de Venecia abarcó territorios que hoy se reparten entre Italia, Eslovenia, Croacia, Montenegro, Albania, Grecia y Chipre. La guía toma como referencia los Estados actuales en cada uno de sus capítulos. Con criterio razonable, se excluyen aquellos lugares en los que la presencia veneciana fue breve o poco influyente. Cuando corresponde, no se escamotea la discusión a que está sometido el legado de la que fue potencia dominadora. Ocurre, por ejemplo, en Istria y Dalmacia, donde la influencia nociva de Mussolini contaminó retroactivamente la valoración, mucho más matizada en los últimos años, del periodo veneciano. Sin estar ausentes, no son estas cuestiones peliagudas las que predominan, ni mucho menos. Como ya se ha dicho, la guía está planteada en positivo.

Los límites temporales entre tapa y tapa –del libro, que de las otras también hay, y sabrosas– son los de la Serenísima. Comienza con la fundación legendaria en 421, aunque el primer dux fue elegido dos siglos y medio después, y concluye con su disolución en 1797, cuando Napoleón pasaba por allí y recogió del suelo los cascotes con oropeles en que se había convertido el antiguo esplendor, para entregárselos a los austriacos. Un milenio largo durante el cual se consolidó Venecia como Stato da Mar y Stato da Terra, con expansiones primero más allá de la laguna, Adriático adelante, y después tierra adentro para crear zonas de amortiguación.

Su historia es también la de sus confrontaciones, entre otras con los bizantinos –imperio del que surgió–, con los genoveses y, sobre todo, con los otomanos. En lo que hace a estos y a nosotros, Cervantes figura en la guía por su participación en la batalla de Lepanto. Hay una estatua suya en Naupacto, como se denomina el lugar en griego, y un busto en Ulcinj, ciudad de Montenegro donde dice una leyenda que lo apresaron los corsarios y cuyo nombre en la época, Dulcigno, le inspiraría más tarde el de la amada de don Quijote. Muy enrevesado parece eso.

Es un mérito grande de la guía no salirse apenas del marco espaciotemporal que proyecta la sombra del león alado a cuyos lomos viajamos, símbolo de San Marcos, patrón de Venecia (dos mercaderes, parece ser, robaron en el siglo IX sus reliquias en Alejandría para llevarlas al territorio de la laguna). Por supuesto que hay mención a lugares posteriores a 1797, restaurantes, museos, fundaciones, talleres de artesanía, etcétera, pero siempre en relación de un modo u otro con el periodo recreado. Olvídese de encontrar aquí el Harry’s Bar o alusiones a la arquitectura brutalista yugoslava.

El oficio periodístico de Giovanni Vale deja dos improntas muy de agradecer: la agilidad en la redacción de los textos y la publicación de muchos fragmentos de las entrevistas realizadas. Se obtiene así una visión completa y dinámica, con la voz de expertos locales en cada materia que se trata, desde la historia a la gastronomía, desde el arte a la lingüística comparada. Visualmente, además, la guía es muy atractiva. Rica en ilustraciones, tanto fotografías como dibujos, mapas y gráficos, la unifica estéticamente un azul que se extiende por las cubiertas, las solapas y buena parte de las páginas interiores. El viaje por la Serenísima República va acompañado de un serenísimo azul ultramar que invita a la navegación sosegada.

Y ya se anuncia un nuevo destino en la web de Extinguished Countries: el Imperio de los Habsburgo. Igual son alarmismos infundados, habrá que ver, pero algo huele a podrido en Sarajevo.